La tasa de desempleo entre jóvenes menores de 25 años alcanza casi el 24%, más del doble que en el resto de la fuerza laboral, y casi la mitad del empleo a tiempo parcial creado en España es involuntario

El mercado laboral actual difiere en gran medida del que experimentaron generaciones anteriores. A pesar de los avances en derechos y libertades, ciertas condiciones laborales hoy resultan menos favorables. La tasa de desempleo en menores de 25 años ronda el 24%, es decir, más del doble en comparación con el resto de la población activa, y aproximadamente la mitad del empleo a tiempo parcial generado en España es de carácter involuntario, lo que significa que no se debe a una elección del trabajador, según información del sindicato UGT. Además, las organizaciones sindicales advierten que la reforma laboral, aunque ha disminuido la temporalidad, ha propiciado una nueva forma de precariedad: contratos indefinidos con jornadas tan breves que apenas alcanzan para un salario adecuado.
Esta realidad no es exclusiva para quienes recién se integran al mercado. Vicky, una empleada doméstica jubilada que trabajó varias décadas en el sector, observa con inquietud el futuro que afrontan los jóvenes hoy. Comenzó su carrera en Chile, en un taller textil donde realizaba costuras, planchado y preparación de prendas para la venta. “También confeccionábamos ropa para jóvenes”, recuerda a Infobae. Al llegar a España, encontró empleo en hogares donde laboró por años. “He trabajado en casas casi todo el tiempo. No puedo quejarme, tuve buenos jefes y me han tratado muy bien”, asegura.
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Después de una pausa para dedicarse a sus hijos, Vicky retomó su actividad con trabajos por horas hasta que a los 56 años consiguió empleo en un supermercado. Allí desempeñó las funciones de limpiadora, cajera y reponedora simultáneamente. “Mi rutina diaria consistía en ir de un lugar a otro sin descanso”, describe. Esa polivalencia obligada, que muchos jóvenes trabajadores reconocen ahora, marcó el tramo final de su vida laboral.
“Ya no se contrata a nadie como me contrataron a mí”
Desde su óptica, Vicky compara su experiencia con la de las generaciones actuales, señalando que la situación para los jóvenes es menos favorable. “Ya no se contrata a nadie de la misma forma que a mí cuando tenía 56 años. Ahora solo hay jóvenes, a quienes les enseñan cosas, pero es totalmente distinto a lo que me ofrecieron a mí“, señala. Según su visión, el problema trasciende la cuestión salarial. “Las condiciones laborales son peores ahora. Contratan por 24, 14 o 12 horas y exigen mucho más,” lamenta.
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Esta percepción coincide con la de los sindicatos. La Unión Sindical Obrera (USO) informó en mayo pasado que la disminución del desempleo juvenil se debe al “uso masivo de mano de obra barata y temporal vinculada a campañas comerciales o turísticas”.
Estudios corroboran que esto se explica por el aumento en la esperanza de vida.
“Lo que desea cualquier persona es descansar y escapar de la rutina”
Sin embargo, Vicky ya no forma parte de esas estadísticas. Se jubiló hace meses, en buenas condiciones de salud, algo que, según enfatiza, no es común en su sector. “Lo mejor que le puede pasar a alguien que ha trabajado toda la vida en el sector donde estuve es jubilarse. Pero más importante aún, hacerlo con salud”, comenta. Conoce casos de personas mucho más jóvenes que llegaron a la jubilación sin fuerzas para disfrutarla. “Personas bastante menores que yo que se retiraron y no disfrutaron nada”, relata. Su fórmula, sencilla pero contundente, consiste en trabajar con esfuerzo y cuidar el cuerpo para mantenerse en condiciones hasta ese momento. “Jubilarme con salud me ha cambiado la vida”, afirma.
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A punto de cumplir 68 años, Vicky describe el anhelo común de quienes han vivido años ajustando su vida a horarios estrictos. “Lo que cualquier persona quiere es descansar, liberarse de la rutina, de levantarse demasiado temprano, de tener horarios para todo y no disfrutar muchas cosas porque hay que trabajar”.

