El selectivo español terminó el jueves en 19.852 puntos, a menos del 1% de un nivel nunca antes alcanzado, con la banca y las energéticas como principales motores de una racha que acumula un incremento del 14,7% en 2026

El Ibex 35 finalizó la sesión del viernes en 19.852 puntos, cifra que se acerca a la barrera de los 20.000 enteros , un umbral que nunca se había superado en más de tres décadas de existencia. El índice acumula una ganancia del 14,7% en lo que va de año y se posiciona entre los líderes globales, solo detrás del FTSE MIB italiano.
Este número redondo perseguido por el selectivo español posee principalmente un valor simbólico. Los puntos del Ibex no representan dinero ni acciones; funcionan como un indicador que refleja, en tiempo real, la disposición de los inversores a pagar por las 35 compañías del índice. Cuando en una sesión se adquieren más acciones que las vendidas, los precios suben, el valor conjunto de las empresas aumenta y el índice crece. Si ocurre lo contrario, disminuye. El punto de partida, ubicado en 3.000 unidades, fue establecido el 29 de diciembre de 1989, sirviendo como base para todos los cálculos posteriores.
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El índice se calcula en tiempo real durante la jornada bursátil mediante una fórmula que compara la capitalización total actual con la del instante previo. Al ser un índice ponderado por capitalización, no todas las empresas influyen por igual: las de mayor tamaño (Banco Santander, BBVA, Inditex o Iberdrola) tienen un mayor peso en el valor final, haciendo que sus subidas y bajadas impacten el índice con más fuerza que las demás. Además, un factor técnico llamado J ajusta el efecto de operaciones especiales como ampliaciones de capital o dividendos.
En la coyuntura actual, una variación de 100 puntos implica un movimiento superior al 0,5% del índice. Pasar de 19.852 a 20.000 representa, en proporción, un aumento inferior al 0,75%, distancia que la mayoría de los analistas consideran alcanzable.
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Banca y energéticas, principales impulsores del avance
El sector bancario ha sido el motor principal del progreso del selectivo. Banco Santander se posicionó en junio como la mayor capitalización bursátil del Ibex, superando los 176.000 millones de euros y desplazando a Inditex por primera vez desde 2018. En lo que va de 2026, las acciones del banco dirigido por Ana Botín registran una subida cercana al 19%, mientras que BBVA crece un 4,33% y CaixaBank suma un 16,32%, según datos reunidos por Reuters.
Los seis bancos del índice (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Unicaja y Bankinter) representan casi el 40% de la ponderación total del selectivo. El sector energético también ofrece un impulso destacado: Iberdrola crece un 16,46% anual y Endesa acumula una ganancia del 24,32%, conforme al consenso de analistas compilado por Estrategias de Inversión.
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El Ibex 35 cerró 2025 como su mejor año desde 1993, con una revalorización acumulada del 49,27% y manteniéndose por encima de los 17.000 puntos, cifra histórica nunca antes alcanzada por el selectivo madrileño. (Europa Press)
A esta trayectoria se suma la caída del precio del crudo, vinculada al avance en las negociaciones para poner fin al conflicto entre EEUU e Irán, lo que reduce presiones inflacionistas y beneficia a compañías como IAG o Repsol.
Dieciocho años de espera y desafíos futuros
El recorrido hasta los 20.000 puntos no fue directo. El Ibex necesitó 18 años para recuperar los máximos de noviembre de 2007, cuando alcanzó los 15.945 puntos, un techo que resistió dos crisis (la financiera global y la europea de deuda soberana) y una pandemia. Superado ese nivel histórico, tardó poco más de ocho meses en llegar a los registros actuales. El impulso comenzó en 2023, cuando el índice se revalorizó un 22,46%, su mejor resultado anual desde 2009. En 2024 sumó otro 14,8% y se consolidó como el segundo mejor selectivo europeo, solo por detrás del DAX alemán. El salto definitivo ocurrió en 2025, el segundo mejor año de su historia, con una subida próxima al 50%, la mayor desde 1993.
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El escenario mantiene riesgos. La inflación en la eurozona cerró junio en 2,8%, cuatro décimas menos que el mes anterior pero aún por encima del objetivo del 2% establecido por el Banco Central Europeo (BCE). El mercado prevé una nueva subida de tipos de un cuarto de punto en septiembre u octubre, medida destinada a frenar los precios pero que podría afectar más a las economías más vulnerables del bloque, en un contexto donde la incertidumbre geopolítica continúa.

