Alertan sobre «la crisis de credibilidad» del partido, exacerbada por escándalos de presunta corrupción y por «actuaciones políticas» que lo alejan de sus principios y valores.

La corriente opuesta al liderazgo actual del PSOE, reunida bajo la marca ReActiva , ha convocado a los integrantes del Comité Federal, que se reunirá este sábado en Madrid, para instarles a «ser sinceros sobre la situación crítica que atraviesa el partido» y solicitar la convocatoria de elecciones generales antes de que finalice el año, además de enfatizar que Pedro Sánchez no debería presentarse nuevamente.
En su declaración, sostienen que es imprescindible que tanto el secretario general como los integrantes de su Ejecutiva «cedan un espacio estratégico y generoso para el desarrollo de una transición normalizada hacia una nueva etapa, sin presentarse como candidatos». También piden la creación de una gestora que convoque con urgencia un congreso extraordinario para renovar los liderazgos.
«Nuestro partido ha quedado atrapado en una crisis de credibilidad intensificada por escándalos de posible corrupción, conductas inapropiadas y reprochables, así como por acciones políticas tanto del partido como del Gobierno que nos distancian cada vez más de nuestros principios y valores socialdemócratas», afirman los promotores de esta corriente crítica.
Añaden que esta situación conlleva «una considerable pérdida de confianza ciudadana, agravada por retrocesos electorales llamativos» en territorios que habían sido bastiones del PSOE durante décadas —Andalucía y Extremadura—, «los peores resultados en Aragón» y «una gran dificultad» para posicionarse como alternativa en Castilla y León, donde el PP mantiene su hegemonía desde hace 39 años.
«La historia de las siglas que representamos no pertenece a ninguna dirección en particular, ni a un líder, ni a una generación de dirigentes», continúan en el escrito dirigido a los más de 300 miembros del Comité Federal. «Cuando la opinión pública asocia nuestros símbolos con conductas opacas, privilegios personales o falta de ejemplaridad, se deteriora la imagen del partido y nuestro espíritu socialista se siente herido y avergonzado, mientras la confianza en la política y las instituciones democráticas se debilita», añaden.
Además, en un reproche implícito hacia Sánchez, advierten que la presunción de inocencia «no puede usarse como pretexto para eludir responsabilidades», señalando que faltan «explicaciones, reconocimiento de errores y sanción de conductas incompatibles con la ejemplaridad pública» y que el PSOE «no puede refugiarse en un discurso defensivo mientras su vínculo moral con la ciudadanía se resquebraja aún más». Complementan diciendo: «Nuestros dirigentes no pueden hacer la vista gorda como si nada sucediera o como si la culpa fuera de otros».
Deriva «autocrática»
«A esta crisis ética se añade una preocupante evolución orgánica», continúan. «La creciente actitud autocrática de la dirección y el hiperliderazgo del secretario general han reducido el debate interno, acortado la deliberación colectiva y marginado la reflexión crítica sobre errores en órganos fundamentales para nuestra organización como el Comité Federal o el Consejo Territorial», subrayan.
En este sentido, defienden que un partido «no puede mantenerse instalado en la obediencia acrítica, el silencio disciplinado ni la ausencia de confrontación política» y que «al castigar y señalar al discrepante, se socava la democracia interna y se abre paso a la mediocridad, el oportunismo y la degradación ética». Asimismo, que «la falta de controles políticos efectivos facilita que figuras oscuras, sin escrúpulos y carentes de vocación se integren en una organización que debería ser un ejemplo de honestidad y compromiso, especialmente con los más vulnerables».
«Con responsabilidad y respeto institucional, apelamos al sentido ético, histórico y político de cada miembro del Comité Federal. Estamos frente a una decisión inaplazable: actuar con firmeza para recuperar la credibilidad del socialismo democrático o, de lo contrario, el silencio será interpretado por la ciudadanía como complicidad política. Cada integrante deberá responder ante su conciencia, los militantes y la Historia sobre el bando en el que estuvo en este momento decisivo», concluyen.
ReActiva es un movimiento horizontal en expansión territorial que reivindica la necesidad de «un PSOE fuerte, democrático y conectado con la sociedad» capaz de frenar de manera efectiva «el avance de una ultraderecha disruptiva, reaccionaria y antipolítica». Su origen está en el manifiesto Socialdemocracia 21, publicado en enero por el ex ministro Jordi Sevilla, quien ahora ha dado un paso al lado para evitar caer en el «hiperliderazgo» que precisamente esta corriente crítica reprocha al aparato.

