Las claves
Un 90% de suspensos en las oposiciones para el cuerpo de maestros en Asturias ha generado indignación entre los candidatos.
Los opositores critican la falta de transparencia en el proceso, la imposibilidad de presentar reclamaciones antes de quedar excluidos y la ausencia de acceso a los exámenes corregidos.
En algunos tribunales de Educación Infantil, solo aprobaron 3 de cada 60 candidatos; el promedio de aprobados se sitúa alrededor del 20%.
Sindicatos y opositores censuran la falta de claridad, la subjetividad en la corrección y la carencia de mecanismos efectivos para revisar las calificaciones.
«Es degradante y humillante». Así define una opositora asturiana el desenlace de las oposiciones al cuerpo de maestros convocadas por el Gobierno socialista de Adrián Barbón. Se inscribió para Educación Infantil, una de las especialidades con mayor número de aspirantes —1680 para 79 plazas—, y lamenta una selección que le resulta incomprensible.
Tribunales donde el suspenso alcanza hasta el 90%, calificaciones que ni siquiera cumplen el mínimo necesario para que el examen sea válido y la falta de posibilidad de reclamar antes de quedar fuera de la segunda fase.
«Lo siento, pero no me lo creo», enfatiza esta misma candidata en diálogo con EL ESPAÑOL. Su relato refleja claramente el sentimiento de rabia y frustración compartido por muchos opositores asturianos, quienes acusan a la Consejería de Educación de haber establecido un procedimiento confuso, desmedido y sin garantías genuinas de revisión.
«Estudias, trabajas, das todo de ti, sacrificas muchas cosas y a muchas personas», explica. Así, tras meses de estudio y años en interinidad en varios casos, el desenlace para cientos de aspirantes fue una nota insuficiente que ni siquiera les permite avanzar en la competición por una plaza.
La controversia se concentra mayoritariamente en Educación Infantil, aunque los involucrados sostienen que la misma dinámica se ha repetido en otras áreas del proceso.
Según relatan, en ciertos tribunales apenas superaron la prueba tres personas de alrededor de 60 aspirantes. En otros, los aprobados no superaron los 16. La media de aprobados, según los datos, ronda apenas el 20%.
La primera fase de las oposiciones al cuerpo de maestros en Asturias tuvo lugar el 20 de junio, justo al día siguiente de la finalización del curso escolar. Para muchos interinos, esto supuso presentarse al examen tras una semana cargada de cierres de curso, elaboración de informes, actas, graduaciones y celebraciones escolares.
«Puedes imaginar en qué estado llegas al examen… A pesar de ello, agotado y con las esperanzas por el suelo, das todo lo que tienes», lamenta la misma opositora.
La prueba constaba del desarrollo de un tema teórico y un supuesto práctico. El problema surgió días después, cuando se comenzaron a publicar las notas. La opositora habla de un «tercer golpe», «el más duro y humillante de todos».
De acuerdo con su testimonio, en Educación Infantil había 28 tribunales, cada uno con unos 60 candidatos. «El tribunal con mayor número de aprobados llegó a 16, y el que menos a 3», denuncia.
La fórmula ‘no 25%’
Lo que más ha indignado a los afectados es que muchos suspensos no presentan una nota numérica convencional, sino la fórmula «no 25%».
Esto significa que el tribunal considera que el examen no cumple el mínimo requerido en alguna de las partes de la primera prueba. La calificación solo se suma si el aspirante alcanza el mínimo en ambas secciones; de lo contrario, se le elimina.
«Se considera que tu examen no llega al mínimo evaluable, un 1,25 sobre 5», detalla la opositora. «Entiendo que puede haber personas que no estudiaron lo suficiente, incluso quienes solo fueron a firmar el examen», admite.
«Pero que del resto de aspirantes, quienes estuvieron escribiendo durante cuatro horas hasta el final, ni siquiera merezcan un 1,25… No me lo creo«.
