En Extremadura, la reducción superará el 30%, mientras que en Infantil se observará un aumento debido a la inmigración.

La disminución de la natalidad conducirá a una reducción del 13,7% en la población en edad escolar dentro de los próximos 15 años, lo que equivale a 1,3 millones menos de estudiantes en las aulas. La caída más notable tendrá lugar en los institutos, donde la cifra de adolescentes bajará un 20% en promedio, aunque en Extremadura, Cantabria, Galicia, Canarias, Asturias, País Vasco y Andalucía esa reducción rondará el 30%, de acuerdo con un informe elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), basado en las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE).
El estudio, publicado hoy, confirma que la demografía influirá en las políticas de gasto educativo de los próximos periodos legislativos. Será necesario «reasignar recursos presupuestarios, materiales, infraestructuras y docentes según las necesidades demográficas», advierte el informe, que urge a las comunidades autónomas, responsables de la educación, a «fortalecer desde ahora su planificación futura».
El Congreso está tramitando una ley que ha reducido el número máximo de estudiantes por aula en Primaria y ESO, mientras que el Gobierno prepara un decreto para disminuirlo también en Infantil, Bachillerato y FP. De hecho, las CCAA ya comenzaron a disminuir el tamaño de las aulas de manera natural, aprovechando la caída poblacional que ya se refleja en los centros educativos.
Además, la próxima jubilación de una parte considerable de los docentes «ofrece una oportunidad de flexibilidad en la asignación de recursos que debe ser aprovechada», señala el informe. Los datos más recientes indican que la edad promedio de los profesores en las universidades públicas es de 49,5 años, con un 18,7% de ellos con 50 años o más. En Secundaria, el 35% ya supera esa edad.
Diferencias según regiones y niveles

Sin embargo, frente a una presión creciente sobre los recursos públicos, esta medida será insuficiente. El principal problema es que existen «diferencias regionales y por etapas que requerirán una planificación adaptada de la inversión educativa». Las proyecciones revelan «comportamientos muy diversos» entre regiones con mayor dinamismo demográfico, como la Comunidad Valenciana (con una caída del 5% en la población de 6 a 24 años), Baleares (-8,6%) o Murcia (-10%), y autonomías con población envejecida como Extremadura (-23,1%), Cantabria (-22,8%) o Galicia (-19,4%).
Las previsiones también varían entre Primaria (que experimentará un descenso del 14,5% hasta 2035 seguido de una estabilización), ESO (-20,3%) y Secundaria postobligatoria o Bachillerato (-23,7%), con una caída continua que alcanzaría un -21,5% en la Secundaria para 2041. En educación superior, el descenso acumulado será menor, del 8,7%, ya que la caída comenzaría solo después de 2032.
En Educación Infantil, la evolución prevista es contraria a la de la población de 6 a 24 años. Las proyecciones indican un incremento del 18% en niños de cero a dos años y del 7,5% en los de tres a cinco años; en total, esta etapa sumaría un aumento del 12,5%, con 257.712 alumnos más que en 2026.
Más madres potenciales
¿Por qué, si la natalidad está en declive, el INE anticipa un aumento de nacimientos? «Porque, por un lado, está ingresando en la edad reproductiva la cohorte nacida entre 2000 y 2008, que fue más numerosa que la anterior debido al aumento de la fecundidad. Por otro lado, la población crece gracias a la llegada de inmigrantes en edad reproductiva», explica Diego Ramiro, director del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC.
Miguel Requena, catedrático de Sociología de la UNED, realizó su proyección hace unos meses e incluyó además la tasa de escolarización, detectando que «cada vez habrá más niños de 0 a 3 años escolarizados en el primer ciclo de Infantil porque las familias requieren estas escuelas para compatibilizar la vida laboral y familiar».
«Se generará un déficit significativo de alumnos en la enseñanza obligatoria que liberará recursos, pero será necesario redistribuirlos adecuadamente, retirándolos donde exceden y asignándolos donde son necesarios. Habrá que analizar cada caso con detalle», advierte Requena.
El informe señala que la transferencia de aulas y personal entre niveles educativos y regiones es «limitada». Además, considera que el gasto público por alumno varía considerablemente (el universitario, con 11.347 euros, es más del doble que en Primaria, con 4.720 euros). Por ello, anticipa que «el cambio en la composición hacia grupos de edad mayores implicaría mayores necesidades de gasto que contrarrestarían parcialmente los efectos de la reducción demográfica global».

