
Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
Información del artículo
-
- Autor,
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 25 julio 2026
- Tiempo de lectura: 16 min
"Recuerdo el aroma", comenta Cristina Kahlo Alcalá.
"Llegar a la casa de la abuela era maravilloso porque implicaba ir directo al cajón de los tesoros".
La abuela era la hermana menor de Frida Kahlo, y esos tesoros a los que se refiere eran los que buscaba, junto a su hermano, cuando era niña.
"Mi abuela Cristina tenía un librero con cajones abajo donde siempre había creyones, lápices, hojas, y libretas. Ella los llenaba de materiales para que pudiéramos dibujar", relata a BBC Mundo.
"Recuerdo claramente el olor de los lápices, y cómo los afilaba para tenerlos listos".
Kahlo Alcalá es hija de Antonio, el hijo menor de Cristina Kahlo Calderón, quien fue la única hermana de la pintora que tuvo descendencia.
Anteriormente, Cristina había sido madre de Isolda.
Mara Romeo Kahlo, hija de Isolda, rememora a su abuela como "una adoración".
"Una vez pensé que su jardín no olía lo suficiente, así que tomé sus perfumes, como el Chanel, y los esparcí por las flores", cuenta a BBC Mundo.
"Cuando llegó mi madre, preguntó: ‘¡¿Qué hiciste?!’ y mi abuela le respondió: ‘No, no. Aquí, en mi casa, la niña puede hacer lo que quiera’".
Estas son solo algunas anécdotas de Cristina, quien, al igual que sus hermanas mayores, Matilde y Adriana, desempeñó un papel fundamental en la vida de esta destacada artista mexicana.
"Siempre he creído que Frida fue quien fue gracias a ese apoyo, esa unión familiar tan crucial entre ellas", indica Romeo Kahlo.
Del matrimonio previo
Guillermo Kahlo, un inmigrante alemán, y Matilde Calderón fueron los progenitores de Matilde, Adriana, Frida y Cristina.
Antes de este matrimonio, Guillermo contrajo matrimonio con María Cardeña, con quien tuvo a María Luisa y Margarita.
María Cardeña falleció tras dar a luz a Margarita.

Fuente de la imagen, Cortesía de Mara Romeo Kahlo
Cristina Kahlo Alcalá conserva con nitidez la memoria de las primeras hijas de Guillermo.
"Yo tendría aproximadamente 8 años cuando mi padre nos llevaba a visitarlas", rememora. "Mi papá las quería muchísimo".
Para aquel entonces, Matilde, Adriana y Frida ya habían fallecido.
"Mi padre no era religioso. En realidad, tenía conflictos con la iglesia católica, no tanto con la religión, sino con la institución y su manera de influenciar a la gente".
"Eso me generaba conflicto porque veía cómo adoraba a la tía Margarita, que era monja. Siempre le daba fuertes abrazos y le hacía bromas, diciéndole que parecía un pingüino con ese hábito".
"La tía Luisita era muy cariñosa, y las dos querían mucho a mi papá".
Mara Romeo Kahlo, otra nieta de Cristina con quien se conversó, también atesora recuerdos felices de cuando María Luisa asistía a las comidas familiares o la llevaba de paseo, además de las visitas a Margarita en el convento.
Para Kahlo Alcalá, que es fotógrafa y artista visual y ha curado exposiciones sobre Frida en varios países, es fundamental no olvidar a estas dos mujeres al contar la historia familiar.
"En muchas muestras no se menciona a María Luisa y Margarita porque no son hijas del matrimonio de Guillermo y Matilde, pero procuro incluirlas en las curadurías".
"En mis conferencias siempre les doy un espacio porque formaron parte de la familia, aunque crecieron en un internado católico".
De hecho, Kahlo Alcalá señala que al revisar cartas que Guillermo escribió a Frida, se percibe su religiosidad.
"Siempre habla de Dios. Eso ayuda a entender por qué Margarita y María Luisa fueron internas en un convento".
Matilde, la mayor
Matilde, la hija mayor del segundo matrimonio de Guillermo, era ocho años mayor que Frida.
"Siempre administró bien, con un control riguroso de las cuentas en la Casa", informa el Museo Frida Kahlo.

