Dos jóvenes desarrollan un ladrillo inspirado en el botijo para enfriar ciudades de forma autónoma

Inspirado en el botijo: dos jóvenes crean un ladrillo que puede enfriar ciudades de manera autónoma

Cada año, las temperaturas aumentan y el calor hace su aparición cada vez antes, lo que impulsa la búsqueda de métodos novedosos para reducir y mitigar estas altas temperaturas. No basta ya con utilizar aires acondicionados o ventiladores; es imprescindible encontrar alternativas que contribuyan a refrescar las ciudades en general.

Basándose en esta idea, dos estudiantes del grado de Diseño Industrial de la Zurich University of the Arts (ZHDK) desarrollaron un ladrillo capaz de «enfriar» sin necesidad de electricidad. Por medio de materiales porosos y aplicando principios físicos como la evaporación, lograron crear bloc°, un producto que podría representar una respuesta viable al calor urbano.

Basta con pasar un mes de agosto en una gran ciudad para constatar que el asfalto emite calor. Por ello, bloc° está concebido con módulos de terracota impresos en 3D. En la estructura construida, se incorpora un circuito de agua accionado por la energía solar que incide sobre la superficie; de esta manera, el material absorbe humedad y la evaporación del agua extrae el calor del ambiente.

En las primeras pruebas, estos jóvenes lograron disminuir la temperatura hasta en 9°C en los puntos de salida del aire, y su plan es instalar el sistema en áreas donde el asfalto y la ausencia de sombra aumentan la sensación térmica. El agua del circuito puede provenir de la red municipal o recolectarse mediante el almacenamiento de lluvia en un depósito dedicado.

Este mecanismo no es completamente novedoso, pues se inspira en técnicas ancestrales como el botijo. Una ventaja significativa es que, al estar conformado por piezas, es totalmente modular y adaptable al sitio donde se instale, y al ser autónomo, es idóneo para zonas con recursos limitados.

Debido a que el calentamiento global altera las temperaturas, el entorno y las estaciones, resulta fundamental adaptar tanto el lugar como la forma en que habitamos, ya que cada verano consecutivo será el más caluroso en la historia.

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