
Fuente de la imagen, Tino Romano / EPA
Información del artículo
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- Autor, Mark Poynting
- Título del autor, Reportero de clima de la BBC
- Autor, Becky Dale
- Título del autor, Periodista de datos de BBC Verify
- Autor, Erwan Rivault
- Título del autor, Diseñador senior de datos de la BBC
- Autor, Jess Carr
- Título del autor, Diseñador de datos de la BBC
- Fecha de publicación 8 julio 2026
- Tiempo de lectura: 7 min
Solo han pasado unos días de julio, y sin embargo dos olas de calor récord ya han demostrado a Reino Unido y Europa una nueva realidad climática.
Después de la ola de calor de mayo, junio trajo temperaturas que no solo marcaron nuevos récords, sino que los superaron ampliamente. La agencia meteorológica de la ONU calificó este evento de "extraordinario" en toda Europa.
Luego de un corto alivio, se aproxima otra ola de calor.
Aunque parezca fuera de lo común, en realidad es el patrón esperado para un planeta en calentamiento, impulsado principalmente por la combustión de combustibles fósiles que libera gases de efecto invernadero en la atmósfera.
"El cambio climático causado por la actividad humana ha incrementado la probabilidad y la intensidad de eventos como este", indicó el profesor Stephen Belcher, científico principal de la Oficina Meteorológica del Reino Unido.
La severidad de estas olas de calor puede observarse en el modo en que las temperaturas sobrepasaron los valores habituales durante los meses de mayo y junio en el Reino Unido, destacadas aquí en rojo.

La ola de calor de junio resultó particularmente agobiante, debido a la combinación de altas temperaturas y humedad elevada. La humedad dificulta la capacidad del cuerpo para enfriar mediante la sudoración.
Además, las temperaturas permanecieron elevadas durante la noche, lo que complicó el descanso. Las noches más frescas son fundamentales para que el cuerpo se recupere del calor diurno.
En Cardiff, ciudad galesa situada a 244 kilómetros al oeste de Londres, la temperatura nocturna del 24 al 25 de junio no bajó de 23,5 °C, marcando la noche de junio más cálida registrada en Reino Unido.
La mayoría de Inglaterra y Gales experimentaron al menos una noche tropical en junio, cuando las temperaturas nocturnas no descienden de 20 °C. Este tipo de noches, históricamente, han sido excepcionales en Reino Unido.
"Cabe esperar un aumento en la frecuencia de noches tropicales conforme las temperaturas globales sigan en ascenso", afirmó Hawkins.

Aunque el calor de junio fue más severo en el sur de Inglaterra y Gales, pocas regiones del país tuvieron temperaturas bajas.
Se alcanzaron registros cercanos a los 37,7 °C en Lingwood, al noreste de Londres, según datos preliminares. Esta localidad fue una de las pocas que superó el récord anterior de temperatura máxima en junio en Reino Unido, que era 35,6 °C desde 1957, igualado en 1976.
"Ver niveles así de temperatura en Reino Unido durante junio invita a reflexionar", expresó Belcher.
No todos los puntos de medición cuentan con registros comparativos desde el verano de 1976, pero incluso estaciones con archivos prolongados vieron sus máximos históricos superados en más de 2 °C.
"Generalmente, esperamos que los récords se rompan por menos de un grado, por décimas, aproximadamente", explicó Ed Hawkins, profesor de ciencias climáticas en la Universidad de Reading.
"Que se sobrepasen en márgenes amplios es notable y extraordinario, y ocurre después de un evento similar en mayo", añadió.

La misma "cúpula de calor" que ocasionó temperaturas extraordinarias en Reino Unido en junio también hizo que se rompieran récords en distintas partes de Europa.
El Deutscher Wetterdienst (DWD) de Alemania describió este episodio como una "ola de calor histórica", mientras que Météo-France definió el fenómeno como "excepcional" y "sin precedentes".
Más de doce países en Europa occidental, central y oriental superaron sus registros de temperatura para junio, con aumentos de hasta dos o tres grados sobre los máximos previos.
Varios estados registraron temperaturas superiores a 40 °C, estableciendo nuevos récords para cualquier periodo del año, a pesar de que junio suele ser más fresco que julio.

Francia y España alcanzaron sus días más cálidos en junio a nivel nacional, aunque se habían marcado valores más altos en estaciones específicas anteriormente.
"En perspectiva histórica, esto fue notablemente inusual", apuntó Sonia Seneviratne, profesora en el Instituto de Ciencias Atmosféricas y Climáticas de la ETH de Zúrich.
En Suiza, la temperatura llegó a 39 °C, superando el récord previo para junio por más de 2 grados.
"Como científica del clima, no me sorprendió demasiado, dado que sabemos que el planeta se calienta", agregó.
Aunque las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano han elevado la temperatura global durante el último siglo, el ritmo de calentamiento varía según la región y su geografía.
Europa se calienta a un ritmo superior, lo que la hace más vulnerable a episodios frecuentes e intensos de calor extremo.

Parte de este calentamiento acelerado en Europa se debe al deshielo de nieve y hielo, que antes reflejaban la luz solar, y a la reducción de partículas contaminantes en el aire, lo que permite que más energía solar se absorba en la superficie terrestre.
Algunos expertos sugieren que el cambio climático podría estar afectando los patrones de circulación atmosférica alrededor de Europa, favoreciendo sistemas de alta presión que generan olas de calor, aunque este punto no está plenamente confirmado.
Este verano, las temperaturas de los mares europeos también han sido excepcionalmente altas. Frente a las costas británicas, las condiciones de ola de calor marina se han intensificado, en parte por las temperaturas récord del aire la semana pasada.
Al ser el agua más lenta en enfriarse que el aire, el calor acumulado en el océano puede persistir más tiempo, ampliando la posibilidad de futuras olas de calor al reducir el efecto refrescante de las brisas marinas.

Los científicos confirman que el cambio climático ya amplifica significativamente la intensidad de eventos de calor extremos como la ola de junio.
"No hay otra explicación para estas olas de calor tan intensas que considerar este calentamiento prolongado", afirmó Seneviratne.
Cuando aparece un sistema de alta presión, la ola de calor resultante suele ser más fuerte ahora que en el pasado, un fenómeno bien entendido por la comunidad científica.
Además, alertan de que, conforme continúe el aumento promedio global, los futuros picos de calor serán aún mayores.
Hace solo unas décadas, que Reino Unido alcanzara 30 °C en junio era poco común, pero hoy en día se ha vuelto algo habitual.

Este calentamiento a largo plazo en Reino Unido y Europa no significa que la próxima ola de calor será más intensa que la anterior ni que el verano siguiente superará necesariamente al actual.
Sin embargo, los expertos advierten que los veranos en Reino Unido y Europa continuarán haciéndose más cálidos en promedio, a medida que las emisiones de carbono sigan elevando la temperatura planetaria.
"Las olas de calor continuarán intensificándose hasta que se alcance el objetivo global de emisiones netas cero y se estabilice el clima", afirmó Hawkins.