Fuente de la imagen, © Fine Art Images/Heritage Images via Getty Images
Frida la ayudó a huir de la casa para reunirse con su novio, Francisco Hernández, un español que había llegado a México siendo adolescente.
Matilde encontró en su hermana una confidente y, el día de la fuga, una aliada que la asistió a salir por un balcón y sacar las maletas.
"Para los padres fue un golpe muy fuerte por sus creencias religiosas", afirma Kahlo Alcalá. "Pero Frida logra que perdonen a Mati y que regrese a la familia".
También se sumó a la familia su novio Hernández.
"Era un hombre encantador", describe Kahlo Alcalá. "Con mi papá, visitábamos al tío Paco. Ir era increíble, siempre nos dejaba chocolates en los ceniceros".
"Percibo que Matilde debió ser una mujer muy maternal y cariñosa que no pudo tener hijos. De hecho, fue la que más se parecía a nuestra mamá".
Cuando falleció la segunda esposa de Guillermo Kahlo, él fue a vivir con Matilde, quien lo cuidó hasta su fallecimiento.
"Las cartas que Guillermo le escribió a Frida revelan a esta Mati afectuosa".
Le contaba sobre las comidas exquisitas que preparaba, cuánto se sentía acogido en su hogar y que "siempre soportaba" su mal genio.
Adriana, la otra hermana mayor
Adriana fue cinco años mayor que Frida y, al igual que Matilde, muy religiosa y dedicada al hogar.
Se casó con Alberto Veraza.

Fuente de la imagen, Cortesía de Mara Romeo Kahlo
"En 1926, al comenzar sus años como pintora, Frida realizó un retrato de su hermana. Actualmente se desconoce su paradero, pero en ella ya se aprecia la facilidad plástica de la artista", destaca el Museo Frida Kahlo.
Romeo Kahlo también la recuerda por la ternura que le mostraba.
"Cuando visitaba su casa me preparaba purés de chícharo que no he vuelto a probar. Cocinaba de maravilla y hacía un chocolate exquisito".
Cristina, la menor
Frida cariñosamente llamaba Kitty a Cristina, su hermana menor por 11 meses.
Entre ellas existía una gran cercanía.
"Fueron amigas, cómplices, compartían todos sus secretos y estuvieron siempre juntas", cuenta Romeo Kahlo.
Cristina contrajo matrimonio con Antonio Pinedo.
"Mi padre adoraba a su madre porque mi abuela enfrentó grandes dificultades", comenta Kahlo Alcalá.

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
Si bien Pinedo fue "muy seductor y apuesto, no resultó ser un buen esposo".
Tuvieron a Isolda, pero con el tiempo se separaron.
"Parece que mi mamá (Matilde) le dijo a mi abuela: ‘no puedes separarte, no puedes divorciarte, vuelve con tu marido’ y, en ese regreso, quedó embarazada".
Cuando Antonio tenía unos 3 años, la pareja se separó definitivamente.
"Mi padre no tuvo relación con su padre. Era una relación distante. De hecho, nunca nos habló de él".
Antonio, padre de Kahlo Alcalá, decidió quitarse el apellido paterno.
"Nos dijo: ‘Nunca quise llevar el apellido Pinedo porque no deseaba portar el apellido del hombre que nunca se ocupó de tu abuela’. Fue su madre quien trabajó para mantenernos, quien nos crió y atendió".

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
Durante ese proceso, sus hermanas la apoyaron.
Cuando necesitaba salir, Cristina dejaba a Antonio e Isolda bajo el cuidado de Matilde y Adriana.
Ambos niños tenían un vínculo muy estrecho con Frida. De hecho, hubo un periodo en que Cristina y sus hijos vivieron en la Casa Azul con la pintora y su esposo, el muralista Diego Rivera.
"Ni Frida ni Diego jamás nos hicieron sentir que esa no era nuestra casa", escribió Isolda en el libro "Frida íntima" (Ediciones Dipon/Ediciones Gato Azul). Ambos "nos amaron profundamente".
Mara Romeo Kahlo menciona que cuando Frida invitó a Cristina a residir en su hogar, ella la asistió "en todo, como cocinera, chofer y compañera".
También la acompañó a Estados Unidos en 1946 para una cirugía.
"Frida le decía: ‘chaparrita linda, debes venir porque eres mi sostén’. Ambas se brindaban apoyo".

