Los líderes de la OTAN confirman gasto récord en defensa mientras EE. UU. planea reducción en Europa

A man walks past a banner ahead of the NATO Summit in Ankara, Turkey.

Ante la persistente molestia de Donald Trump por la negativa de los aliados a respaldar su conflicto con Irán, los gobiernos europeos buscan mitigar su enojo anunciando gastos récord en defensa por valor de miles de millones de euros.

El Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, se prepara para calificar la cumbre de esta semana en Ankara como una de las más significativas en la historia de la organización, debido a los compromisos sin precedentes en gasto en defensa por parte de Europa y Canadá, según ha conocido Euronews.

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Esta reunión podría efectivamente ser trascendental, ya que señala el arranque de la «europeización de la OTAN». Al reunirse los 32 jefes de gobierno aliados en la capital turca, los altos mandos de la alianza impulsan un enfoque más firme hacia la transformación del ya histórico gasto europeo en defensa en capacidades adaptadas a la guerra y seguridad contemporáneas.

A pesar de los esfuerzos de Rutte por demostrar unidad y fortaleza en medio de conversaciones sobre una nueva era llamada «OTAN 3.0», persiste la amenaza de un posible distanciamiento estadounidense de la seguridad europea. Como comentó un diplomático de la OTAN a Euronews, la cumbre estará marcada por varios meses de “turbulencia”.

El factor Trump

Hace apenas seis meses, los aliados consideraban en serio la amenaza de Washington de «tomar» Groenlandia, un territorio semiautónomo perteneciente a Dinamarca, miembro de la OTAN. Desde entonces, el presidente estadounidense Donald Trump ha expresado su indignación por lo que califica como el «abandono» de EE. UU. por parte de los aliados en la guerra contra Irán.

España e Italia negaron acceso a sus bases militares al personal estadounidense involucrado en el conflicto, aunque Alemania y, finalmente, Reino Unido concedieron ciertos derechos de base a EE. UU. Trump ha calificado desde entonces a los gobiernos europeos de “cobardes” y a la alianza, de “tigre de papel”.

El fin de la guerra de Rusia en Ucrania constituye otro eje central de las discusiones de esta semana, especialmente considerando el nuevo impulso que muestran las fuerzas ucranianas en el frente.

Los ataques de largo alcance por parte de Ucrania han resultado consistentemente efectivos contra refinerías rusas de petróleo y gas, además de otros objetivos militares. Asimismo, el país ha realizado avances sin precedentes en tecnologías de drones y sistemas antidrone, fundamentales para revertir la situación bélica.

Aunque Rusia actualmente está en desventaja en el campo de batalla, los países de la OTAN enfrentan una enorme presión para aumentar considerablemente la inversión destinada a la defensa futura del continente —principalmente por la implementación de la «OTAN 3.0″—, un concepto introducido durante la administración Trump que implica la transición hacia una alianza liderada por Europa sin depender del apoyo militar convencional estadounidense.

Este proceso ya ha comenzado, con EE. UU. anunciando recientes reducciones en sus activos disponibles para la seguridad europea. El mes pasado, el Secretario de Defensa estadounidense Pete Hegseth informó sobre una revisión del número de tropas estadounidenses en Europa, con la intención de disminuir la cifra, actualmente cercana a las 80.000.

Además, el Pentágono anunció recortes sustanciales en capacidades militares que aporta a la alianza en tiempos de guerra, incluyendo bombarderos de largo alcance, submarinos equipados con misiles de crucero y aviones de combate. Esto obliga a los países europeos a cubrir las brechas generadas.

Grandes gastos

Durante el foro militar de defensa de la OTAN del martes, varios aliados revelarán una serie de acuerdos con fabricantes de armamento en respuesta a la exigencia de Rutte y EE. UU. de que Europa asuma mayor responsabilidad en su seguridad.

Al liderar el foro, Rutte destacará que frente a adversarios como Rusia, China e Irán, que producen armamento a gran velocidad, la industria alineada con la OTAN debe igualar ese ritmo mediante nuevas plantas, cadenas de suministro reforzadas e innovación creciente.

