El segundo gol surgió desde el arco: «Contamos con los mejores del mundo, están por hacer historia en el fútbol»

Miguel Ángel España, el tercero por la derecha, junto a Luis de la Fuente y el resto del staff técnico. Miguel Ángel España, entrenador de porteros de la Selección, comparte con EL ESPAÑOL su vivencia como campeón del mundo.

«No alcancé a ver el gol de Ferran Torres porque estaba evaluando a los especialistas en penaltis que tenía Argentina en el terreno de juego».

Un solo gol recibido. Apenas uno. En el Mundial más extenso y con más encuentros en la historia. España cimentó su impresionante éxito mundialista en la solidez defensiva y también en la actuación de sus porteros. Si la portería falla, el conjunto se desmorona.

La Selección arribó a la Copa del Mundo envuelta en un debate respecto a la convocatoria de cuatro porteros y a la disputa por la titularidad de Unai Simón, pero concluyó el torneo uniendo a todo el país y dejando atrás cualquier polémica.

El triunfo todo lo puede, y gran parte del mérito por la solidez bajo los palos recae en Miguel Ángel España (Madrid, 14 de junio de 1973). El preparador de arqueros ha sido fundamental, conviviendo día a día con Unai Simón, Joan García y David Raya, una convivencia realmente excepcional.

Miguel Ángel España, junto a David Raya, Joan García y Unai Simón.

Miguel Ángel España, junto a David Raya, Joan García y Unai Simón. Cedida

Con la medalla colgada y tras tocar con sus propias manos la Copa del Mundo, habla para EL ESPAÑOL con la convicción de quien ha ganado un Mundial.

Quizás sea uno de los pocos españoles presentes en el estadio que no presenció el gol de Ferran Torres en directo. «Estaba revisando las posiciones de los especialistas en penaltis de Argentina en campo, aunque me alegra no haber tenido que llegar a eso», comenta entre risas.

Cuatro porteros y Joan García

La portería fue uno de los temas abiertos para la Selección al inicio del Mundial. ¿Debía ser Joan García convocado? ¿Seguía Unai Simón como titular? El cuerpo técnico mantuvo claro cuál era su plan a pesar de la ola de críticas. Sin debate nacional no hay Selección, se podría afirmar.

La inclusión de cuatro porteros en una de las ventanas previas al Mundial agitó aún más ese terreno, pero todo estaba calibrado. «Decidimos llevar a cuatro porteros en marzo para integrarlos en el grupo antes de definir la lista final», explica Miguel Ángel España.

«Pensamos que cerrar la lista con tres meses de anticipación no era lo mejor, pues pueden surgir lesiones o bajones físicos. Queríamos que nadie sintiese que la convocatoria estaba cerrada y que Joan García se adaptara al grupo y la dinámica de la Absoluta», añade el entrenador de porteros.

Todo planificado pese al ruido externo. Una decisión que, con el tiempo, ha confirmado la visión del cuerpo técnico y la apuesta arriesgada. Una convicción firme en sus planteamientos.

La convocatoria de Joan García llegó con plena confianza: «Lo conocemos desde que tenía 16 años y sabíamos que se adaptaría sin problemas al rol que le tocara», asegura España.

Sin embargo, reconoce la dificultad de dejar fuera a Remiro: «Siempre es duro dejar fuera a compañeros, sobre todo a quienes han estado cerca. Hemos sido lo más justos posibles, conscientes del pesar para los que se quedaron fuera. Remiro tiene nuestro gran aprecio y ha entregado todo cuando estuvo con nosotros».

Una convivencia espectacular

Miguel Ángel España subraya el excelente ambiente que reinó durante todo el Mundial en el equipo español, algo que, aunque común en el grupo, resulta especialmente notable entre los porteros.

«El día a día fue fantástico. Realmente, es la constante desde que estamos en la Absoluta», comenta el técnico.

«Hay que destacar la gran labor de Raya y Joan García. Unai Simón lo tiene claro, ya que han sido compañeros ejemplares. En una concentración tan prolongada de dos meses, con numerosos partidos donde el que juega requiere más descanso, se programan muchas sesiones adicionales para que quienes no juegan recuperen y mejoren», detalla España.

