El Mundial se despide de una leyenda única con las lágrimas de Cristiano que marcan el fin de una era incomparable

Cristiano Ronaldo llora tras la eliminación ante España en el Mundial. El portugués se despide del gran sueño de su carrera tras la eliminación ante España. Se marcha dejando un legado difícilmente superable.

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La crónica de los Mundiales dice adiós con melancolía a Cristiano Ronaldo. España se encargó de escribir el último episodio de su historia en el imponente AT&T Stadium de los Cowboys. Portugal quedó fuera en octavos de final y su estrella no pudo contener las emociones tras el pitido final.

Con 41 años, desperdició la última oportunidad para conseguir ese único título que aún le falta con su selección. En 2016 conquistó la Eurocopa y en 2019 y 2025 alzó la UEFA Nations League. Sin embargo, no hay trofeo con mayor peso que una Copa del Mundo, y en el extenso palmarés del portugués, ese espacio quedará vacío para siempre.

Cristiano se retira de los Mundiales entre lágrimas tras participar en 27 partidos y anotar 11 goles. Contra Uzbekistán, fue el primer jugador en la historia en marcar en seis Mundiales diferentes. Lo consiguió en 2006, 2010, 2014, 2018, 2022 y ahora en 2026.

El último partido de Cristiano Ronaldo en un Mundial.

A sus 41 años, logró anotar el doblete más longevo en la historia de la Copa del Mundo. Además, es el segundo goleador de mayor edad en Mundiales, solo superado por Roger Milla, de Camerún, quien marcó con 42 años y 39 días.

Este es el legado que deja el portugués en la competición mundialista. Él era consciente de que este desenlace podía darse, como expresó el domingo en rueda de prensa: «Independientemente de lo que suceda, me iré con la conciencia tranquila», aseguró. Y así fue.

El jugador de Madeira se retiró del campo con dignidad, consciente de que a sus 41 años, pocos pueden igualar su trayectoria. Junto a Messi y Ochoa, es uno de los pocos que ha disputado seis Mundiales, pero el único que ha marcado en todos ellos.

Tras más de dos décadas desde su debut, deja el torneo más prestigioso convencido de que no lo hizo «tan mal» para ser el blanco de tantas críticas hacia una selección que nunca alcanzó el nivel esperado por su plantilla.

Si bien en la Eurocopa de 2004 Portugal derrotó a España y la eliminó del torneo continental, desde entonces Cristiano enfrentó la fortaleza de la generación española hasta que ayer, los dirigidos por Luis de la Fuente, sellaron su eliminación mundialista.

De nuevo, España

Antes de estos octavos, la selección española había sido una auténtica pesadilla para Cristiano Ronaldo. Portugal ganó el duelo en la fase de grupos de la Eurocopa 2004 y empató en el Mundial de 2018, pero en los cruces decisivos, donde se deciden los títulos, el resultado siempre favoreció a España.

Esto ocurrió en el Mundial de 2010, cuando el equipo de Vicente del Bosque triunfó en octavos con un gol de Villa. Se repitió en las semifinales de la Eurocopa 2012, definidas desde los penales.

Cristiano ni siquiera llegó a lanzar el quinto penal, que estaba reservado para él, debido a los fallos anteriores de Moutinho y Bruno Alves, que sentenciaron la eliminatoria.

Cada vez que España se enfrentó a la Portugal de Cristiano en una fase de eliminación directa en un gran torneo, terminó levantando el trofeo. La única excepción en este periodo reciente fue la final de la Nations League.

En Dallas, como en gran parte de este Mundial, a Cristiano le costó encontrar su lugar. Completó poco más de diez intervenciones en la primera mitad, solo consiguió un disparo entre los tres palos y volvió a quedar aislado en el ataque de una Portugal que disputó un partido muy parejo.

Insustituible en el campo

Roberto Martínez sorprendió al comenzar con Joao Félix en vez de Rafael Leao, uno de los jugadores más destacados contra Croacia tras asistir a Gonçalo Ramos en el gol de la victoria.

El técnico español formó en la cancha un trío ofensivo con Joao Félix, Cristiano y Pedro Neto, un ataque que combinaba dos futbolistas de la liga saudí con otro del Chelsea. En teoría, un frente ofensivo que ofrecía menor certidumbre que un centro del campo de alto nivel compuesto por Joao Neves, Vitinha y Bruno Fernandes.

Entrando en la recta final, agotó los cambios sin plantearse reemplazar a Cristiano en ningún momento, a pesar de que Gonçalo Ramos, su sustituto habitual, había definido el partido anterior contra Croacia.

En el minuto 90 entraron Conceição, Leao, Bernardo Silva, Dalot y Semedo, los cinco cambios. Cristiano finalizó el partido con solo un disparo entre los palos, aunque poco amenazó a España, ni siquiera tras el gol de Mikel Merino en el tiempo añadido.

En Catar, hace cuatro años, Cristiano abandonó el terreno de juego entre lágrimas tras caer en cuartos. Aquella imagen parecía su adiós definitivo a los Mundiales, pero extendió su carrera un ciclo más para participar en Estados Unidos.

En Dallas volvió a quebrarse emocionalmente. Esta vez, las lágrimas surgieron mientras saludaba a los aficionados portugueses tras el pitido final. No hubo una larga caminata solitaria hacia el vestuario, como en Doha.

«He ganado tres títulos con Portugal, antes de Cristiano no se había logrado ningún título. El mejor título que he conseguido es el de 2016, que para mí tiene la misma dimensión que un Mundial. Mañana será un nuevo día y la vida continúa», declaró después del partido.

Cristiano se quedó en el césped para recibir el reconocimiento de sus compañeros tras otra derrota frente a la selección que más veces le ha frustrado en los grandes torneos: España.

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