
Fuente de la imagen, Tyas/Berkeley Lab y KPNO/NOIRLab/NSF/AURA
Información del artículo
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- Autor, Carlos Serrano
- Título del autor, BBC News Mundo
- 32 minutos
- Tiempo de lectura: 6 min
Un instrumento potente con 5.000 fibras ópticas ha creado un mapa del universo que desafía las ideas vigentes sobre el cosmos.
La imagen sin precedentes conseguida con el Instrumento Espectroscópico para el Estudio de la Energía Oscura (DESI, por sus siglas en inglés) instalado en el telescopio Mayall, ubicado en el Observatorio Nacional Kitt Peak, Arizona, EE.UU., incluye más de 47 millones de galaxias y cuásares, así como 20 millones de estrellas.
Esto supera por más de seis veces la cantidad total de galaxias y objetos cósmicos registrados en todos los estudios anteriores combinados.
El mapa generado por DESI cubre una distancia de 11.000 millones de años luz, permitiendo observar galaxias en fases iniciales, próximas al nacimiento del universo, cuya edad se estima en aproximadamente 13.700 millones de años, según explica a BBC Mundo la investigadora Luz Ángela García, PhD en astronomía de la Universidad ECCI, Colombia.
Este avance facilita una mejor comprensión de la estructura y formación de las galaxias, además de ofrecer nuevas evidencias sobre la materia oscura, uno de los enigmas más grandes en la ciencia actual.
Esta animación ilustra la construcción del mapa del universo de DESI a lo largo de cinco años. Arranca con imágenes del telescopio DESI apuntando al cielo nocturno y evoluciona hacia el mapa en 3D, donde la Tierra aparece en el centro y cada punto simboliza una galaxia.
Rastreando el cielo
Durante un quinquenio, DESI ha explorado un tercio del cielo, con la capacidad de medir más de 100.000 galaxias cada noche.
Gracias a sus detectores de fibra óptica, el instrumento obtiene el espectro de las galaxias, lo que permite calcular la expansión del universo considerando el tiempo que tarda la luz en llegar desde esos puntos hasta la Tierra.
Otro logro fundamental de DESI es que impulsa una comprensión renovada de la energía oscura, que representa cerca del 70% del universo y funciona como una fuerza que acelera su expansión.

Fuente de la imagen, Claire Lamman/DESI
No obstante, los científicos tienen muy poca certeza sobre la naturaleza de la energía oscura.
Actualmente, se acepta que la energía oscura se comporta como una «constante cosmológica».
Esta «constante cosmológica» fue incluida por Albert Einstein en las ecuaciones de su teoría general de la relatividad para explicar por qué el universo se mantiene en una expansión estable, según detalla Claire Cameron en un artículo de la revista Scientific American.

Fuente de la imagen, DESI
Energía en evolución
Las observaciones recientes respaldan una hipótesis que DESI había sugerido hace tiempo: la energía oscura no es constante, sino que está cambiando.
En 2025, DESI informó que el efecto de repulsión gravitacional asociado a la energía oscura podría estar perdiendo intensidad.
A medida que el universo se expande, la distancia entre galaxias crece, y la energía oscura acelera esta expansión.
Si en realidad la energía oscura disminuye con el tiempo, ello podría modificar nuestra comprensión del cosmos.
Hasta el momento, la interpretación mayoritaria indicaba que la energía oscura permanece casi invariable.

Fuente de la imagen, NOIRLab
Por ello, estas nuevas evidencias «sugieren un porvenir distinto para nuestro universo al que se había concebido desde que la energía oscura formó parte de nuestro modelo cósmico», señala García.
Las revelaciones de DESI acerca de la energía oscura podrían provocar un cambio profundo en la explicación del funcionamiento universal, el equilibrio entre energía y materia, y el destino final del cosmos.
Algunos expertos consideran que si la energía oscura disminuye, esto representaría «un nuevo paradigma para la cosmología moderna», según declaró a BBC en 2025 Young Wook Lee, de la Yonsei University en Corea del Sur.
De ser cierto, incluso existiría la posibilidad futura de que la energía oscura se debilite lo suficiente como para que la gravedad comience a atraer a las galaxias entre sí, llevando a lo que los astrónomos llaman la Gran Implosión (Big Crunch).

Fuente de la imagen, Marilyn Sargent/Berkeley Lab
Mapa ampliado
El equipo de DESI planea ahora ampliar su mapa en un 20%, cubriendo un área total de 17.000 grados cuadrados, medida usada para cuantificar el tamaño de un objeto en el cielo.
«Si extiendes el brazo completamente, la uña del dedo meñique ocupa aproximadamente un grado cuadrado», aclara el astrofísico Ethan Siegel en el portal Big Think.
Por ejemplo, la luna abarca cerca de 0,2 grados cuadrados.
Esta versión extendida del mapa incluirá áreas próximas a la Vía Láctea, o regiones donde el brillo estelar o la atmósfera dificultan la observación de objetos distantes.
Además, se prevé la exploración de galaxias enanas y corrientes estelares, que son conjuntos de estrellas desprendidas de galaxias menores por la gravedad de la Vía Láctea.
Según DESI, el propósito es profundizar en el conocimiento de la materia oscura, la forma invisible de materia que representa la mayor fracción de la masa del universo, aunque aún no ha sido detectada directamente.
«No sabemos qué descubriremos, pero confiamos en que será sumamente interesante», afirma Michael Levi, director de DESI.