La crítica va más allá de una simple calificación. Los aspirantes consideran que el resultado pone en duda a docentes que, en muchos casos, llevan años desempeñando funciones en centros públicos asturianos. «¿Significa eso que prácticamente el 90% de los maestros del Principado de Asturias no están cualificados para sus puestos?», se cuestiona la afectada.
Además, plantea otra duda que comparten numerosos opositores: «¿O acaso solo pueden aprobar un número limitado de aspirantes dado que hay dos o tres plazas por tribunal?».
El descontento también apunta a la ausencia de garantías para revisar los exámenes antes de la segunda fase. Los opositores denuncian que el procedimiento habitual no les permite presentar alegaciones efectivas antes de ser descartados para la siguiente prueba.
«Has suspendido la primera fase y no puedes alegar nada hasta que finalice todo el proceso… ¿Tiene sentido esto?», protesta la opositora. «¿Para qué voy a reclamar cuando acabe todo si deseo apelar para tener opción de pasar a la segunda fase?», añade.
Según su relato, los tribunales impiden acceder al examen corregido y desconocen los errores cometidos: «No puedes consultar el examen, no muestran los criterios ni tus fallos que podrían ayudar a mejorar».
En resumen, los afectados exigen acceso al desglose detallado de sus puntuaciones, claridad sobre la aplicación de los criterios de corrección y justificación de los errores que conllevan una calificación eliminatoria.
Imposibilidad de reclamar
CSIF, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios del Principado de Asturias, ha intensificado sus críticas hacia la Consejería. El sindicato manifiesta «profunda preocupación» por el elevado número de suspensos y por los aspirantes que no alcanzan el mínimo en alguna de las partes de la primera prueba.
Para ellos, no se trata simplemente de una nota baja, sino de una calificación con «efecto eliminatorio directo», que impide avanzar en el proceso y optar a la siguiente prueba.
CSIF recuerda que ya solicitó a la Consejería, en encuentros previos, reforzar las garantías para los aspirantes y establecer un derecho real de reclamación entre las dos pruebas.
Desde el sindicato aseguran que la Administración rechazó implementar un mecanismo efectivo que permitiera revisar las calificaciones antes de que se produjeran perjuicios irreversibles. «Es vergonzoso y lamentable que los opositores queden de facto privados de reclamar entre ambas pruebas», subraya CSIF, que ha puesto a disposición de los afectados un modelo para alegaciones urgentes, solicitud de revisión, acceso al expediente y adopción de medidas provisionales.
Por otro lado, Comisiones Obreras (CCOO) también ha denunciado el «oscurantismo» existente y ha solicitado un sistema más transparente.
La opositora consultada denuncia además que «la subjetividad domina este proceso». Según su criterio, uno de los problemas principales radica en que no hay un temario cerrado sino un listado de títulos con un amplio margen para la interpretación. «Adivina, adivinanza, lo que la Consejería de Educación espera encontrar», ironiza. «¿Qué hay que incluir en los temas? ¿Qué esperan que hagamos en los supuestos?», cuestiona.
Luego de la gran polémica, la Consejería de Educación ha salido a defender el procedimiento. Según el departamento, una de las novedades en esta convocatoria es que las faltas de ortografía afectan negativamente la corrección.
Concretamente, se descuentan 0,2 puntos por cada falta, con un máximo de dos puntos en las pruebas calificadas de 0 a 5 y también de dos puntos en las pruebas de 0 a 10.
«Lo que están diciendo para justificar tantos suspensos es absurdo. Porque sobre cinco puntos, las faltas te restan como máximo uno. Cinco menos uno, cuatro. Y la mayoría de suspensos no llegan ni a 1,25. No pueden atribuir los suspensos a eso porque no es cierto«, afirma esta opositora.
El PP asturiano también se ha sumado a la controversia y ha pedido a la Consejería de Educación que garantice que la presentación de alegaciones no afecte negativamente a los candidatos al cuerpo de maestros.
Los populares exigen que los opositores puedan recurrir las calificaciones sin temor a represalias o penalizaciones, y solicitan al Gobierno de Barbón que aclare cómo protegerá los derechos de quienes pidan revisar sus exámenes.

