Debemos enfrentar sin dilaciones a aquellos gobiernos que, escudados en un pasado de izquierda, hoy son los principales aliados del imperialismo con sus políticas genuflexas. No debemos tener empacho en denunciarlos y en confrontarlos. Quizá hoy el pueblo no nos comprenda, pero la prédica del ejemplo es fundamental para sentar las bases hacia una futura y definitiva ruptura con el imperio
