El futbolista argentino, tras el encuentro contra Austria, manifestó públicamente su deseo de abandonar el club rojiblanco «para cumplir mi sueño». Este gesto era el que esperaba el Barça.
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El lunes se desató el ‘caso Julián Álvarez’. «No puedo ocultarme. Intento ser una persona íntegra. Hablé con las personas del club, con quienes debía hacerlo. Considero que lo mejor para todos es una transferencia y deseo cumplir mi sueño».
Con estas palabras a ESPN, el argentino abrió la puerta para salir del Metropolitano… rumbo al Barça. Las negociaciones entre el conjunto azulgrana y los representantes de la ‘Araña’ empezaron incluso antes del Mundial, pero el Atlético de Madrid se ha mantenido firme.
El club rojiblanco recibió una propuesta irrisoria. Cansados y molestos tras meses de falsas promesas, decidieron lanzar la ofensiva. «En los últimos meses hemos estado sufriendo una campaña de acoso y derribo contra uno de nuestros futbolistas», comenzaron señalando.
«Filtraciones interesadas, ‘fake news’, constantes faltas de respeto, la versión culé de la maquinaria inventando historias, llamadas antes de enfrentamientos directos… Pero claro, nosotros tampoco consideraríamos tener al vicepresidente de los árbitros a sueldo ni recurrir a favores políticos para inscribir jugadores. RESPETO y VALORES», concluyeron.
Tras las declaraciones de Julián, Gil Marín apuntó directamente al club catalán: «El Barcelona nos falta el respeto, cree que puede menospreciarnos, que somos débiles o ingenuos. Pero en realidad, están mostrando al mundo un modo de actuar que los define».
El 1 de julio comienza el mercado de fichajes en LaLiga y cerrará el 31 de agosto, cuando la competición ya haya arrancado. Serán dos meses muy extensos. Los rumores no pararán y tanto desde Madrid como Barcelona surgirán noticias diametralmente opuestas.
Julián Álvarez será el protagonista del culebrón veraniego a pesar de que el Atlético de Madrid defiendan su cláusula frente a las tentaciones que recibe el jugador desde la Ciudad Condal: 500 millones de euros.
Julián Álvarez, cabizbajo durante el partido ante el Getafe en el Coliseum. Reuters
Esa cifra, claramente, el Barça no está en condiciones de afrontarla. El club rojiblanco se muestra inflexible. No tienen intención de venderlo. Tampoco negociarán. Si el Barça está interesado, conoce el precio: su cláusula. Los colchoneros están cansados de que desde el Camp Nou se intente negociar con jugadores rojiblancos cuando la FIFA lo prohibe.
Sin embargo, existen otras alternativas: PSG y Arsenal. Dos equipos que podrían presentar una oferta igual o superior a los 150 millones que ofreció el Real Madrid.
Este verano se presenta largo y el caso Julián Álvarez, con su confesión de querer marcharse durante el Mundial, remite a situaciones anteriores protagonizadas por Ronaldo Nazario, Cesc Fábregas, Ángel Di María e incluso Cristiano Ronaldo.
Ronaldo. El ruptura con el Inter
La coyuntura del argentino tiene bastantes similitudes con la vivida por Ronaldo Nazario: idéntico deseo de salir, justo en plena disputa del Mundial y con la negativa por parte de su presidente.
«Solo existe mi voluntad de abandonar el Inter. Tengo motivos y los revelaré en su momento. El club está al tanto», confesó el brasileño antes de unirse a la concentración de la ‘Canarinha’.
Massimo Moratti, presidente del Inter de Milán en esa etapa, intentó cerrar el capítulo en una entrevista con la Gazzetta dello Sport. «¿Quieren saber cómo acabará esta historia? Ronaldo seguirá con nosotros un año más y desgraciadamente después partirá» […] Es cierto que Ronaldo me ha decepcionado».
Massimo Moratti, junto con Ronaldo Nazario.
Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético de Madrid, expresó su decepción por las declaraciones del futbolista estrella. «Lamento profundamente sus palabras. No era el momento para esas declaraciones, era el día de Messi y la selección argentina, no de Julián».
«Julián tiene un sueño y los atléticos también tenemos sueños. Es cierto que habló con nosotros, pero es igualmente cierto que conoce nuestra postura porque hemos sido muy claros: el Atleti no quiere transferir sus derechos. Es un gran jugador y estamos orgullosos de que forme parte del equipo», afirmó Gil Marín.
No todo son similitudes, también existen diferencias importantes. Ronaldo mantenía una mala relación con el entrenador nerazzurri de entonces, Héctor Cúper. Y el argentino no transmitió confianza tras la grave lesión de rodilla que le hizo perder la temporada 2000-01 y gran parte de la 2001-02.
«Ronaldo volvió al campo con muchas dudas, y necesitaba recuperar el nivel de fútbol previo para poder disputar la Copa del Mundo», recordó Rodrigo Paiva, exdirector de comunicación de la CBF (Confederación Brasileña de Fútbol) en una entrevista para ESPN.