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
Sin embargo, un episodio ocurrido en los años 30 marcó profundamente la relación entre las hermanas.
Después de que Cristina se separara de su esposo, Frida propuso a Rivera que la contratara como asistente.
"Mi abuela también aparece en el Palacio Nacional, en un mural pintado por Diego Rivera", relata Kahlo Alcalá.
Mientras trabajaba para el artista, Cristina y él iniciaron un romance. Esto fue devastador para Frida.
Meses después, Frida perdonó a su hermana y también a su esposo. Quería dejar atrás ese episodio.
"No podemos juzgar ni saber qué ocurría en ese momento, pero está claro que Frida también tuvo amantes", afirma Kahlo Alcalá. "Ella fue dueña de su sexualidad".
Luego de un tiempo separados, se reconciliaron y en diciembre de 1940, Frida y Rivera se casaron nuevamente.
Los recuerdos
¿Recuerda a su abuela Cristina?, pregunto a Kahlo Alcalá.
"Sí", responde. Y dos recuerdos destacan: "el cajón de los tesoros" que mencionamos al principio y otro que es "un poco duro", dice.
"Llegué a pensar que fue un sueño, que no había sido real, hasta que se lo pregunté a mi madre".

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá
"Le comenté: ‘Tengo un recuerdo de haber visto a mi abuela Cristina con el torso desnudo y el pecho cubierto. En la parte baja de la espalda, tenía una manta azul y junto a ella un hombre con bata blanca".
"Además, en su espalda tenía pintada una cruz negra".
Mi madre respondió: "No puede ser, tenías 3 o 4 años cuando eso ocurrió".
Se trataba de un radiólogo que iba a visitarla y la cruz negra indicaba el área para las radiografías. Cristina murió de cáncer pulmonar.
A este recuerdo se suman otros "muy cariñosos" de su abuela, como cuando improvisaba una alberca en su jardín.
Mara Romeo Kahlo tiene numerosos recuerdos de su abuela. "Me encantaba estar con ella, siempre era muy consentidora".

Fuente de la imagen, Cortesía de Mara Romeo Kahlo
Más allá de lo familiar, no olvida algo que hacía su abuela y sus hermanas: al abrir las puertas de su casa en Coyoacán, ofrecían ayuda a cientos de mujeres y madres solteras.
Las hermanas se aliaban para repartir una especie de canasta básica que incluía arroz y azúcar.
"Yo ayudaba a entregar juguetes a los niños. Tengo recuerdos maravillosos de su amabilidad. De ellas aprendí el valor de ayudar".
Kahlo Alcalá relata que su padre también contaba que en la casa de Frida se rompían piñatas y se regalaban zapatos, ropa y mochilas a niños de familias con bajos recursos del barrio.
El accidente que lo cambió todo
Cuando Frida, siendo adolescente, sufrió un accidente de tránsito que la confinó a una cama por varios meses, la dinámica familiar cambió para siempre.
"A partir de ese momento, la familia se volcó en cuidar a Frida", explica Kahlo Alcalá.
Al salir del hospital, se adaptó su cama con un bastidor para apoyar los lienzos.
"Había que llevarle la comida a la cama. Cada operación, visita médica o traslado al hospital involucraba a toda la familia, y las hermanas participaron activamente en todos esos cuidados".

Fuente de la imagen, Gisele Freund/Photo Researchers History/Getty Images
Matilde, la hermana mayor, estuvo con Frida en el hospital donde fue trasladada tras el accidente de 1925, permaneciendo un mes a su lado.
Los cuidados continuaron siendo constantes a lo largo de la vida de la pintora.
Por ejemplo, en 1950, durante una hospitalización, escribió junto a Frida una carta al doctor estadounidense Leo Eloesser para informarle que después de una cirugía en la columna, había sufrido una infección y solicitaba su consejo.
Durante su vida, la artista se sometió a más de 20 operaciones. En todo ese difícil camino, fue acompañada por sus hermanas.
"Mi abuela la cuidó en varias ocasiones, no solo en la última etapa, siempre estuvo muy presente", explica Kahlo Alcalá.
"Un libro abierto"
Gran parte de la información que la fotógrafa posee sobre las hermanas de Frida proviene de sus investigaciones como curadora.
"En el caso de Frida Kahlo contamos con un libro abierto que son sus cartas. Su correspondencia epistolar es fascinante".
Annette Ramírez de Arellano, especialista en salud pública, se mudó a Washington hace más de dos décadas.
En ese tiempo, una amiga le regaló la membresía del National Museum for Women in the Arts (NMWA).

