El juego estratégico entre Honda, Aston Martin y la FIA para maximizar las ventajas del reglamento ADUO

Mohammed ben Sulayem, presidente de la FIA, junto a Fernando Alonso. La escudería británica podría haber simulado una situación peor de la real para sacar provecho del significativo atajo reglamentario.

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En Aston Martin, el secretismo siempre ha sido una característica distintiva, pero ha aumentado aún más en una etapa donde sería lógico esperar una mayor transparencia tras un decepcionante arranque de temporada.

Un ejemplo de esta circunstancia es el inconveniente de las vibraciones en el monoplaza. El propio Fernando Alonso reconoció el pasado viernes, tras los entrenamientos libres del GP de Miami, que aunque el problema había menguado, persistía.

No obstante, al finalizar el fin de semana, desde el equipo afirmaron que las vibraciones se habían eliminado por completo.

La única conclusión clara derivada de esta situación es que las vibraciones ya no resultan tan intensas como al principio, aunque parece que continúan siendo un problema real.

O, por lo menos, esa es la impresión que Aston Martin aparenta querer transmitir. En este contexto, ha cobrado fuerza un rumor sobre el estado actual de la escudería británica, vinculado con el ADUO, cuya confirmación se ha oficializado.

Honda ha proporcionado a Aston Martin una unidad de potencia muy alejada del nivel esperado. La falta de fiabilidad ha sido tan grave que, en este inicio de temporada, el asunto no sólo ha sido competir al máximo nivel, sino también concluir las carreras.

Un ingeniero de Honda visualiza el AMR26 en el GP de China.

Un ingeniero de Honda visualiza el AMR26 en el GP de China.

La brecha respecto a los demás fabricantes es evidente, principalmente frente a Mercedes, la referencia actual en términos de motor. Las estimaciones indican que el déficit de rendimiento de Aston Martin supera el 2%, un margen que permitiría introducir una actualización en la unidad de potencia esta temporada y otra en 2027 gracias al ADUO.

No obstante, algunas voces en el paddock sugieren que la diferencia real podría incluso exceder el 4%, lo que habilitaría dos mejoras este año y otras dos el siguiente. Justamente en este punto comienzan las sospechas sobre la estrategia aplicada por Aston Martin durante el GP de Miami.

Los problemas de Aston Martin

En las tres primeras carreras del campeonato, el equipo enfrentó problemas serios relacionados con las vibraciones del motor, hasta el extremo de afectar las baterías eléctricas y provocar varios abandonos.

Desde la escudería se justificaron durante semanas alegando que esas vibraciones obstaculizaban liberar todo el potencial de la unidad de potencia.

En Miami, una vez más, los mensajes del equipo resultaron contradictorios. Según la persona consultada —incluidos los pilotos— las versiones oscilaron entre indicar que las vibraciones casi no persistían, que habían disminuido notablemente o que prácticamente habían desaparecido.

Koji Watanabe y Adrian Newey, en la rueda de prensa de Aston Martin.

Koji Watanabe y Adrian Newey, en la rueda de prensa de Aston Martin.

Sin embargo, todos coincidieron en un discurso común: las prestaciones y el rendimiento continuarían siendo similares a los mostrados en las primeras carreras del calendario.

La realidad en pista evidenció signos distintos, sobre todo en carrera. Aunque las vibraciones persistieron, todo apunta a que se redujeron lo suficiente para mejorar el rendimiento general del vehículo.

La prueba más clara fue que Aston Martin consiguió completar por primera vez un Gran Premio con ambos monoplazas, algo que no había ocurrido en las tres pruebas previas.

La concesión del ADUO parecía garantizada independientemente de lo acontecido en Miami, pues el déficit de rendimiento frente a sus competidores resultaba demasiado manifiesto.

No obstante, dentro del paddock ha cobrado fuerza la teoría de que Aston Martin evitó exigir al máximo su unidad de potencia para asegurarse de que la diferencia con Mercedes supere el umbral del 4%, garantizando así el mayor margen de desarrollo permitido para las próximas dos campañas.

De haber forzado más el motor en Miami y obtenido un mayor rendimiento, el equipo habría corrido el riesgo de situarse en un rango de déficit inferior, entre el 2% y el 4%.

Considerando que esta fue la última carrera que fijaba el límite para la concesión del ADUO, para Silverstone podrían haber decidido sacrificar competitividad inmediata a favor de una ventaja técnica de mayor valor a mediano plazo.

La estrategia del equipo

Aston Martin ha cometido errores significativos en el arranque de la temporada, pero en ese contexto tiene sentido pensar que mostrar una mejora marcada justo antes de recibir una ayuda reglamentaria tan importante habría significado desaprovechar una oportunidad estratégica.

El secretismo y las contradicciones dentro del equipo intensifican aún más las dudas, y en la Fórmula 1 cualquier escenario posible rápidamente se convierte en objeto de especulación.

La respuesta definitiva llegará en pocas semanas, en Canadá. Para entonces, el ADUO ya debería estar aprobado y Aston Martin podrá explorar realmente las capacidades de su motor.

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