El destino veraniego de Joselu en España: un pueblo de 9.000 habitantes con una cascada de 60 metros y antiguas leyendas demoníacas

Montaje de Joselu y la cascada del pueblo donde suele descansar en vacaciones. El atacante, cuyo contrato con Al-Gharafa finaliza este verano y quedará libre, procura regresar al pueblo gallego donde creció.

Más información: Odegaard: «Mi padre y yo entrenábamos entre 15 y 20 horas a la semana. Daba igual que hiciera frío o nevara»

Joselu Mato ha forjado su trayectoria gracias a los goles anotados lejos de su tierra, aunque su verdadero refugio está en un punto muy preciso del mapa: Silleda, una localidad rural situada en la comarca del Deza, en Pontevedra, con cerca de 9.000 habitantes, donde el fútbol se vive en bares tradicionales y pequeñas plazas, no en ambientes exclusivos ni palcos VIP.

Allí pasó su infancia y siempre que el calendario se lo permite, vuelve para disfrutar de la vida de pueblo, acompañado de vecinos que lo conocen desde pequeño y que han sido testigos de sus primeros toques en terrenos con césped irregular.

A diferencia de otros compañeros que prefieren destinos como Dubai o las Maldivas para desconectar, Joselu halla descanso en un lugar donde todo el mundo se saluda al cruzarse y donde es conocido como «el rapaz de Silleda» que llegó a la élite. En sus regresos, las escenas se repiten: paseos pausados, fotos con habitantes locales y algún café en los bares del centro.

Pero este pueblo gallego representa mucho más que el origen modesto de un futbolista profesional. Silleda se ha ganado reconocimiento en Galicia gracias a su vasto recinto ferial que acoge la Feria Internacional de Galicia, un evento que cada año transforma al municipio en un destacado escaparate agrícola, ganadero, gastronómico y turístico.

Durante esos días, los pabellones se llenan de expositores, los hoteles cercanos cuelgan el cartel de lleno y el pueblo multiplica su actividad sin perder ese carácter de lugar pequeño, donde el ritmo lo marcan las ferias de ganado y las celebraciones patronales.

Joselu besa la última Champions conquistada por el Real Madrid.

Joselu besa la última Champions conquistada por el Real Madrid. REUTERS

El otro gran emblema de Silleda se encuentra más oculto, al final de un camino rodeado de bosques de verdes intensos: la fervenza do Toxa, una cascada que mide alrededor de 60 metros y que cae entre rocas y musgo, considerada una de las más impresionantes de Galicia.

El estruendo del agua y la sensación de aislamiento convierten este paraje en un símbolo ideal de lo que Silleda significa para Joselu: naturaleza en estado puro, desconexión absoluta y ausencia total del ruido mediático que acompaña a un jugador del Real Madrid durante la temporada.

En torno a esa cascada y sus bosques han surgido con el tiempo diversas leyendas de carácter casi demoníaco, alimentadas por la tradición oral y el misterio que siempre envuelve a los paisajes gallegos.

Se cuenta que espíritus habitan en las profundidades del valle, que presencias se manifiestan en noches con niebla densa y que antiguas supersticiones están relacionadas con el agua y las rocas. Estas historias se transmiten en voz baja, a medio camino entre el humor y el respeto, contribuyendo a envolver el sitio en una atmósfera mágica.

Entre las leyendas, la vida tranquila del pueblo y el ruido de la cascada de 60 metros, Joselu encuentra en Silleda un refugio que refleja claramente quién es: un futbolista acostumbrado a la máxima exigencia que cada verano retorna a sus orígenes para recordar su procedencia.

Scroll al inicio