Pirlo no dirigirá a Italia debido a su rol como embajador de una casa de apuestas rusa y sus vínculos con Putin

Andrea Pirlo, durante su etapa como entrenador de la Juventus. El exfutbolista italiano difundió un comunicado en respuesta a la noticia, aclarando que su rol «no posee relevancia política».

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Andrea Pirlo ha quedado excluido de la competencia para asumir la dirección de Italia en medio de una intensa polémica relacionada con su papel como embajador de la casa de apuestas rusa Fonbet y su conexión indirecta con el empresario Sergey Lomakin.

El exmediocampista intentó mitigar la controversia mediante dos mensajes en Instagram, sin embargo, la presión pública alteró la situación, y la FIGC vuelve a considerar a Antonio Conte y Roberto Mancini como posibles candidatos.

El conflicto surgió cuando diversos medios italianos informaron que Pirlo mantenía desde 2025 un contrato como global ambassador con Fonbet, una de las mayores casas de apuestas en Rusia.

La polémica se intensificó debido a que la empresa está relacionada empresarial y accionarialmente con Sergey Lomakin, propietario de United FC Dubai, el club que Pirlo dirigió la temporada pasada en Emiratos Árabes y al que llevó a lograr el ascenso.

Desde Italia, ciertos sectores interpretaron esa conexión como un problema para la imagen de la selección nacional, especialmente en un contexto sensible vinculado a las relaciones entre Rusia y las instituciones deportivas europeas.

Pirlo emitió un comunicado a través de redes sociales, defendiendo que su actividad con la compañía rusa «no tiene una implicación política» y que «el amor por Italia no depende de un cargo».

El exjugador explicó que optó por el silencio por respeto a las instituciones, aunque consideró necesario aclarar su postura al saber que ya no figuraba como candidato al banquillo azzurro.

Andrea Pirlo, en una imagen de archivo.

Andrea Pirlo, en una imagen de archivo. Reuters

«Por respeto a las instituciones, a la Federación y a todas las personas involucradas, hasta ahora preferí mantenerme en silencio, pero tras conocer anoche que ya no soy candidato para dirigir a la selección italiana, siento que debo aclarar ciertos puntos», escribió este lunes en la mañana.

Agregó: «En los últimos días he seguido con notable preocupación el debate surgido en torno a mi nombre y la posibilidad de ser el seleccionador de Italia».

Después de varios días de discusión y críticas sobre su posible designación, Pirlo rompió el silencio en la madrugada con una publicación en Instagram donde afirmó: «Durante mi carrera, primero como futbolista y ahora como entrenador, siempre he cumplido estrictamente con las leyes vigentes en los países donde he trabajado y con los contratos firmados».

También aclaró que «la colaboración profesional que ha generado controversia recientemente» está vinculada a su etapa en los Emiratos Árabes Unidos y «se limita a una relación exclusivamente comercial y deportiva».

«Asignar un significado político a esta colaboración implica atribuirme opiniones que nunca he manifestado ni comparto», añadió.

Asimismo, agradeció el respaldo de los técnicos Paolo Maldini y Leonardo, y afirmó: «El amor por Italia no depende de ningún cargo. Forma parte de mi historia, de mi identidad, y siempre me acompañará».

La figura de Pirlo, uno de los nombres más valorados en el fútbol italiano, ha quedado atrapada entre su trayectoria internacional y un escenario geopolítico que ha llevado el debate más allá del ámbito deportivo.

Conte y Mancini, las alternativas

Con Pirlo descartado, la atención vuelve a dos nombres familiares. Conte emerge como la opción más firme debido a su trayectoria y carácter, mientras que Mancini mantiene apoyos por su reciente paso en la selección y su disposición a regresar.

El nuevo presidente federativo, Giovanni Malagò, deberá presentar un candidato ante el Consejo Federal, en un proceso que se ha tornado mucho más delicado.

La conclusión es evidente: Pirlo parece haber perdido la oportunidad no por motivos deportivos, sino por el impacto político y mediático de un vínculo comercial que la Federación prefirió no asumir.

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