La FIFA, hasta ahora, se ha limitado a delegar el asunto en la AMA y no ha emitido declaraciones sobre el caso iniciado.
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La selección de Túnez, eliminada tras tres derrotas en la fase de grupos, se ha situado en el centro del principal escándalo extradeportivo del Mundial de fútbol.
Al menos ocho integrantes del equipo dieron positivo por clembuterol en pruebas antidopaje realizadas durante el torneo, lo que ha provocado una investigación que podría sentar un precedente en la interacción entre dopaje y contaminación alimentaria en eventos internacionales.
Esta información surgió a partir de reportes del periódico británico The Times, que señalan un patrón definido: los ocho positivos corresponden a jugadores que compartieron la misma dieta durante la concentración de Túnez en México, una de las sedes del Mundial.
En las muestras de orina se detectaron restos de clembuterol, sustancia prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) que se emplea ilegalmente en ciertos países para engordar ganado y que, en el ámbito deportivo, está catalogada como anabolizante y broncodilatador.
Los resultados negativos no se conocieron mientras Túnez competía, sino tras su regreso, cuando las pruebas sorpresa comenzaron a revelar valores fuera de lo común.
De forma oficial, no se han divulgado los nombres de los jugadores implicados, sin embargo, sus clubes y ligas ya habrían sido notificados para hacer seguimiento y coordinar posibles acciones preventivas.
La FIFA, por ahora, ha optado por dejar el caso en manos de la AMA y no ha emitido comentarios profundos sobre la investigación en curso.
El jugador tunecino Hannibal Mejbri conversa con el árbitro durante un encuentro del Mundial.
La cuestión clave radica en las concentraciones detectadas. Los informes filtrados muestran niveles muy bajos de clembuterol, inferiores al umbral que normalmente indica un uso intencionado para potenciar el rendimiento.
Esto ha dado pie a la hipótesis de contaminación alimentaria: una ingesta accidental a través de carne contaminada durante la estancia tunecina en México, país que ha reportado casos similares anteriormente en otros deportistas.
La diferencia es significativa: si se confirma esta teoría, los deportistas podrían evitar sanciones deportivas severas y, en el peor escenario, recibir una advertencia o estar bajo vigilancia reforzada.
Túnez, sumida en el caos
Mientras tanto, el daño reputacional es inminente. Túnez atravesó un Mundial turbulento, con derrotas contundentes, un relevo en el banquillo en plena fase de grupos y críticas públicas de jugadores hacia su federación.
La aparición de este escándalo de dopaje, aunque no se haya confirmado intencionalidad, incrementa la sensación de desorden y pone a la federación bajo una vigilancia aún más estricta respecto a la preparación del torneo, así como en los protocolos alimenticios y controles internos.
Túnez, que llegó a Estados Unidos, México y Canadá con la esperanza de mejorar su desempeño en Mundiales, se retira con un expediente abierto que, más allá del resultado, podría resumir su participación en el campeonato.

