Este pueblo ubicado en el sur de Cantabria alberga una de las fortalezas medievales más antiguas de la región y se ha transformado en un destino muy solicitado para escapadas estivales
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Argüeso, situado al sur de Cantabria, se ha convertido en uno de esos lugares que ganan popularidad con la llegada del calor. Rodeado por montañas, praderas y escenarios verdes, conserva el carácter rural de la comarca de Campoo y ofrece al visitante una mezcla poco común de patrimonio, naturaleza e historia.
Sobre una colina que domina el valle del río Híjar se encuentra el Castillo de Argüeso, destacado símbolo local. Es una fortaleza medieval considerada como el ejemplo más antiguo y representativo del castillo roqueño en Cantabria. Su perfil, visible desde gran parte del área circundante, refleja la importancia estratégica que tuvo durante siglos el antiguo trazado que conectaba la costa cántabra con Castilla a través del valle de Saja.
Una fortaleza vinculada a la historia de Cantabria
Argüeso pertenece a la Hermandad de Campoo de Suso y está rodeado por elevaciones que oscilan entre los 1.000 y 1.200 metros de altitud. Este ambiente montañoso, junto con temperaturas por lo general más suaves que en otras áreas del interior peninsular durante el verano, convierte a la localidad en un refugio climático muy valorado por quienes desean huir del calor.
La fortificación fue construida entre los siglos XIII y XV sobre una colina donde previamente existía una ermita del siglo IX dedicada a San Vicente Mártir. Su construcción fue gradual: primero se edificó la torre sur o Torre del Homenaje, que sirvió como residencia señorial y última línea defensiva ante posibles asaltos. Más adelante se añadió una segunda torre y, finalmente, la muralla junto con el cuerpo central que completaron el recinto medieval.
Doña Leonor de la Vega, conocida como la «leona de Castilla», transformó la fortaleza en una de sus residencias y defendió sus derechos hereditarios desde este enclave. Años más tarde, la propiedad pasó a convertirse en sede del Marquesado de Argüeso tras la concesión del título a Diego Hurtado de Mendoza en 1475.
Qué visitar en Argüeso además del castillo
Tras años de abandono, el Castillo de Argüeso recuperó su esplendor mediante un proceso de restauración que posibilitó reabrir esta fortaleza medieval como espacio turístico y cultural. Declarado Bien de Interés Cultural en 1983, actualmente alberga exposiciones y actividades históricas, y su visita cuesta solo 3 euros. En verano permanece abierto diariamente, de 9:30 a 14:00 y de 16:00 a 19:30 horas, brindando acceso a elementos destacados como la necrópolis medieval que se conserva en su patio de armas.
Muy cerca se halla otro importante atractivo del municipio: el Poblado Cántabro de Argüeso. Este proyecto de arqueología experimental recrea un asentamiento de la Edad del Hierro utilizando cabañas hechas con piedra, madera, barro y cubiertas vegetales, respetando las dimensiones y orientaciones documentadas mediante estudios arqueológicos. El visitante puede descubrir cómo vivían los antiguos cántabros y conocer oficios tradicionales como la herrería, la cerámica o la elaboración textil.
La visita puede completarse recorriendo las calles del pueblo para apreciar sus casas montañesas de piedra y balconadas de madera, acercándose a la iglesia parroquial de Santa María, construida en el siglo XVIII, o degustando algunos de los platos más representativos de la gastronomía campurriana, tales como el cocido campurriano, las ollas ferroviarias, las carnes de Campoo, los quesos artesanales o la miel de brezo. Este conjunto de atractivos explica por qué Argüeso continúa siendo uno de los rincones más genuinos y menos frecuentados de Cantabria.
Argüeso, en el sur de Cantabria, se ha convertido en uno de esos destinos que ganan atractivo cuando las temperaturas se disparan. Rodeado de montañas, prados y paisajes verdes, este pequeño núcleo conserva intacto el carácter rural de la comarca de Campoo y ofrece al viajero una combinación poco habitual de patrimonio, naturaleza e historia.