Fuente de la imagen, Jose LuisTorales/Eyepix Group/LightRocket via Getty Images
Al explorar la biblioteca y archivos de ese museo, Ramírez descubrió un conjunto de cartas pertenecientes al Fondo Frida Kahlo de la Colección Nelleke Nix y Marianne Huber.
Fascinada con ese hallazgo, escribió junto al sociólogo Servando Ortoll un artículo publicado en la revista Estudios sobre las Culturas Contemporáneas de la Universidad de Colima, en 2013.
En "'Fridi Linda': El legado epistolar de las hermanas Kahlo", los autores analizaron la correspondencia dirigida a Frida por sus dos hermanas mayores.
"Las cartas son muy naturales y es increíble que se hayan conservado, estén archivadas y tengamos acceso a ellas", expresa Ramírez a BBC Mundo.
En el artículo se menciona que, debido a problemas de salud materna, Matilde y Adriana asumieron "mucha responsabilidad" en la crianza.
"Cuando Frida padeció polio a los seis años y tuvo un largo periodo de movilidad limitada y convalecencia, Mati y Adriana mostraron un amor maternal especial por la salud y el bienestar de su hermana menor".
Protegerla del sufrimiento
En 1932, Frida y Diego Rivera vivían en Estados Unidos, donde el artista tenía compromisos profesionales.
En primavera, indican Ramírez y Ortoll, Frida escribió a Matilde para comentar que estaba embarazada y le pidió su opinión sobre cuándo viajar; Matilde le aconsejó hacerlo en agosto o septiembre.

Fuente de la imagen, KEYSTONE-FRANCE/Gamma-Rapho via Getty Images
"Piensa que por más atenciones que recibas, estás lejos de nosotras, que todas estaríamos pendientes de ti aquí".
Luego de un aborto espontáneo, Frida compartió su dolor con sus hermanas.
Matilde le respondió que lo que más le dolía era que estuviera lejos y le pidió que regresara a México, donde necesitaba "todos nuestros cuidados y atención".
Adriana, afectada por la pérdida, le aconsejó tener fe en Dios y guardar reposo. Incluso le sugirió remedios caseros y cuidados específicos.
"Procura decir al doctor y a las enfermeras que no tienes familia allá para que te atiendan con mayor dedicación".
Ramírez y Ortoll destacan que en tres momentos difíciles de la vida de la artista (aborto, muerte de su madre y destrucción del mural de Rivera en Rockefeller Center), Matilde y Adriana "intentaron proteger a su ‘Fridi linda’ del sufrimiento".
Sus huellas
En numerosas cartas enviadas desde Estados Unidos, es conmovedor la manera en que Frida extrañaba a su madre y hermanas, y se preocupaba por ellas.

Fuente de la imagen, Bruce Glikas/Getty Images
"¿Cómo está Kitty? ¿Y la niña y Antonio? Cualquier cosa que necesites, dímela", le escribió a su madre en noviembre de 1931.
En otra carta del mismo año le dijo: "La pobre Adri me escribe todo lo que te pasa y dice que está pendiente de ti. Eso me da tranquilidad".
Estas líneas se pueden leer en la exhibición online "Mamacita Linda: cartas entre Frida Kahlo y su madre (1930-1932)" en el sitio del NMWA.
A diferencia de Frida, cuenta Ramírez, sus hermanas dejaron "pocos rastros".
"Creo que las hermanas nunca comprendieron que Frida tuvo muchas oportunidades que ellas no tuvieron".
Se refiere no solo a su formación académica —Frida estudió en el Colegio Alemán y la reconocida Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México— sino a su oportunidad para viajar, aprender idiomas y relacionarse con figuras como Georgia O’Keeffe, Sergei Eisenstein, León Trotsky y los Rockefeller, entre otros.
Aunque no hay muchas huellas visibles, lo cierto es que dejaron una marca imborrable en la artista conocida mundialmente como Frida Kahlo y a quien ellas llamaban "Fridi linda", "Fridita" y "Friduchita".

Fuente de la imagen, Cortesía de Cristina Kahlo Alcalá

