El Senado como obstáculo decisivo para los candidatos del PSOE en Andalucía: Montero continúa el camino de Susana Díaz y Espadas

María Jesús Montero y Susana Díaz en el Senado, en una sesión de junio de 2025 Las claves

María Jesús Montero será nombrada senadora autonómica en el Senado junto a Susana Díaz y Juan Espadas, siguiendo el camino marcado por sus antecesores del PSOE andaluz.

Montero combinará su nuevo puesto en Madrid con la secretaría general del PSOE-A y la oposición en Andalucía, tras haber abandonado recientemente su escaño en el Congreso.

El Senado es considerado un destino habitual para exlíderes socialistas andaluces tras sus derrotas o trascesos desde la primera línea de la política regional.

Con esta reincorporación al Senado, Montero recobra el aforamiento ante el Tribunal Supremo y mantiene abiertas las opciones tanto en la política andaluza como a nivel nacional.

Tres protagonistas, un objetivo común: el Senado. Los últimos candidatos principales en Andalucía por el Partido Socialista coincidirán en los escaños de la Cámara Alta desde el actual mes de julio.

Este jueves se hará efectivo lo que ya se había anticipado desde fuentes internas semanas atrás: María Jesús Montero ‘regresa’ a Madrid, ciudad de donde partió para competir en las elecciones andaluzas del 17 de mayo.

Montero será designada, junto con Susana Díaz y Juan Espadas, senadora autonómica en el pleno parlamentario del día 23, según ha confirmado el PSOE-A. La intención principal es compatibilizar responsabilidades y mantener presencia en dos capitales: Sevilla y Madrid.

Continuará liderando la oposición en Andalucía y ejerciendo como secretaria general regional, pero retornará a la escena nacional apenas un mes después de renunciar a su escaño en el Congreso. En Madrid, en Ferraz, conservará su cargo como vicesecretaria general del PSOE.

Montero sigue la misma trayectoria adoptada por sus predecesores andaluces, los ya mencionados Susana Díaz y Juan Espadas, quienes también terminaron en el Senado tras caer en las urnas o no lograr formar una mayoría de gobierno.

Díaz accedió en 2021 a esta cámara de representación territorial en una situación que se percibió como un ‘retiro forzado’. En poco tiempo perdió el acceso a San Telmo y Ferraz.

La sevillana quedó fuera en 2017 del camino hacia Moncloa en el controvertido comité socialista federal donde se ratificó Pedro Sánchez.

Posteriormente, intentó sostener la Junta, pero a pesar de ganar en votos en las elecciones de diciembre de 2018, fue desalojada del gobierno por PP y Ciudadanos, con el apoyo de Vox.

Hasta julio de 2021 ejerció como secretaria general del PSOE-A y en septiembre de ese año fue nombrada senadora autonómica. Su etapa en primera línea política había concluido.

De Espadas a Montero

Juan Espadas, alcalde de Sevilla, asumió la dirección del partido para recuperarlo en las elecciones de junio de 2022. Sufrió una derrota histórica frente a la mayoría absoluta de Juanma Moreno.

Al igual que Díaz, conservó la Secretaría General en Andalucía durante un tiempo, pero en noviembre de 2023 accedió al Senado por la vía autonómica. Desde entonces ejerce como portavoz del Grupo Socialista en la Cámara Alta.

La más reciente en adoptar esta trayectoria ha sido María Jesús Montero, quien llegó a Sevilla con el reconocimiento autoatribuido de ser «la mujer más poderosa de la democracia» tras sus años como vicepresidenta del Gobierno de España.

Montero redujo aún más el techo electoral del PSOE andaluz en las elecciones del 17 de mayo, obteniendo solo 28 escaños.

La exministra de Hacienda continuará como secretaria general del PSOE andaluz probablemente hasta superar el ciclo electoral de 2027, que incluye elecciones municipales y generales.

Es la figura que representa a Sánchez en Andalucía, un factor clave para mantener la estabilidad interna mientras se disuelven las expectativas demoscópicas del presidente. El PSOE no puede permitirse conflictos en una de sus regiones más influyentes.

Montero, que lidera una «oposición exigente» en el Parlamento, no se compromete a mantenerse hasta 2030 ni a disputar nuevamente en las andaluzas. Su lema desde que regresó a Sevilla es «partido a partido».

Por ahora, compartirá escaño en el Senado con Susana Díaz y Juan Espadas, mediante el mismo mecanismo de designación autonómica.

La convivencia entre estos tres últimos candidatos y secretarios generales no ha sido sencilla. La influencia de Susana sigue siendo muy fuerte dentro del aparato; ni Espadas ni Montero desmontaron totalmente el ‘susanismo’, sino que lo gestionaron con prudencia.

Aforamiento al Supremo

Con su incorporación al Senado, la secretaria regional de los socialistas andaluces recupera el aforamiento ante el Tribunal Supremo, que había perdido al abandonar el Congreso, dado que los parlamentarios autonómicos están adscritos al TSJA.

Deberá elegir entre uno de los dos sueldos, ya sea el de la Cámara Baja o el del Parlamento autonómico. Ambos rondan los 3.500 euros brutos mensuales. Sin embargo, percibirá las dos dietas correspondientes.

Además, Montero, quien se trasladó a Andalucía por decisión de Sánchez, mantiene ambas vías abiertas: puede continuar en el Parlamento autonómico siempre que no haya un cambio interno en el PSOE y permanecer ligada a la política nacional, aunque en un segundo plano.

Para muchos, el Senado representa un ‘cementerio de elefantes’, un espacio con menor peso y visibilidad que el Congreso, donde se sitúan quienes ya no ocupan la primera línea política.

Sin embargo, también puede ser un punto de tránsito hacia otros roles o un lugar para consolidar experiencia. De hecho, tanto Susana Díaz como Juan Espadas fueron senadores antes de asumir responsabilidades mayores.

Para Montero, esta será su primera experiencia en la Cámara Alta tras una extensa trayectoria en la Junta de Andalucía, el Gobierno de España, el Congreso y el PSOE.

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