Miguel Ángel España, junto a Unai Simón y el trofeo de mejor portero del Mundial.

Miguel Ángel España, junto a Unai Simón y el trofeo de mejor portero del Mundial. Cedida

«Ellos (refiriéndose a Raya y Joan García) han tenido algunos de los minutos de entrenamiento más numerosos, algo que es digno de reconocimiento y agradecimiento. Aunque no hayan tenido minutos en juego, valoramos mucho su entrega», recuerda el preparador de porteros.

Asimismo, destaca en su charla con EL ESPAÑOL la «calma» que supone contar con tres porteros de esta talla.

«Probablemente poseemos la mejor portería del mundo. Como apasionado de la generación de Iker Casillas, Víctor Valdés, Reina o Palop, que posiblemente fue nuestra mejor camada, esta nueva generación está a la altura y escribirá historia en el fútbol español», afirma.

¿Volverá el debate?

Aunque no es un tema que inquiete en exceso al cuerpo técnico, reconocen que la discusión sobre la portería puede reaparecer conforme se disipe la euforia del Mundial y se inicie la nueva temporada.

«Nunca puede decirse nunca», comenta Miguel Ángel España al ser preguntado sobre la posible vuelta del debate. «Venimos de ganar todo lo que hemos ganado con Unai, pero también debemos aceptar con naturalidad que en próximas convocatorias, errores o bajones en forma podrían generar discusión».

Unai Simón.

Unai Simón. Reuters

Sea cual sea la resolución, el staff técnico la asumirá con plena seguridad: «Contamos con tranquilidad y experiencia, y sabemos que estos factores siempre estarán presentes. Tenemos un míster que no se deja influir por el ruido externo», concluye Miguel Ángel España.

«Hacer las cosas con convicción da tranquilidad, pero con un plantel como este, ensamblar todas las piezas es complicado», reconoce también sobre los múltiples cambios realizados durante el Mundial.

Camino a la segunda estrella

Más allá de su área específica en la portería, Miguel Ángel España muestra una amplia sonrisa al evocar el recorrido hacia el máximo objetivo: ser campeón del mundo con la Selección. «Ganar da valor al trabajo», asevera.

Recuerda que tras el decepcionante debut contra Cabo Verde «se encendieron alarmas sin razón, pues en ningún momento tuvimos la impresión de que el equipo fuera a fallar», y subraya la exigencia en cada ronda eliminatoria.

Desde dentro se percibe la victoria como un triunfo colectivo más allá de los talentos individuales: «La sensación es de un orgullo inmenso, no solo por el título, sino por la forma en que se logró y la imagen que mostramos como grupo. Eso va más allá de lo deportivo».

Miguel Ángel España, con la Copa del Mundo.

Miguel Ángel España, con la Copa del Mundo. Cedida

Lo resume con una frase que lo dice todo: «Otros equipos cuentan con estrellas mediáticas más visibles, pero nosotros somos un equipo de estrellas».

Además, estaba previsto crecer progresivamente para llegar en óptimas condiciones a los momentos decisivos del torneo: «Teníamos un plan a largo plazo en una lista donde el entrenador apostaba por algunos jugadores que llegaban con molestias y lesiones. Sabíamos que algunos no alcanzarían su mejor momento hasta las eliminatorias».

Destaca también que los octavos de final fueron determinantes: «Hablamos del partido contra Portugal, que fue similar al de Alemania en cuartos durante la Eurocopa. Portugal era un candidato a la final y enfrentar a un rival así era un gran desafío. Si pasábamos, sería complicado detener al equipo».

Resalta España el papel de Rodri como líder en el vestuario: «Ha impulsado arengas muy emocionantes que reflejaban el sentir colectivo. Querían que el miedo a perder no superara las ganas de ganar. Querían imponerse».

Y ganaron todos, desde quienes no disputaron ni un minuto hasta la figura Ferran Torres, incluyendo a todos los integrantes del cuerpo técnico. Una lista de nombres inolvidables que quedarán grabados como los artífices de la segunda estrella de la selección española de fútbol.

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