
Fuente de la imagen, Kate Grosmaire
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- Autor, Grace Dean
- 32 minutos
- Tiempo de lectura: 7 min
A Ann Grosmaire la asesinó su novio a tiros poco después de cumplir 19 años.
Casi 16 años después, Kate, la madre de Ann, afirma haber perdonado al hombre responsable de arrebatarle la vida a su hija.
"El perdón nos permitió avanzar y encontrar sanación", comenta.
"¿El dolor persiste? Sin duda. Pero no permitimos que nos controle".
Para el podcast "Querida Hija" del Servicio Mundial de la BBC, Kate redactó una carta dirigida a Ann.
En esa carta, reflexiona sobre su camino hacia el perdón y explica por qué apuesta por un diálogo abierto entre víctimas y agresores.

Fuente de la imagen, Kate Grosmaire
Ann, la menor de tres hermanas, era una niña "muy inteligente", según relata su madre, sin embargo no disfrutaba asistir a la escuela. Su mayor interés era el teatro, participando en todos los montajes escolares.
Además, soñaba con establecer un refugio para vida silvestre en el futuro, y sus amigos la recordaban como una persona sabia, amable, afectuosa y empática.
Ann conoció a su novio, Conor McBride, en una escuela de Tallahassee, Florida, cuando ambos tenían 16 años. Tanto Kate como Andy, esposo de Kate y padre de Ann, consideraban que Conor era "muy agradable" y educado.
"Nos cayó realmente bien", cuenta Kate. Incluso Conor vivió con los Grosmaire durante tres meses después de que su padre lo expulsara de casa.
La relación de Ann y Conor mostraba momentos inestables: tenían discusiones e incluso rompían la relación, aunque en general parecían contentos, según señala Kate.
La pareja tenía planes de casarse en el futuro, añade ella.

Fuente de la imagen, Kate Grosmaire
En la primavera de 2010, Ann fue reconocida por sus méritos académicos en la universidad. Llenó de alegría, planeó un picnic para celebrarlo junto a su novio.
"Conor no mostró el entusiasmo que Ann esperaba", recuerda Kate. "Y eso desencadenó una discusión entre ellos".
Ambos tenían 19 años. Esa pelea fue intensa y constante; debatieron durante toda la noche hasta que finalmente se quedaron dormidos.
La confrontación siguió al día siguiente.
En un momento dado, Conor tomó la escopeta de su padre y amenazó con suicidarse. Ann le respondió que si él no quería vivir, ella tampoco.
"Él apuntó la escopeta hacia ella y preguntó: ‘¿Esto es lo que quieres?’", explica Kate.
"Y Ann contestó: ‘No, no quiero’".
Sin embargo, Conor estaba cansado de la discusión y decidió poner fin a la situación "disparando el arma", dice Kate.
Conor se entregó de inmediato. Cuando la policía llegó, encontraron a Ann con vida, pero con heridas que probablemente serían irreversibles.
Mientras Ann permanecía conectada a soporte vital, Kate decidió visitar a Conor en prisión.
Le expresó que tanto ella como Andy lo amaban y que le otorgaban su perdón. "Al pronunciar esas palabras, sentí una profunda paz".
Días más tarde, Kate y Andy tomaron la difícil decisión de desconectar el soporte vital de Ann.
"Comprendí que la paz solo llegaría a través del perdón", escribió Kate posteriormente en su carta a Ann. "Sí, perdonar a Conor, quien te apuntó con la escopeta".

Fuente de la imagen, Kate Grosmaire
Kate escribe en su carta póstuma que no quería que su hija fuera recordada únicamente como una víctima de homicidio.
"Eras mucho más que eso. Pero si solo viera a Conor como un asesino, esa etiqueta también te marcaría a ti".

Fuente de la imagen, Kate Grosmaire
La justicia restaurativa consiste en un proceso donde las víctimas pueden dialogar con los agresores para expresar cómo les afectó un delito. A la vez, estos tienen la oportunidad de asumir responsabilidad, dar explicaciones y reparar el daño. Cuando Andy descubrió este método, ambos supieron que era la vía correcta para ellos.
En el primer encuentro restaurativo con Conor durante el verano de 2011, "pudimos liberar plenamente lo que sentíamos y explicarle a Conor lo que fue para nosotros la pérdida", relata Kate.
Conor reveló detalles de la discusión que llevó a la muerte de Ann.
Kate y Andy fueron invitados a proponer una sentencia para Conor, la cual fue tenida en cuenta por el fiscal.
El fiscal presentó a Conor dos alternativas: 25 años de prisión, o 20 años con 10 años de libertad condicional, siempre que asistiera a cursos de manejo de la ira, se comprometiera públicamente contra la violencia en parejas adolescentes, y realizara voluntariado vinculado a los intereses de Ann.
Conor eligió la segunda opción.
"Nada podría restaurar tu vida ni devolverte a nosotros", escribe Kate. "Pero pudimos expresarle a Conor el impacto de sus actos y participar en la formulación de una pena significativa para él. Que pase toda su vida en prisión no compensaría tu pérdida".

Fuente de la imagen, Kate Grosmaire
Kate asegura que el perdón ha sido el medio más efectivo para alcanzar tranquilidad.
Le ha brindado la posibilidad de estar más presente en la vida de sus otras hijas, quienes tenían 21 y 25 años cuando Ann murió, sin carga de resentimiento.
"Imagínense que si solamente pensara en Ann y en cómo me la arrebataron, eso dañaría mi relación con ellas", explica.
Kate y Andy mantuvieron comunicación con Conor, ahora de 35 años. Al inicio, conversaban con él semanalmente por teléfono y correo electrónico, además de visitarlo en prisión.
"Creo que, especialmente en esos primeros años, Conor necesitaba saber que nuestro perdón era definitivo, que estábamos dispuestos a mantener el diálogo", afirma Kate. Han transcurrido "varios meses" desde su última conversación.
Durante su tiempo en prisión, Conor ha trabajado como asistente legal voluntario, ha impartido charlas sobre responsabilidad y justicia restaurativa, y participó en un video destinado a sensibilizar sobre la violencia en parejas adolescentes.
"Le comenté a Conor que ahora debía hacer el bien por dos personas", escribe Kate en la carta a su hija.
Cada año, Kate y Andy celebran con un pastel y un “Feliz cumpleaños” el día del nacimiento de Ann. Además, cuelgan un calcetín navideño en su memoria cada diciembre.
"No puedo evitar colgarlo, aunque es un triste recordatorio de su ausencia", comenta Kate.
Promover el perdón y la justicia restaurativa se ha transformado en el legado que su hija dejó, sostiene.
"El perdón no implica absolución", explica Kate. "No significa que lo que hizo fuera correcto.
"Simplemente indica que no esperarás a que la situación se resuelva. Con el perdón, liberas y continúas adelante, sintiendo la paz que ello conlleva".

