En 2025, el 72% de los grandes incendios forestales, es decir, aquellos con más de 500 hectáreas afectadas, ocurrieron durante olas de calor
La segunda ola de calor del verano ha colocado a España en alerta ante el riesgo de incendios. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) pronostica que la península y Baleares enfrentarán temperaturas cercanas a los 40 grados durante la semana, lo que eleva el riesgo de incendio a niveles “extremos” o “muy extremos” en gran parte del territorio nacional.
“Una colilla, una chispa, cualquier negligencia puede provocar un desastre”, advierte Mónica Parrilla, ingeniera forestal y portavoz de Greenpeace. En una entrevista con Infobae, la especialista señala que “las olas de calor aumentan claramente el riesgo de propagación” del fuego. “Las temperaturas tan elevadas secan la vegetación, que se transforma en combustible, alimento para las llamas”, detalla Parrilla. Además, el calor “disminuye la evapotranspiración, lo que significa menos humedad y hace que la vegetación sea mucho más inflamable”, añade.
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De acuerdo con Parrilla, en 2025, el 72% de los grandes incendios forestales, es decir, aquellos que afectaron más de 500 hectáreas, se registraron durante olas de calor. “Las condiciones están dadas para que ocurra un desastre”, advierte.
2026 ha incendiado el doble de terreno en la primera mitad del año
Desde el 1 de enero, los incendios forestales han consumido un total de 43.197,52 hectáreas en España, superando en más del doble las cifras del mismo período de 2025. La primera mitad del año cerró con 4.655 siniestros, entre los cuales 12 se consideran grandes incendios forestales.
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“La ciencia advierte desde hace años”, recuerda Lourdes Hernández, especialista en incendios forestales de WWF. “Observamos cómo la intensidad de los incendios se incrementa. En promedio, el número de incendios desciende un 30% anualmente, pero la proporción de grandes incendios está en aumento”, explica.

Las razones principales son tres: el cambio climático, el abandono de las actividades tradicionales en el medio rural y la urbanización de terrenos agrícolas y ganaderos sin uso. “Actualmente, a diferencia de hace 30-40 años, los incendios afectan a más poblaciones, poniendo en riesgo la seguridad de las personas”, señala Hernández.
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Además, se suma la falta de conciencia social: “Hasta el 95% de los incendios en España tienen origen humano, ya sea por negligencias, descuidos o intencionalidad”, explica la portavoz de WWF. De los casos con causa conocida, el 53% fueron provocados intencionalmente. “Esto indica que en el ámbito rural persisten muchos conflictos sociales que terminan en actos de fuego”, lamenta Hernández.
La experta de WWF recuerda que la población debe asumir “una responsabilidad clara y un papel activo para reducir este problema”. “No se puede aspirar a un escenario sin incendios, entre otras razones porque el fuego es parte natural de los ecosistemas, pero es fundamental aprender a convivir con ellos y saber cómo actuar en caso de incendio”, valora.
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Queda mucho verano por delante
Las especialistas consultadas por Infobae recuerdan que el verano recién comienza y que España debe estar alerta ante posibles incendios. “Julio y agosto son los meses con mayor riesgo por las temperaturas, pero cada vez es más común que los incendios comiencen antes y se extiendan más tiempo”, subraya Parrilla. “En 2026 ya hubo incendios importantes a finales de febrero y continuarán a lo largo del año; el cambio climático está alterando las estaciones”, añade.
Cobertura de las operaciones de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y el Ejército del Aire en la extinción de incendios forestales. El video muestra a un efectivo con equipo de protección aplicando agua directamente sobre llamas intensas en un bosque, en condiciones de baja visibilidad por la noche. Grandes focos de fuego y humo denso se extienden entre la vegetación. Una aeronave con ala amarilla y roja es vista en vuelo, con una vasta zona afectada por el humo bajo ella. Las imágenes corresponden a operativos de combate de fuegos en Girona y Portugal.
Durante esta etapa de elevado riesgo, es imprescindible que “las administraciones prohíban hacer fuego y otras actividades en el medio rural”, recomienda la ingeniera de Greenpeace. Sin embargo, también es vital enfocarse en la prevención, un aspecto descuidado en España. “Observamos que hasta un 80% de las inversiones se destinan a dispositivos de extinción y solo un 12% se dedica a prevención”, lamenta Hernández. “Contar con un dispositivo de extinción profesionalizado es fundamental, pero por sí solo no resuelve las causas estructurales que generan incendios cada vez más intensos”, recuerda.
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Ambas expertas en incendios forestales resaltan la urgencia de implementar medidas como gestión forestal adecuada, recuperación de prácticas tradicionales en zonas rurales, mejor planificación urbanística y conservación planificada de los bosques. “No estamos condenados a sufrir incendios tan severos. Se conoce el problema y también las soluciones; lo que falta es voluntad política”, concluye Hernández.

