Entre callejones encalados, vestigios nazaríes y panorámicas sobre el Mediterráneo, este enclave granadino conserva una de las imágenes más cautivadoras del sur. Su casco histórico, sus playas y sus puntos panorámicos lo convierten en una escapada ideal
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El puente histórico declarado en la Lista Roja por su deterioro en Málaga: data de 1903 y forma parte del Caminito del Rey (aunque actualmente está fuera de uso)
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Descubre el pueblo blanco más pintoresco de la costa gaditana: calles enredadas, con herencia andalusí y un Festival de Flamenco
Algunos pueblos blancos no requieren grandes añadidos para permanecer en la memoria: basta con una silueta en lo alto de una roca, un castillo que domina el casco urbano y el Mediterráneo abriéndose al fondo. En la Costa Tropical de Granada, uno de estos destinos combina historia andalusí, playas atractivas, miradores y una vega fértil que desciende hacia el mar entre cultivos y sendas rurales.
Ese enclave es Salobreña, una de las imágenes más emblemáticas del litoral granadino. Su casco antiguo conserva el diseño original medieval islámico, con calles angostas, empinadas y encaladas que ascienden hacia el Castillo de Salobreña, una fortaleza árabe del siglo X situada sobre la roca. Durante la época nazarí, este castillo cumplió funciones defensivas, administrativas y residenciales, además de servir como lugar de reclusión para personajes destacados vinculados a la dinastía granadina. Desde sus inmediaciones, se pueden contemplar la vega, el mar y gran parte de la Costa Tropical.
Un casco histórico blanco con miradores orientados al Mediterráneo
El paseo por Salobreña invita a recorrer sin prisas barrios como La Villa, El Albaicín, El Brocal o La Fuente, donde las casas blancas, las macetas y los balcones mantienen la esencia del Mediterráneo andaluz. Entre los elementos más destacados se encuentran la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, construida en el siglo XVI sobre una antigua mezquita, La Bóveda, el Paseo de las Flores y varios miradores naturales. Uno de los más destacados es el Mirador Enrique Morente, antiguo mirador del Albaicín, que fue renombrado en 2012 en homenaje al cantaor granadino. En ese lugar se exhibe una escultura creada por Javier Arteta, desde la cual el artista “mira hacia el infinito, hacia el mar, hacia la vega de Salobreña y hacia el futuro”.
Además de su patrimonio, Salobreña sobresale por un litoral diverso donde el Peñón de Salobreña separa algunas de sus playas más conocidas. La Guardia y La Charca-Salomar son dos de los arenales más emblemáticos, mientras que Punta del Río, El Caletón y El Cambrón brindan espacios más tranquilos y paisajes de gran belleza. Se suma a ello una gastronomía que combina productos del mar y la vega, con pescados frescos, espetos, verduras, frutas tropicales, migas, guisos marineros y postres tradicionales. Entre castillo, playas, miradores y cocina mediterránea, este pueblo blanco resume gran parte del carácter de la Costa Tropical granadina.
Algunos pueblos blancos no necesitan grandes añadidos para permanecer en la memoria: basta con una silueta en lo alto de una roca, un castillo que domina el casco urbano y el Mediterráneo abriéndose al fondo. En la Costa Tropical de Granada, uno de estos destinos combina historia andalusí, playas atractivas, miradores y una vega fértil que desciende hacia el mar entre cultivos y sendas rurales.

