Marlaska asegura no conocer a Leire Díez ni haber tenido contacto con ella y declara que «la trama corrupta» no involucra al Ministerio

El responsable de Interior manifiesta tener «plena y total confianza» en la directora general de la Guardia Civil y reconoce que se aplicó contravigilancia a la ‘fontanera’ durante dos meses a raíz de una denuncia que ella presentó.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, declaró en la comisión del Senado que investiga el caso Koldo, que no conoce a Leire Díez, que jamás ha intercambiado «ni una palabra ni mensaje» con ella y que la primera vez que supo de su existencia fue el 2 de abril de 2025, cuando la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, en quien tiene «total confianza», le informó sobre una persona «interesada en recuperar el estatus del comandante Villalba«, detenido en relación con el caso de hidrocarburos. Ese nombre, según indicó, fue «un punto rojo que activó la alerta». Marlaska destacó que ubicaba la «estructura corrupta fuera del Ministerio del Interior».

El ministro afirmó que cuando dijo desconocer la existencia de reuniones entre la directora del Instituto Armado, Mercedes González, y Leire Díez, fue porque «no tenía esa información». Marlaska subrayó que, según González, los encuentros con Díez no trataron sobre ninguna trama ni asuntos relacionados con la Guardia Civil, por lo que «no era necesario que le informaran a él».

«Conozco de la trama cuando la directora de la Guardia Civil me comunica que el DAO recibió de la jefatura de información una nota sobre la presunta existencia de esa persona (refiriéndose a Leire Díez) intentando realizar ciertos trámites relacionados con la UCO. Fue entonces cuando supe de esa trama», explicó. El senador del PP, Fernando Martínez Maíllo, replicó señalando que desde septiembre del año anterior «toda España ya conocía quién era la militante socialista Leire Díez» y añadió que Mercedes González, a los seis días de tomar posesión, mantuvo su primera cita con la fontanera.

En respuesta a la sugerencia de la senadora de UPN sobre posibles responsabilidades políticas y que la directora general debería ser «apartada», el ministro reafirmó que no tiene «ninguna duda ni el más mínimo indicio» en contra de la directora de la Guardia Civil, sino todo lo contrario.

Marlaska aseguró que nunca pediría a ningún funcionario que deje de investigar y trató de desviar la atención con una tacita referencia al caso Kitchen, insistiendo en que mientras mantenga la confianza del presidente del Gobierno, «seguirá» al frente del Ministerio. Fue en ese punto cuando enfatizó que «la trama está fuera del Ministerio» y que este «no puede ser contaminado».

También intentó rechazar las afirmaciones del senador de Vox, Ignacio Gordillo, quien afirmó que hubo un último encuentro entre González y Díez cuando ya se sabía que esta última intentaba actuar en contra de la UCO. El ministro insistió en que «no fue una reunión, sino un contacto» y añadió que «si hubiera existido un encuentro físico, eso sí habría provocado el cese» de la directora general.

Además, explicó que la primera vez que informó sobre esto a Pedro Sánchez fue el 30 de mayo de 2025. «Le comuniqué que había un asunto serio relacionado con la UCO y que me reuniría con ellos. Él me respondió que estaba de acuerdo», narró.

El ministro confirmó que se aplicó contravigilancia a la fontanera del PSOE, en respuesta a una denuncia presentada por ella misma, y aclaró que la medida «no tenía carácter de protección y solo duró cerca de dos meses». El PP le preguntó por qué en sede parlamentaria negó que Leire hubiera tenido escolta sin especificar que sí contó con contravigilancia.

Asimismo, Marlaska reconoció que se abrió una información reservada sobre la UCO ante sospechas de que las filtraciones derivadas del intercambio de mensajes entre José Luis Ábalos y Pedro Sánchez pudieran provenir de esa unidad. Finalmente, no se tomó acción porque el juez del Supremo, Leopoldo Puente, no lo consideró pertinente.

En cuanto a otras dos informaciones reservadas relacionadas con la UCO, el ministro las justificó como «gestión rutinaria» para no cuestionar, mediante informaciones periodísticas, el trabajo de la Unidad.

Los representantes del PP concluyeron que Marlaska «mintió en todo momento», bien «por instrucciones de P.S. o por complicidad con la directora de la Guardia Civil».

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