El exfutbolista de Osasuna adquirió un piso tras firmar su primer contrato y durante toda su carrera le ha dado gran importancia a la gestión económica.
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José Manuel Mateo, exjugador español que desarrolló la mayor parte de su carrera en categorías inferiores, ha mostrado en los últimos años una imagen que rompe con el estereotipo del jugador que despilfarra su dinero.
Su recorrido, marcado por una procedencia humilde y una integración tardía en el profesionalismo, ha influido decisivamente en su relación con las finanzas y las inversiones.
En una entrevista reciente en el podcast Los Fulanos, Mateo explicó cómo su formación y trabajos anteriores al fútbol profesional moldearon su modo de manejar sus ingresos.
Previo a establecerse como futbolista, trabajó como soldador entre los 16 y 20 años, periodo que, según reconoce, fue fundamental para comprender el verdadero valor del dinero.
«Esa etapa me enseñó a valorar el dinero, entendiendo que aunque ganar dinero en el fútbol no es sencillo, es igualmente importante saber administrarlo», comentó.
Esta mentalidad se manifestó en decisiones financieras tempranas poco habituales dentro del entorno del fútbol profesional. Mateo optó por invertir en patrimonio en lugar de gastar de inmediato en bienes de lujo.
«Al firmar el contrato profesional, lo primero que hice fue comprarme un piso», recordó, destacando su intención de evitar la tentación del consumo impulsivo que observaba a su alrededor: «Evitar caer en gastos como coches o ropa cara, que también veía entre otros jugadores».
Con el paso del tiempo y la mejora de sus contratos, el exfutbolista admite que profesionalizó la administración de su patrimonio a través de asesoramiento especializado.
«Conté con un asesor que gestionó mis finanzas y las inversiones necesarias», afirmó, evidenciando una evolución hacia una planificación financiera más estructurada.
Gracias a esta estrategia, Mateo consolidó un patrimonio centrado principalmente en activos inmobiliarios y otras inversiones diversificadas.
Él mismo lo describe así: «Tengo patrimonio, casas, alquileres y diversas inversiones». No obstante, lejos de dar por hecho esta situación, insiste en transmitir a su entorno cercano una visión realista sobre el esfuerzo requerido para lograrlo.
En ese sentido, su discurso toma un carácter educativo cuando habla de la educación financiera de sus hijos. Mateo procura que no vean su nivel de vida como algo habitual.
«Lo que tienen en casa no es la realidad», advierte, subrayando que su posición económica responde a circunstancias concretas y años de trabajo. «Deben ganárselo, esforzarse y estudiar para tener una oportunidad de acceder al dinero».
Las palabras del exjugador reflejan una tendencia cada vez más extendida entre deportistas que han experimentado dificultades económicas antes del éxito: prudencia, diversificación y una clara conciencia de la limitación temporal de la carrera deportiva.
En el caso de Mateo, la combinación de origen humilde, experiencia laboral y asesoramiento financiero ha derivado en un modelo de gestión económica que contrasta con los excesos comúnmente vinculados al mundo del fútbol.

