El sector agrícola español muestra una competitividad un 55% mayor que el europeo, aunque con salarios un 31% inferiores al promedio de la UE.

El Observatorio agroalimentario señala que aumentar los salarios podría facilitar la captación de trabajadores y asegurar el relevo generacional

Agricultores del sector vitivinícola madrileño.

El sector agrícola español dispone de una ventaja competitiva frente a Europa, aunque dicha fortaleza se sustenta en costes laborales notablemente inferiores. El segmento primario de España es un 55% más competitivo que el promedio de la UE-27, conforme al Observatorio sobre el sector agroalimentario español en el contexto europeo. Informe 2025, realizado por Cajamar e Ivie. No obstante, este mismo informe indica que los costes laborales medios en agricultura y pesca se sitúan un 31% por debajo de la media comunitaria.

Esta disparidad no solo se observa con respecto a toda la Unión Europea. Al comparar con la UE-14, el grupo de países más similar a España en desarrollo, los costes laborales medios en el sector primario español resultan un 36% menores. En este escenario, la productividad es apenas un 0,2% superior, por lo que la ventaja competitiva se atribuye principalmente al menor coste laboral.

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El informe aporta una conclusión poco común en estudios de competitividad: “Existe un margen para incrementar los sueldos en el sector primario español”. Esta observación surge tras analizar productividad y costes laborales, suavizando una interpretación exclusivamente optimista: el sector agrícola español es sólido en términos económicos, aunque sus remuneraciones permanecen por debajo de las de otros países europeos.

La competitividad se evalúa mediante el coste laboral por unidad de valor añadido, indicador que relaciona el gasto en mano de obra con la riqueza que produce cada sector. Frente a la UE-27, la ventaja española combina una mayor productividad y menores costes laborales, mientras que frente a la UE-14, la productividad casi se iguala, por lo que la ventaja se debe en gran parte al menor coste del trabajo.

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Un sector robusto, pero con espacio para subir los salarios

La fortaleza del campo forma parte de un sector agroalimentario que mantiene una relevancia significativa dentro de la economía española. En 2025, la cadena agroalimentaria generó un valor añadido bruto de 137.387 millones de euros, equivalente al 9% del total económico. En este aspecto, España muestra una especialización mayor en este sector que la media de la UE-27, donde este valor representa el 6,2%.

Además, el sector juega un papel importante en la creación de empleo. En 2025, el agroalimentario generó 2.604.225 puestos de trabajo, lo que supone un incremento del 2% respecto al año anterior, y representa el 11,5% del empleo total en España. Dentro de esta cadena, agricultura y pesca representan el 30,1% del empleo agroalimentario, mientras que la comercialización ocupa casi la mitad.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado un paquete de medidas para enfrentar el reto «urgente» del relevo generacional en la agricultura y ganadería españolas, mediante la creación de Tierra Joven, una plataforma para informar y movilizar tierras agrarias. (Europa Press/La Moncloa)

A pesar de esta solidez, el informe identifica varias cuestiones estructurales para el sector primario, como el envejecimiento laboral, la ausencia de relevo generacional y la dificultad para captar trabajadores. En sus conclusiones, señala que mejorar las condiciones de vida en el campo requiere también remunerar mejor a la mano de obra, acorde a su nivel de productividad.

El agro español también supera a Europa en el conjunto sectorial

La ventaja competitiva trasciende el campo, aunque es aquí donde resulta más marcada. El conjunto del sector agroalimentario español es un 18% más competitivo que la media de la UE-27 y un 17% superior a la UE-14. En la industria de alimentación, bebidas y tabaco, España mantiene una ventaja del 22% frente al promedio comunitario.

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La excepción se encuentra en la comercialización de productos agroalimentarios, considerada un 23% menos competitiva que la media europea según el informe. Este eslabón, que abarca distribución y venta mayorista y minorista, tiene un peso importante en España, aportando el 40,8% del valor añadido de toda la cadena agroalimentaria y casi la mitad de los empleos del sector.

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