Las controversias recientes del ministro Ábalos: viaje con su amante, orgía, trío, noche con Jésica y mudanza junto a su ex pareja

. Las claves

La última semana de José Luis Ábalos como ministro de Transportes estuvo dominada por una intensa agenda personal, con citas con prostitutas y su amante, en parte coordinadas por su asesor Koldo García.

Durante esos días, Ábalos utilizó la residencia oficial y viajes ministeriales para llevar a cabo encuentros privados, incluso en hoteles y con desplazamientos financiados con fondos públicos.

Koldo García se encargó de la organización logística, coordinando viajes, pagos y horarios para evitar cruces entre las diferentes mujeres que visitaban al ministro.

La semana finalizó con la notificación de su cese por parte de Pedro Sánchez, el regreso de su esposa a la residencia oficial y el inicio de la mudanza tras perder su estatus ministerial.

La última semana de José Luis Ábalos al mando del Ministerio de Transportes —que ahora cumple cinco años— estuvo marcada por una intensa agenda personal que transcurrió simultáneamente a sus pocas obligaciones oficiales.

En esos días hizo uso de la residencia oficial y aprovechó al menos un desplazamiento ministerial para mantener sus habituales encuentros con mujeres, como ha podido confirmar EL ESPAÑOL a partir de los dispositivos incautados por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil a Koldo García.

El próximo viernes, 10 de julio de 2026, se cumplirán cinco años desde que Pedro Sánchez comunicó a Ábalos su salida del Ejecutivo. El entonces ministro también dejó la Secretaría de Organización del PSOE y salió del círculo de confianza del presidente.

Cinco años después, José Luis Ábalos se encuentra en la prisión de Soto del Real (Madrid) y ha sido sentenciado a 24 años de prisión por el Tribunal Supremo.

Los datos extraídos de los dispositivos móviles de Koldo García intervenidos por la UCO, a los que ha tenido acceso exclusivo EL ESPAÑOL, permiten reconstruir los últimos siete días de Ábalos en el cargo.

La cronología empieza con la llegada de dos prostitutas procedentes de Valencia y concluye con el retorno de la esposa del exministro para recoger sus pertenencias y arrancar la mudanza de la vivienda oficial.

Entre esos eventos se cuentan una habitación de hotel reservada por su hijo, una noche en el Parador de Granada pagada con fondos públicos, una cena interrumpida abruptamente y múltiples encuentros organizados con prostitutas.

Los mensajes evidencian el papel clave de Koldo. El asesor gestionaba billetes, reservas, horarios y pagos, además de coordinar entradas y salidas en la residencia oficial para evitar encuentros simultáneos entre los distintos visitantes.

Lunes 5 de julio

La semana arrancó con la llegada a Madrid de Rozalia y Ofelia, también conocida como Gabriela. Ambas llegaron juntas desde Valencia en el AVE 05141, que partió a las 14:10 y llegó a Atocha a las 15:48.

El viaje se había organizado durante el fin de semana. Rozalia hizo saber a Koldo que Gabriela debía volver a Valencia temprano el martes. El asesor encontró una conexión que permitía el regreso en el tren de las 06:45.

Antes de que las dos mujeres arribaran, Koldo pidió a Víctor Ábalos, hijo del ministro, los datos de una reserva en el NH Collection Madrid Colón. Víctor figuraba como titular de una habitación individual con un coste de 138,01 euros, utilizada por ambas prostitutas.

La reserva abarcaba desde las 15:00 del lunes hasta las 12:00 del martes. En el apartado de solicitudes especiales había una nota introducida por Víctor: «Viajo por trabajo y quizá use la tarjeta de crédito de la empresa».

Conversación entre Víctor Ábalos y Koldo García

Rozalia y Gabriela fueron primero al hotel, donde dejaron sus pertenencias y se cambiaron antes de dirigirse al chalet oficial, donde Koldo García les indicó que las estarían esperando.

Mientras tanto, Ábalos preparaba la residencia. A las 17:09 preguntó a Koldo cuándo tenía previsto recogerlas, pues quería descansar y ordenar la casa antes de su llegada. También le solicitó a su asesor que comprara cervezas.

La cita quedó fijada a las 18:30. Koldo envió a las mujeres la ubicación de un restaurante frente al complejo oficial y les pidió que acudieran en taxi. Cuando Rozalia preguntó si el encuentro sería en el restaurante o en una vivienda, el asesor respondió con una sola palabra: «Casa».

Conversación entre Rozalia y Koldo García

Las dos permanecieron cerca de cuatro horas con Ábalos. Luego regresaron al hotel. A las 23:15, Rozalia consultó a Koldo si podían consumir productos del minibar.

A las 06:48, Rozalia especificó lo que habían tomado: «Un sándwich, 1 agua, 2 cervezas, 1 vino, 1 gin, 1 ron, 1 bacardi y 1 zumo naranja«. Koldo aseguró que pagaría la cuenta personalmente.

