Sánchez afirma que permanecerá en el poder hasta 2031. Sin embargo, esto ni siquiera depende exclusivamente del PSOE. El espacio de Sumar parece un terreno baldío. El político catalán es el candidato predilecto entre los simpatizantes, aunque no goza del mismo respaldo entre las direcciones de los partidos.

¿Estaba usted al tanto? Conozco bien la pregunta que hago. Negocié la investidura con Ábalos, cuya palabra equivalía a la de Dios, y Dios, en este caso, era Pedro Sánchez. Por ello, sería mejor evitar gestos y no relatar cuentos. El problema no es con el PP ni con Vox, sino con quienes apoyaron a estas personas en sus trabajos o en las calles y que ahora se sienten desencantados, molestos y avergonzados.
Después de escuchar esta respuesta de Gabriel Rufián al presidente durante una intensa comparecencia en el Congreso, un miembro del PSOE exclamó: «Nos ha dado un golpe». Algunos integrantes del PSOE fuera de la dirección opinan que el portavoz de ERC tocó el punto más sensible: la responsabilidad política de Sánchez, unida a la frustración, la ira y el desaliento de los simpatizantes y posibles votantes tanto del PSOE como de la izquierda en general. Con un rostro serio, el jefe del Ejecutivo respondió a uno de sus aliados más firmes en toda la legislatura: «Cometemos errores, no podemos ser perfectos; si usted lo es, felicidades, pero discúlpeme por no ser infalible».
En el último pleno del Congreso, situado a un año antes del término de la legislatura, ocurrió algo sin precedentes. Los socios de investidura abandonaron al presidente, quien a su vez también los dejó atrás. «Su tono fue equivocado, arrogante y soberbio, como si nos estuviera perdonando la vida», comentaban diputados que formaron parte de Sumar, ahora dispersos.
Voces del espacio confederal, que reúne a formaciones a la izquierda del PSOE, señalaron que Rufián también se dirigía a los votantes socialistas. El portavoz de ERC ha admitido en varias ocasiones que Sánchez aspira a captar el electorado de toda la izquierda. Esto sugiere un escenario donde Rufián, ampliamente respaldado entre las bases, en especial los jóvenes, desafía directamente a Pedro Sánchez.
Esta dinámica ha persistido en los últimos meses, período en el cual el portavoz de ERC se transformó en una figura política informal a la que se escucha debido a que su lenguaje resulta más claro que el de los portavoces originarios de Sumar. En un espacio que actualmente se asemeja a un desierto, carente de liderazgo, sin programa definido y con electores potenciales sin claridad sobre si existirán listas conjuntas o si los quince partidos de Sumar competirán por separado en los próximos comicios.
Gabriel Rufián ha sostenido en múltiples ocasiones que alguien debía tomar la iniciativa para abordar el elefante en la habitación: la imposibilidad de obtener un buen resultado electoral en toda España si los partidos de izquierda concurren de manera separada. En ese propósito, él mismo se ha convertido en ese elefante cuya presencia algunos prefieren ignorar, pues, según admiten fuentes de Sumar, ha logrado conectar con los votantes potenciales de estos partidos. «Llega donde nosotros no alcanzamos, aunque tampoco le pidamos más que un tuit. Ahí termina Rufián».
El portavoz de ERC enfrenta un desafío complicado. Aunque asegura que no abandonará porque existen votantes que merecen esperanza y un proyecto de izquierda con posibilidades reales.
Cuenta con un capital político notable —su último acto en Valencia congregó al doble de asistentes esperados— pero, por un lado, la dirección de ERC rechaza incluso la idea de un frente de izquierdas a nivel nacional y, por otro, los partidos que formaron Sumar rechazan de manera tajante admitirlo como líder. «Él está aprovechando una hipótesis teórica, aunque no real, para encabezar una lista conjunta de los partidos de izquierda y negociar con ERC su candidatura al Congreso. Todo lo demás es humo. No abandonará ERC. Y no podemos poner nuestro proyecto de país en manos de un político independentista catalán».
La presencia constante de Rufián como referencia de la izquierda coincide con una negociación complicada entre los partidos que pertenecían a Sumar, salvo Podemos, para conformar una lista única. IU ha marcado un calendario para que el acuerdo de programa y la designación del líder para las generales se concrete después del verano.
La dirección de ERC también considera inviable el proyecto de Rufián. «Nosotros no somos la izquierda española, les deseamos suerte a esos partidos, pero sus problemas para unirse o separarse no nos conciernen. No estamos para liderar la creación de un frente de izquierdas. Queremos que Rufián continúe como portavoz de ERC en el Congreso», aseguran fuentes oficiales del partido republicano.
La imagen desoladora que refleja la realidad de los partidos situados a la izquierda del PSOE conecta con el discurso de Pedro Sánchez ante el Comité Federal. La continuidad de su Gobierno hasta 2031 no depende solo del PSOE, sino también de si se repite la experiencia de Sumar. Según el promedio de las encuestas de intención de voto, los 152 diputados que sumaban PSOE y Sumar en las elecciones de 2013 se han reducido a menos de 120. «Ciencia, método y orden, las cuentas no cuadran», señala Gabriel Rufián en sus intervenciones.
En recuerdo de Rubalcaba y Buesa
En mayo pasado se cumplieron siete años de la muerte prematura e inesperada de Alfredo Pérez Rubalcaba, y la Fundación Felipe González otorgó el VI premio Rojana, que anualmente honra al exlíder socialista. En esta ocasión, el galardón fue para la Fundación Fernando Buesa, ex portavoz del PSOE en el Parlamento de Vitoria, asesinado por ETA en el año 2000. La ceremonia reunió a exministros y dirigentes del PSOE que compartieron época con Rubalcaba. Ramón Jáuregui, figura destacada de los socialistas vascos, recordó que el asesinato del líder de la oposición al Gobierno de PNV y EA, apoyado por proetarras, representó un cambio de postura del PSOE, que respaldó la ilegalización de HB y firmó el Pacto Antiterrorista con el Gobierno de Aznar. Sandra Buesa, hija del líder asesinado, lamentó que la izquierda abertzale aún no haya completado su proceso ético y humano para renunciar definitivamente a la violencia.

