España y Argentina se enfrentan en la Finalissima: Trump logra lo que el emir de Qatar no consiguió

España, Argentina y Donald Trump. Sesenta años tras su único choque previo, vuelven a enfrentarse en una final anhelada, ahora en el escenario más grande imaginable.

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Lo que no llegó a ocurrir el 27 de marzo en Doha se hará realidad este domingo 19 de julio en Nueva York. La Finalissima que debía confrontar al campeón de Europa con el campeón de América se disputará finalmente en el marco más destacado: el Mundial.

Durante la primavera, la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que desestabilizó Oriente Medio y alteró el calendario internacional, frustró el segundo duelo oficial histórico entre España y Argentina. Ahora, aquel enfrentamiento adquiere una relevancia mayor.

La suspensión del partido fue un golpe duro para los seguidores, pero desde que se anunció la postergación, todos deseaban que la final anhelada se disputara este domingo.

El duelo que parecía improbable finalmente llegará en el momento crucial. España y Argentina se medirán por primera vez en una final de un Mundial. Algo histórico.

El esperado choque entre España y Argentina surge poco después del fracaso de la Finalissima. Esa contienda por el título intercontinental estaba pactada para el 27 de marzo en el estadio Lusail de Qatar (sede del Mundial 2022), aunque el balón nunca llegó a rodar.

El fracaso de la Finalissima

El partido no se celebró debido a diversas causas. La principal fue la delicada situación en Oriente Medio, que impuso el cambio de sede para minimizar riesgos.

Este cambio no debía impedir la realización de la Finalissima. UEFA y la RFEF exploraron varias alternativas para mantener el evento vivo: desde reubicar el encuentro a otra ciudad hasta transformarlo en una eliminatoria a doble partido, con partidos en ambos países. Ninguna propuesta avanzó.

El comunicado de la RFEF tras la cancelación fue claro y sin lugar a dudas. España reiteró su disposición a jugar en cualquier lugar. «España estaba dispuesta a disputar el partido tal como se señaló siempre. No impuso condiciones. España ofreció, junto a UEFA, todas las opciones posibles, pero debido a la situación, la Finalissima fue cancelada», indicaba el texto.

La AFA rechazó todas las propuestas e incluso no aceptó buscar una nueva fecha. Ahora Donald Trump ha logrado asegurar el partido que todos deseaban ver disputarse.

Con la Finalissima descartada, todas las atenciones se dirigieron al Mundial. El cuadro del torneo permitía un posible enfrentamiento en dieciseisavos de final si un equipo terminaba primero y el otro segundo en sus respectivos grupos.

Tanto ‘La Roja’ como ‘La Albiceleste’ cumplieron con su parte, sobrevivieron a todas las rondas previas y reservaron el esperado enfrentamiento para la instancia más imponente: la final.

Será, además, el primer y probablemente último duelo directo entre Messi y Lamine en un campo de juego. Dos generaciones separadas por veinte años.

El argentino, con 39 años, continúa extendiendo sus récords de longevidad. El español, de solo 19, sigue rompiendo marcas de precocidad. Considerado por muchos como el mejor futbolista de todos los tiempos frente al gran símbolo de la nueva generación.

Todo parece estar escrito para un Mundial llevado al límite en cada aspecto. Aquel niño que Messi sostuvo en una imagen ya icónica ahora es un adolescente que, antes de los 20 años, podría añadir un Mundial a la Eurocopa que ya tiene en sus vitrinas.

Por otro lado, Leo tiene la oportunidad de cerrar el círculo en una carrera internacional inolvidable con su segundo título mundialista, en lo que sería su tercera final.

Para el rosarino, que compite con ocho goles para terminar como Bota de Oro del torneo, será una despedida en la cima, sin importar el resultado. Para el jugador de Rocafonda, una ocasión para alcanzar la cima prematuramente, con una carrera aún por escribir.

Un único precedente

Sesenta años después de su único enfrentamiento oficial, España y Argentina vuelven a cruzar sus caminos con el título más importante en juego. Aquel antecedente data del Mundial de Inglaterra 1966.

En Birmingham, la albiceleste venció 2-1, con Pirri, jugador del Real Madrid, anotando el único gol español. Después llegó la polémica eliminación argentina frente a Inglaterra, marcada por la expulsión histórica de Antonio Rattín.

El equipo de Luis de la Fuente llega a la final con menor desgaste físico. España no ha disputado ninguna prórroga en el torneo, aunque tuvo que esperar hasta los últimos minutos para sellar sus victorias ante Portugal en octavos y Bélgica en cuartos.

El único España - Argentina en los Mundiales se disputó en 1966.

El único España – Argentina en los Mundiales se disputó en 1966. AFA

El trayecto de Argentina fue considerablemente más exigente. Necesitó prórroga para superar a Cabo Verde en dieciseisavos y a Suiza en cuartos.

En octavos protagonizó una remontada notable frente a Egipto tras ir dos goles abajo, y en semifinales reafirmó su fortaleza al vencer a Inglaterra después de otro ejercicio de resistencia.

España contra Argentina. Lamine Yamal frente a Lionel Messi. Pero también Luis de la Fuente contra Lionel Scaloni. Dos seleccionadores con perfiles tranquilos y convicciones firmes, además unidos por una curiosa coincidencia: el técnico riojano fue uno de los instructores de Scaloni en el curso de entrenadores en Las Rozas.

La albiceleste disputará su séptima final mundialista, la tercera en las últimas cuatro ediciones. España afronta su segunda. Dos escuelas futbolísticas, dos generaciones de talento y dos formas de entender la competición frente a frente. Una final con esencia de Finalissima y dimensión mundial.

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