Conversación entre Rozalia y Koldo García

Martes 6 de julio

Rozalia y Gabriela regresaron a Valencia en el AVE de las 06:45, arribando a las 08:38 tras pasar solo unas horas en Madrid.

Ábalos no tenía actos públicos programados por la mañana. Por la tarde viajó con Koldo a Granada, donde al día siguiente debía inaugurar un nuevo tramo de autovía.

El desplazamiento oficial también sirvió para organizar otro encuentro privado. A las 16:07, Koldo escribió a Andrea de la Torre pidiéndole que llegara a Granada alrededor de las 19:45. Luego le facilitó la dirección del Parador, ubicado dentro del recinto de la Alhambra.

Andrea viajó en coche desde Málaga. Durante el trayecto se perdió siguiendo las indicaciones del GPS y envió una nota de voz a Ábalos, que reenvió al asesor, explicando que intentaba hallar la entrada.

Antes de llegar preguntó si debía registrarse. «No. Al llegar me avisas y salgo. Si está complicado aparca abajo y sube en taxi«, respondió Koldo.

Conversación entre Koldo García y Andrea

A las 20:35, Andrea confirmó que se encontraba en la parte baja del recinto. Koldo salió a recibirla y la acompañó hasta la habitación.

Andrea pasó esa noche con Ábalos en su habitación del Parador de Granada.

José Luis Ábalos en la inauguración del nuevo tramo de la autovía GR-43 entre Pinos Puente y Atarfe.

Miércoles 7 de julio

Ábalos inició la jornada con un acto oficial, presidió la apertura del nuevo tramo de la autovía GR-43 entre Pinos Puente y Atarfe.

Andrea dejó el Parador por la mañana para regresar a Málaga. Koldo le pidió que avisara una vez estuviera en casa. El intercambio de mensajes confirma que su visita se limitó a pasar la noche en Granada junto a Ábalos.

El ministro prosiguió con su agenda oficial. Sin embargo, las comunicaciones privadas ocuparon parte de la jornada nuevamente.

A las 14:03, Ábalos informó a Koldo de que Carolina Perles, su esposa, deseaba partir esa misma tarde hacia Valencia con sus hijos. «¿Cómo lo hacemos?», preguntó.

Más tarde, pidió organizar un viaje para Andrea entre viernes y sábado.

Conversación entre Koldo García y José Luis Ábalos

La salida de Carolina liberó la casa oficial de El Viso durante varios días para Ábalos. Tras eso, Koldo comenzó a coordinar nuevas visitas, como la de Andrea el viernes, ajustando horarios para impedir encuentros inesperados.

Jueves 8 de julio

La mañana del ministro estuvo marcada por una cita en la peluquería. Koldo insistió en que debía llegar a las 16:30 porque abrirían exclusivamente para atenderlo.

En paralelo, Víctor Ábalos recordó a Koldo que esa noche había prevista una cena en la residencia oficial con una persona llamada Ángel. El asesor informó al ministro.

Ábalos había olvidado ese compromiso. La cena complicaba los planes personales previamente gestionados.

Según comentó a Koldo, había pedido a Andrea que viajara a Madrid al día siguiente y también había contactado con Alejandra, identificada como «la venezolana» (una prostituta con la que ya había tenido varios encuentros), para verse dado que tendría la jornada libre.

«También puedo echarlos a las once», sugirió el ministro respecto a los asistentes a la cena. La frase indica que el objetivo era finalizar rápido para liberar la casa para la visita de «la venezolana».

Ábalos añadió un detalle más: «Me dijo Alejandra que tenía una amiga colombiana…». Koldo le pidió que no continuara escribiendo detalles por WhatsApp: «Te voy a dar una». Incluso amenazó que no debía hablar con las prostitutas: «Que no escribas túuuuuu que te voy a matar [sic]».

Conversación entre Koldo García y José Luis Ábalos

La cena comenzó sobre las 20:30, con Víctor Ábalos y Ángel, cuya identidad no queda clara en los mensajes. Solo se sabe que Koldo le informó a Alejandra, la prostituta que visitaría luego la casa, que el ministro tenía una cita con un embajador.

A las 22:40 Ábalos avisó a Koldo para dar por finalizada la cena. «Todos fuera ya», respondió el asesor. El ministro pidió también que Víctor se marchara.

Conversación entre Koldo García y José Luis Ábalos

Koldo escribió a Víctor: «Tienes 15 m !!!! después vuelas que te mato [sic]». Simultáneamente, pidió a Alejandra que demorara su llegada 15 minutos más.

Conversación entre Koldo García y Víctor Ábalos

Alejandra accedió y confirmó su llegada a las 23:17, momento en que Koldo salió a recibirlas. No vino sola, sino acompañada por una mujer brasileña, también prostituta.

Ábalos y las dos prostitutas no estuvieron solos. Durante la noche se unió una tercera mujer. A las 23:21, Koldo escribió a su esposa Patricia para avisarle que iba a retrasarse porque esperaba «a que venga la tercera».

Patricia preguntó si bromeaba. «No», respondió el asesor. «No voy a hacer comentarios a ese respecto», concluyó ella.

