La parra de Jerez que España podría usar en lugar de toldos para reducir la temperatura hasta 12º

Imagen de los participantes del estudio bajo una de las parras que ha sido monitorizada. Las claves

La parra de Jerez consigue bajar la temperatura hasta 12º bajo su sombra, constituyéndose como una opción efectiva frente al calor intenso.

Una investigación internacional ha demostrado que los emparrados favorecen una mejor circulación de aire y eliminan la humedad, refrescando el entorno más eficientemente que los toldos de tela.

Este sistema de parra, ya implantado en Jerez, se presenta como una alternativa en otras ciudades, aunque su implementación enfrenta desafíos administrativos y patrimoniales.

En Sevilla, la carencia de sombra en la avenida de la Constitución reabre la discusión sobre soluciones naturales como la parra, aunque su uso directo en avenidas principales resulta complicado.

España acaba de superar la primera ola de calor del verano. En numerosas regiones del país, los termómetros han superado ampliamente los 40º. Sin excepción.

Aun así, existen lugares donde el calor se intensifica de forma notable. Uno de esos sitios es Sevilla.

La reputación de la capital andaluza es bien conocida: entre las 14:00 y las 20:00 horas, salir a la calle se convierte en un verdadero desafío. Y para quienes carecen de acceso a espacios climatizados, cualquier sombra representa un recurso valioso.

Actualmente, con la principal avenida peatonal de la ciudad, la de la Constitución, expuesta al sol a pocos días de julio, una solución tradicional empleada en el municipio gaditano de Jerez de la Frontera gana protagonismo: las parras.

En la calle Circo, junto a las clásicas bodegas de González-Byass, una vid imponente se ha mantenido durante décadas desempeñando un rol más allá del decorativo. Su sombra se transforma en un verdadero refugio en verano. Por eso, toda España desea tener una parra similar.

Estudio internacional

Tan relevante es esto que un equipo de expertos decidió analizar científicamente qué sucede bajo las hojas de estas plantas. Los participantes monitorizaron varias calles con emparrados y otras sin este sistema.

Sergio Rodríguez, miembro de Normad Garden, forma parte del estudio Palimpsest, que involucra a distintas entidades y universidades europeas.

Los resultados son sorprendentes: en el día más caluroso del verano pasado, la temperatura descendió hasta 12 grados bajo la parra.

¿La razón? Estos organismos vivos muestran un comportamiento distinto frente a los toldos tradicionales.

«Las vides están colocadas en altura y dejan espacios libres por donde circula el aire, lo que permite una ventilación continua del área».

Por el contrario, las telas de los toldos «bloquean la circulación del aire, atrapando el calor acumulado en los materiales calentados durante el día».

«A esto se suma que, en cierto momento, las plantas liberan humedad, lo cual contribuye a refrescar aún más la zona», aclara el especialista.

Las ventajas no se limitan al alivio térmico. Se trata también de una alternativa más asequible. Sin embargo, existen desventajas.

El principal reto permanece en el ámbito administrativo. «El manejo del emparrado es desconocido para muchos sectores y sería necesaria la reformulación de ciertos documentos para facilitar su incorporación en otros espacios», comenta.

A pesar de esto, el modelo ya empieza a expandirse.

Gracia a la colaboración entre el Ayuntamiento de Jerez y el colectivo ‘Emparrados’, este sistema se ha implementado en más calles de la ciudad y en varios colegios. Estos sitios son ideales para esta instalación, dado que sus patios alcanzan temperaturas muy elevadas durante el verano.

El caso de Sevilla

Aquí surge inevitablemente la cuestión: ¿sería viable aplicar una solución parecida en Sevilla?

Esta pregunta cobra importancia porque la avenida de la Constitución sigue siendo un auténtico horno.

Para comprender este escenario, es necesario retroceder 20 años, cuando la calle fue peatonalizada y se talaron los árboles que la refrescaban. Desde entonces, arriesgado es quien transita esta céntrica arteria en pleno verano y durante las horas más calurosas, salvo que no tenga otra opción.

Consciente de este problema, el alcalde de Sevilla, el ‘popular’ José Luis Sanz, se propuso proteger la zona —donde se hallan la Catedral de Sevilla, el Archivo de Indias y la sede del Banco de España— de las altas temperaturas.

Con este objetivo, el Ayuntamiento instaló el año pasado unos toldos que no convencieron a nadie. La crítica se centró en su apariencia —sostenidos por grandes bloques de hormigón con mástiles— y la escasa sombra generada (el tranvía, que cruza la avenida, fue el principal beneficiado).

Las bromas y reproches no tardaron en aparecer, por lo que el alcalde optó por no repetir esta solución en el siguiente año. Sin embargo, la situación se ha complicado.

Según informa el Ayuntamiento, llevan meses trabajando en un nuevo sistema para obtener la sombra deseada, pero los procedimientos administrativos, el diseño final y la complejidad patrimonial de la zona han provocado que, a las puertas de julio, la principal avenida peatonal de Sevilla siga expuesta al sol. Continúa siendo una sartén.

¿Es viable en Sevilla?

Consultado sobre si el sistema de Jerez podría aplicarse en Sevilla, Sergio Rodríguez indica que el caso de la capital hispalense es «diferente» y a la vez «complejo» debido a los factores ya mencionados.

No obstante, aunque los emparrados «no serían la mejor opción para la Constitución«, podrían ser una «buena alternativa para calles más angostas de la ciudad». También para colegios y ciertos espacios públicos.

Para respaldar esta idea, destaca proyectos existentes en Sevilla, como la pérgola Cristina, ubicada entre la Puerta Jerez y el jardín que da nombre a esta estructura.

Asimismo, aunque Sevilla no tiene la parra como una tradición, señala la existencia de otras especies que podrían ofrecer un efecto similar, como la buganvilla.

Pese a todas las ventajas, Rodríguez reconoce que apostar por este sistema puede resultar complejo debido a «la evolución que las plantas sufren a lo largo del año».

Mientras Sevilla continúa buscando la solución definitiva para cubrir de sombra la avenida de la Constitución, la experiencia en Jerez muestra que, en ocasiones, las respuestas más efectivas han estado décadas creciendo a plena vista.

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