Mónica García logró que Canarias aceptara la llegada del barco con hantavirus tras dos intensas llamadas: «¿Qué significa que venga para acá?»

El Ejecutivo autonómico expresa su malestar por verse involucrado a pesar de su claro rechazo; desde La Moncloa solicitan a Clavijo «colaboración institucional».

Pedro Sánchez preside en La Moncloa, una reunión de seguimiento sobre la acogida de la embarcación MV Hondius en las Islas Canarias.

La coordinación para la llegada a Canarias del crucero MV Hondius, en el cual se han detectado casos de hantavirus, ha provocado la indignación del Gobierno regional. No tanto por la medida en sí, adoptada a petición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sino por la acusación de «ausencia total de información» dirigida a la comunidad autónoma. Pedro Sánchez autorizó que la embarcación arribara al puerto de Granadilla de Abona en Tenerife, contraviniendo la explícita negativa del presidente canario, Fernando Clavijo, y tomando la resolución sin consultar a él ni a su equipo.

Este hecho ha originado un conflicto institucional considerable, según reconocen fuentes cercanas tanto a Clavijo como al equipo de Sánchez, quienes reconstruyen para EL MUNDO estas 48 horas de tensión donde el Gobierno canario denuncia carecer de información suficiente sobre esta crisis sanitaria —que ahora también es política— que les involucra. Esto se refleja en la pregunta que Clavijo formuló a la ministra de Sanidad, Mónica García, durante una de sus dos llamadas telefónicas, más bien debates: «¿¡Qué significa que el barco va para Canarias!?».

El martes y miércoles, la administración autonómica solicitó formalmente, hasta en tres ocasiones, explicaciones sobre la razón del traslado del crucero de lujo a pesar del riesgo potencial de nuevos contagios, sin obtener respuesta. Clavijo pidió además a La Moncloa participar por videoconferencia —estando en Bruselas en una reunión con la Comisión Europea— en la reunión de coordinación celebrada a las 11:30 horas entre el presidente Pedro Sánchez y varios ministros. Su intención era argumentar que sería preferible evacuar a los pasajeros en aviones medicalizados en lugar de prolongar los trámites con un viaje desde Cabo Verde a Tenerife, que tomaría tres días.

Tras ese encuentro, se produjo la llamada más tensa entre la ministra de Sanidad, Mónica García, y el líder de Coalición Canaria. Clavijo preguntó, según las fuentes: «¿Quién tomó la decisión? ¿Cuál es el acuerdo con la OMS?». La ministra respondió: «Ya te enviaré la información», añadiendo que la OMS justifica que Cabo Verde «no cuenta con capacidad para atender una emergencia sanitaria».

Clavijo se alarmó: «¡Entonces significa que pueden estar contagiados!» los pasajeros que van rumbo a Canarias. «No he dicho eso», replicó García. Insistió él: «Si están sanos, pueden viajar con normalidad». En el círculo de Clavijo comentan: «Si la OMS quiere que el barco se dirija a Canarias por motivos sanitarios, quiere decir que desconocen quiénes están sanos y quiénes contagiados». Además, recuerdan que Canarias dispone únicamente de una cama de cuidados intensivos.

La ministra evitó profundizar en este argumento: «Bueno, ya te enviaré toda la documentación, ahora tengo prisa porque tengo que dar una rueda de prensa» y colgó, según las fuentes.

Clavijo exige explicaciones por el desvío del crucero con infectados de hantavirus a Canarias

La llamada previa, el martes a las 21:30 horas, fue igualmente tensa, según fuentes conocedoras del conflicto. Tras reunirse a las 18 horas con la OMS, el ECDC y la CE, la ministra comunicó que se había decidido que el buque llegara a Canarias y que deseaba que la administración regional aprobara activar una unidad médica especializada para atender al médico a bordo —que estaba grave en ese momento y mejoró al día siguiente—. «¿Estás de acuerdo?», preguntó García. «No estoy de acuerdo. Tampoco ustedes. Ha cambiado el criterio», replicó Clavijo. De hecho, en la reunión técnica a las 14:00 horas se determinó que el MV Hondius no debía dirigirse a Canarias, sino a Países Bajos. «Las circunstancias variaron tras una comunicación oficial de la OMS», explican desde el Gobierno.

El enfado de Clavijo, en conversación telefónica con la ministra desde Bruselas, fue creciendo: «¿Por qué el barco debe venir aquí? ¿Y por qué no trasladas al enfermo a Holanda?». La ministra contestó con contundencia: «Tenemos la obligación y, además, hay 14 españoles a bordo. No es cuestión de si te parece bien o mal», explican fuentes del Gobierno.

Clavijo advirtió: «Hasta que no reciba confirmación por escrito, no haré nada». A las 23:57 horas del martes, Mónica García le envió una captura de pantalla con la solicitud oficial para acoger al médico del crucero. A la 1:26 horas, Clavijo remitió un escrito del director del Servicio Canario de la Salud, al que tuvo acceso EL MUNDO, en el que solicitaba «ampliar la información sobre la situación clínica del paciente para evaluar nuestra capacidad de respuesta y, simultáneamente, garantizar la seguridad del territorio canario, del personal sanitario y los requisitos del traslado».

En La Moncloa, las formas, la estrategia mediática y las declaraciones del presidente canario han provocado molestia. «Nos resulta incomprensible algunas afirmaciones porque hemos mantenido contacto permanente y suministramos toda la información». Sin expresarlo directamente, consideran que Clavijo ha contribuido a generar un alarmismo que, desde su perspectiva, no está justificado. «Pedimos colaboración institucional. Eso siempre contribuye a transmitir tranquilidad a la población, que es lo fundamental».

Las quejas de Clavijo llegaron a Pedro Sánchez, con quien intercambió mensajes por WhatsApp a las 7:00 horas del miércoles. El presidente confirmó que existía un acuerdo con la OMS para el traslado del barco y expresó que «espera» que Canarias muestre «solidaridad». Clavijo solicitó una reunión que no se concretó. «Ahora mismo no procede», dijo Sánchez, «cada cosa tiene su tiempo». Acordaron seguir en contacto por WhatsApp durante el día. Más tarde, Clavijo solicitó «por escrito» una reunión para la noche del miércoles.

Cuando estaba en el avión, a las 17:15 horas, Clavijo recibió un comunicado de La Moncloa que indicaba que «solo serán hospitalizados quienes puedan desarrollar síntomas durante el trayecto de Cabo Verde a Canarias», es decir, los casos graves. Esto incrementó la incertidumbre del Gobierno regional: «Ni el Ejecutivo sabe cuántos contagiados podrían llegar. Algunos podrían manifestar síntomas en esos tres días. No hay certezas». En Moncloa, consideran que se trata de una «cuestión de humanidad, ética y moral». Además, alegan que la legislación internacional y española lo exige, citando, por ejemplo, el artículo 44 del Reglamento Sanitario Internacional.

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