Conversación entre Koldo García y Patricia Úriz

Viernes 9 de julio

José Luis Ábalos comenzó el día con una visita oficial a la fábrica de Talgo Las Matas II, en Las Rozas (Madrid). Mientras tanto, Andrea, su pareja extramatrimonial, viajaba desde Málaga a Madrid.

El tren llegó a Atocha a las 13:09. Andrea se reunió con el asesor en un restaurante frente a la residencia oficial y luego almorzaron en Urrechu Velázquez.

José Luis Ábalos visita la factoría Las Matas II de Talgo en Las Rozas de Madrid

El resto de la jornada transcurrió sin otros compromisos públicos documentados. Andrea entró en la residencia de El Viso y pasó la noche allí con Ábalos.

La salida estaba planificada con anticipación. Koldo indicó a Ábalos que el sábado vendría a las diez de la mañana para recoger las maletas de Andrea y llevarla a la estación.

Además, le dio instrucciones detalladas para evitar que ambos salieran juntos del inmueble. «Primero tú y luego yo con ella», escribió tras que el ministro preguntara quién debía salir primero.

Conversación entre Koldo García y José Luis Ábalos

Sábado 10 de julio

Los planes de Ábalos se desmoronan el sábado. Pedro Sánchez convocó de urgencia a Ábalos a las nueve de la mañana en el Palacio de la Moncloa. Allí le comunicó que dejaría el Gobierno.

A las 09:34, Koldo envió al ministro una noticia sobre la remodelación del Ejecutivo. Posteriormente, ambos dejaron de comunicarse por WhatsApp durante varias horas.

El cese no impidió las visitas al exministro en la residencia oficial. Esa noche, Ábalos anunció a Koldo que recibiría a Jésica Rodríguez, su expareja.

La joven aparece en los mensajes bajo el alias «España». El apodo hacía referencia al piso de Plaza de España donde residía y que la red había costeado para ella.

«Va a venir España. Avisa a la guardia», escribió Ábalos a las 21:58. La referencia a la guardia se refería a los escoltas encargados de controlar el acceso a la residencia oficial.

Koldo consideró que la visita era un error. Ábalos respondió que Jésica estaba «de buen rollo» y que solo iban a conversar. «Ya me han cesado», añadió.

El asesor no logró evitar el encuentro, pero le rogó no revelar detalles sobre sus planes profesionales. «Lo cuenta todo por ahí. Por favor ten cuidado», le advirtió.

Conversación entre Koldo García y José Luis Ábalos

Ábalos aseguró que no discutiría sus futuros negocios y explicó que ya había dicho que no sabía qué hacer a partir de ese momento.

Jésica pasó esa noche en la residencia oficial. Al parecer, fue la última vez que se vieron, ocurrida solo horas después de que el exministro conociera su salida del Gobierno.

Curiosamente, el cese coincidió con el cumpleaños de Aldama. El empresario, según adelantó en exclusiva EL ESPAÑOL, también estuvo ese día en la residencia oficial de Ábalos. Allí le informaron del cese y el exmano derecho de Sánchez le aseguró que había un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre su vida y negocios.

Domingo 11 de julio

Carolina volvió a Madrid desde Valencia a las 11:20 en AVE. Los billetes para ella y Rocío, la hija del matrimonio, habían sido gestionados por Koldo en la noche anterior.

La esposa de Ábalos regresó después de varios días de ausencia. Su llegada marcó el final de la serie de visitas privadas en la residencia.

Carolina Perles y su hija fueron recogidas en la Estación de Atocha por el chófer de Víctor de Aldama. La noche previa, Koldo había enviado al empresario los billetes de la familia y le solicitó que alguien las recogiera y las llevara a El Viso.

La llegada de Carolina no detuvo la agenda de Ábalos. Koldo indicó a las 20:00 que: «Ya fue Santos» y luego preguntó al exministro: «Yo y el amigo estamos tomando algo, espero tu permiso para ir [sic]».

Tras el visto bueno de Ábalos: «Cuando quieras», Koldo avisó que «el amigo» y él «van» a las 20:02.

Conversación entre Koldo García y José Luis Ábalos

Ese domingo comenzó la mudanza para abandonar la vivienda oficial. Ábalos debía recoger sus pertenencias tras perder la condición que lo habilitaba a residir allí.

La semana empezó con la llegada de dos mujeres desde Valencia para acudir al chalet de El Viso y terminó con el regreso de la familia, preparando cajas para salir del inmueble.

Entre ambos momentos, los mensajes describen una agenda que mezcló algunos actos oficiales, desplazamientos financiados con fondos públicos y encuentros personales organizados por Koldo.

El asesor controló trenes, hoteles, accesos, equipajes y horarios hasta el último día.

El cese puso fin a la etapa de Ábalos en Transportes, aunque no a sus negocios con Koldo. Asimismo, cerró una semana en la cual la vivienda oficial y los viajes institucionales se vincularon una vez más a una sucesión de relaciones privadas alejadas de sus responsabilidades públicas.

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