La hipótesis más aceptada sostiene que el matrimonio contrajo el virus durante una jornada de observación de aves en Argentina, antes de embarcar. El hombre falleció el 11 de abril. Su esposa murió el 25, un día después de descender en Santa Elena.

Pocos días tras embarcar en el MV Hondius, el ornitólogo y biólogo neerlandés Leo Schilperoord comenzó a sufrir malestares. Presentó fiebre, cefalea y diarrea mientras el barco de expedición recorría algunas de las zonas más remotas del Atlántico Sur luego de zarpar desde Ushuaia el 1 de abril, con 88 pasajeros y 59 tripulantes de 23 nacionalidades a bordo. Lo que inicialmente parecía un malestar común durante la travesía se transformó en el primer caso vinculado al brote de hantavirus detectado en el crucero.
Diversos medios neerlandeses informan que Schilperoord, de 69 años y originario de Haulerwijk, comenzó con síntomas compatibles con hantavirus a principios de abril durante el viaje. El 11 de abril presentó dificultades respiratorias y falleció ese mismo día en el barco.
El cuerpo permaneció en el barco casi dos semanas hasta que fue desembarcado el 24 de abril en Santa Elena, una isla británica en medio del Atlántico Sur.
Su esposa, Mirjam Schilperoord-Huisman, de 69 años, salió del barco junto al cadáver de su esposo. Poco tiempo después, también presentó síntomas.
Mirjam desarrolló problemas gastrointestinales en Santa Elena y, debido al agravamiento de su condición, fue trasladada el 25 de abril a Johannesburgo, Sudáfrica. Falleció al arribar al hospital. Posteriormente, las autoridades sanitarias confirmaron que estaba infectada con hantavirus. En cuanto a Leo Schilperoord, nunca se le realizó una prueba diagnóstica, aunque la Organización Mundial de la Salud sospecha que la causa de la muerte fue también el virus.
Los medios neerlandeses que siguen este caso describen a Schilperoord como un investigador científico veterano y miembro activo de la comunidad de Haulerwijk. Además, mencionan que estudió en las universidades de Ámsterdam y Groninga. Algunos artículos difundidos en Países Bajos indican también que inicialmente no se divulgaron los nombres completos de las víctimas «por petición de la familia».
Como sucede con otros tripulantes del barco, entre ellos el gallego Ricardo Hevia, el matrimonio de jubilados neerlandeses tenía una amplia actividad académica y publicaciones relacionadas con la ornitología, pasión reflejada incluso en sus obituarios.
Ambos, Leo y su esposa, estaban vinculados durante décadas al estudio y observación de aves migratorias y fauna ártica. Sus nombres figuran en múltiples artículos científicos y publicaciones especializadas en ornitología en Países Bajos, sobre especies como la oca piquicorta, los patrones migratorios de aves árticas y el impacto de la presencia humana en colonias de gansos salvajes. Algunos de estos estudios se publicaron en la década de 1980 en revistas neerlandesas de prestigio, y luego fueron citados en trabajos académicos internacionales sobre aves migratorias.
Entre los medios neerlandeses se señala esta actividad como el probable origen del contagio, de acuerdo con una hipótesis epidemiológica manejada por investigadores y neerlandeses: que el matrimonio pudo contagiarse antes de embarcar en el MV Hondius, durante un viaje de avistamiento de aves realizado en Argentina.
El brote identificado en el crucero registra al menos siete contagios confirmados y tres fallecimientos. Además del matrimonio neerlandés, las autoridades comunicaron la muerte de una pasajera alemana el 2 de mayo. Un pasajero británico permanece hospitalizado en cuidados intensivos en Sudáfrica tras también haber resultado positivo por hantavirus.
Los obituarios publicados luego de la muerte del matrimonio describen a Leo y Mirjam como una pareja muy vinculada a su entorno. En uno se puede leer: «Con profunda tristeza hemos despedido a Leo y Mirjam», mientras otro los recuerda como «personas muy queridas» y agradece «todas las muestras de apoyo y condolencias en estos momentos difíciles».

