El presidente de LaLiga asistió este miércoles a la ceremonia y pronunció un discurso desde un atril que mostraba la simbología azulgrana.
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La reelección de Joan Laporta como presidente del FC Barcelona generó una imagen tan significativa como incómoda: Javier Tebas, durante mucho tiempo adversario declarado del barcelonismo institucional, pasó a ser un protagonista afable del evento y respaldó el futuro del club azulgrana desde un atril adornado con el escudo del equipo.
El presidente de LaLiga inició su discurso con palabras de felicitación y cometió incluso un lapsus revelador: «Quiero felicitaros por el triunfo que han logrado en estas elecciones. Pero también deseo felicitar porque estoy convencido de que vamos a tener… que el Barça va a cosechar éxitos en los próximos años».
En una sola frase quedó reflejada la nueva narrativa: el destino de LaLiga y el del Barça vuelven a presentarse como estrechamente vinculados.
Tebas insistió en anticipar un futuro lleno de victorias no solo en el terreno de juego, sino también en el ámbito de las instalaciones. Hizo referencia a «éxitos deportivos, como ha venido logrando, pero también triunfos en materia de infraestructuras», haciendo clara alusión al proyecto del nuevo estadio.
Es relevante que alguien que había cuestionado decisiones fundamentales del club ahora se presente como garante institucional de ese mismo plan, reforzando la idea de que el Barça renovado es una pieza clave del producto que LaLiga comercializa globalmente.
El directivo no se limitó a lo protocolario. Subrayó que, para la competición, «es esencial que al FC Barcelona le vaya bien y consiga éxitos», y aprovechó para destacar la gestión financiera de los últimos años. Habló de «periodos complicados, muy complicados» durante los cuales, según su versión, la directiva ha conseguido enderezar la situación hasta alcanzar «una alta sostenibilidad económica».
En ese mismo sentido, afirmó que el club «no tiene nada que envidiar a ningún otro club de este país» y concluyó con una frase cargada de reconocimiento: «hay que decirlo en el momento adecuado, y eso debe hacerlo el presidente de LaLiga ahora».
Joan Laporta, junto a Javier Tebas, en el acto de toma de posesión como presidente del FC Barcelona.
El que fuera fiscalizador riguroso de la patronal ha pasado a ser observador del éxito económico del Barça, lo cual representa un logro político para Laporta, pero también un intento de Tebas por reinterpretar su papel en la crisis.
Laporta, por su parte, aceptó este gesto sin ocultar la utilidad de este nuevo ambiente. Mostró su agradecimiento al dirigente con un estilo cercano: «Gracias, señor Tebas, por estar aquí y darle solemnidad a este acto. Además, permítame decir que ya le considero un amigo».
El cambio semántico —de adversario habitual a «amigo»— refleja hasta qué punto resulta beneficioso para el Barça mostrar sintonía con quien regula el margen financiero del club.
El presidente azulgrana aprovechó esta línea para destacar el nuevo Camp Nou: «Agradezco que valores el esfuerzo que estamos realizando para construir el estadio, que será el mejor del sur de Europa y, estoy seguro, uno de los mejores del mundo, con capacidad para 105.000 espectadores».
En su réplica, Laporta resaltó que se trata de «un estadio seguro y muy rentable que generará ingresos significativos, facilitando que el Comité Económico de LaLiga nos otorgue el fairplay que siempre necesitamos», dijo entre sonrisas del público.