Euronews ha sabido que dos de los anuncios previstos incluyen contratos superiores a $1.000 millones (€880 millones) para la entrega de 200 misiles Patriot a Polonia, y otro acuerdo valorado en $1.150 millones (€1.000 millones) para municiones de artillería de precisión.

También se anunciarán otros contratos por un monto de $12.800 millones que abarcan comunicaciones satelitales en el Ártico, así como los sistemas GlobalEye, Airbus y Triton.

Por su parte, Rutte señalará el aumento de $139.000 millones en el gasto básico en defensa por parte de Europa y Canadá solo durante el último año, cifra que representa un incremento del 20%.

Sin duda hará referencia a lo que denomina “el billón de Trump”: una enorme suma destinada a defensa proveniente de Europa y Canadá “desde la primera administración Trump”, sugiriendo que este crecimiento directo es resultado de la presión ejercida por Trump.

En diálogo con Euronews antes de la cumbre, Fabrice Pothier, CEO de Rasmussen Global, comentó que el problema no es la disponibilidad de fondos, dado que los aliados han acordado dedicar un 5% de su PIB a la defensa para 2035. Lo relevante, indicó, es que ni gobiernos ni la industria han demostrado voluntad para asumir riesgos o fabricar lo necesario para los teatros de operaciones en evolución.

“Algunos fabricantes de defensa en Alemania, Francia y España están ‘cómodos’ con sus contratos nacionales y no se atreven a salir de esa zona de confort,” afirmó.

“Estos producen sistemas quizás muy avanzados y sofisticados, pero demasiado complejos para fabricarlos con rapidez y responder a las necesidades actuales,” agregó.

“¿Se podrá utilizar este famoso billón de dólares para producir la cantidad necesaria de sistemas que permitan realmente contener a adversarios como Rusia o Irán? Esa es la pregunta crucial.”

“Una posición insostenible”

Por su parte, el exembajador estadounidense ante la OTAN, Kurt Volker, declaró a Euronews que la alianza debe aprender de Ucrania en cuanto a soluciones innovadoras y económicas.

Estados Unidos ha gastado miles de millones en costosos sistemas de defensa aérea Patriot en Irán, ante ataques con drones Shahed y otras armas mucho más baratas.

“Ucrania ha desarrollado sistemas de alta tecnología y bajo costo que resultan muy efectivos,” afirmó Volker. “Por ejemplo, si se usa un misil Patriot para derribar un dron que costó 30.000 dólares, el misil costó un millón. Esa posición no es sostenible.”

“Aunque el Patriot es un gran sistema, no conviene emplearlo para eso. Se deben hallar métodos económicos para defenderse contra drones, como han hecho los ucranianos,” sostuvo Volker.

El tiempo destinado a los debates políticos en esta cumbre es menor al habitual, y la agenda general (incluido el foro industrial) se ha reducido a dos jornadas más breves. Se cree que esta medida busca mantener el interés de Trump y quizás motivarlo a asistir.

En junio, Trump declaró a la prensa en la Casa Blanca que solo participaría en la cumbre porque el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan es el anfitrión.

“Si la cumbre no se realizara en Turquía, creo que no habría ido,” dijo al margen de un encuentro con Rutte.

La reducción de la agenda también intenta minimizar el riesgo de enfrentamientos incómodos o declaraciones de Trump que puedan perjudicar y debilitar aún más la alianza.

No obstante, EE. UU. parece haber firmado un “compromiso inquebrantable” con el Artículo 5, considerado la piedra angular de la defensa mutua de la OTAN. El borrador final de la declaración de la cumbre, al que tuvo acceso Euronews, contiene una fórmula en ese sentido, aprobada por los 32 aliados.

Sin embargo, dicho borrador está sujeto a modificaciones y requerirá la ratificación de los líderes presentes en Ankara, y Trump ha cuestionado en varias ocasiones su compromiso con la defensa mutua.

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