«Debía contar con el apoyo de Cúper, con la intención de recuperar al jugador clave del equipo, pero eso no sucedió. Así que la situación se volvió tan complicada que Ronaldo regresó a Brasil en ese momento», indicó.
Esa fue la razón por la cual Ronaldo, previo al amistoso contra Paraguay, confesó que «solo existe mi voluntad de salir del Inter. Tengo mis motivos y los comunicaré en su momento. El club conoce estos motivos».
La camiseta de Cesc Fábregas
El Mundial de 2006 fue una excepción, pues ningún jugador manifestó su intención de abandonar su club durante la competición. Cuatro años después, Cesc Fábregas protagonizó el caso.
Antes de unirse a la concentración de la Selección, el jugador de Arenys de Mar admitió haber mantenido una charla con Arsene Wenger motivado por su deseo de salir del Arsenal.
«Tuve una conversación extensa y muy positiva con Wenger, tal vez la mejor que he tenido en mi vida. Lo respeto mucho y no quiero revelar más que me pidió dejar todo en sus manos y que él resolvería todo. Ahora no toca hablar de Arsenal, no depende de mí y solo pienso en el Mundial», explicó.
Cesc Fábregas, con la camiseta del Barça durante la celebración de la Selección.
Durante la celebración del Mundial, Pepe Reina presentó a cada integrante de la Selección entre bromas y momentos emotivos, y dejó una de las grandes anécdotas cuando llegó el turno de Cesc Fábregas.
Luego de reconocer que el centrocampista «no quería que le llamaran ‘empanao'», lo abrazó para que Piqué y Xavi, cómplices con él, le colocaran una camiseta del Fútbol Club Barcelona.
Después, sosteniéndolo para evitar que se la quitara, Pepe Reina comentó que el jugador del Arsenal, quien asistió a Iniesta en el gol campeón, era «el futuro del Arsenal y el futuro del Barcelona».
La rebelión de Di María
En 2014, Ángel Di María acumuló motivos suficientes para abandonar el Real Madrid. La conexión con los aficionados se había quebrado. El 6 de enero, en el Santiago Bernabéu durante el partido contra el Celta, el público despidió al argentino con una fuerte pitada cuando fue sustituido.
Mientras se dirigía al banquillo, el jugador se llevó la mano derecha a la entrepierna. Luego miró hacia el banquillo de Ancelotti y a una afición que criticaba su actuación. El club le abrió un expediente y el jugador presentó alegaciones.
El ‘Fideo’ disputó el Mundial de Brasil aún siendo jugador del Real Madrid, que estaba gestionando su salida. Durante la final contra Alemania, el extremo arrastraba un desgarro y no estaba al cien por cien, motivo por el cual el club blanco le envió una carta solicitando que no jugara el partido para evitar agravar la lesión.
Di María, en un entrenamiento del Real Madrid. EFE
«La pierna no estaba completamente recuperada pero quería jugar, no me importaba arriesgar mi carrera, era algo que me habían advertido que podría ocurrir pero para mí era la final del mundo, mi gran final», comenzó relatando en el programa argentino Podemos Hablar.
«Imaginaba porque sabía que James iba a llegar al Madrid y ocuparía mi posición, entonces intuí que querían venderme. Me llegó la carta, Daniel Martínez (el doctor) me la entregó y me dijo que era del Real Madrid, ni siquiera quise leerla y la rompí».
Finalmente, Ángel Di María terminó fichando ese verano por el Manchester United. El club blanco ingresó 75 millones de euros más variables.
El destino deseado de Hazard
Eden Hazard permaneció seis años en el Chelsea, hasta que en 2018, coincidiendo con el Mundial de Rusia, decidió cambiar de club y vestir la camiseta del Real Madrid.
Todos los grandes clubes lo tenían en su lista de objetivos, era un deseo de la élite europea; sin embargo, el belga solo quería firmar por el Real Madrid.
«Después de esta Copa del Mundo, decidiré si me quedo o me voy, pero el Chelsea decidirá si me deja salir. Ya conocen cuál es mi destino preferido, me han vinculado a todos los clubes», comenzó explicando el extremo.
Eden Hazard, con la selección de Bélgica EFE
«La próxima semana será el Bayern Múnich, me río con eso. Ya saben cuál es mi preferencia. Tras seis años excepcionales en el Chelsea, podría ser momento de buscar un nuevo desafío», comentó tras la victoria ante Inglaterra en el partido por el tercer puesto.
«El Madrid hace que todos sueñen. Con o sin Zidane, la camiseta del Madrid tiene un aura especial», reconoció el futbolista que, aunque finalmente vistió la camiseta madridista, las lesiones le impidieron destacar.
El desencuentro de Cristiano
Justo antes del inicio del Mundial de Catar, Cristiano Ronaldo ofreció una entrevista a Piers Morgan que precipitó su salida del Manchester United.
«Me siento traicionado porque me han señalado como el chivo expiatorio», aseveró Cristiano, apuntando directamente a su entrenador, aunque reconoció que no es el único que desea que deje el club: «No solo el entrenador, hay dos o tres más que me quieren fuera del equipo».
La relación con Ten Hag está rota. «No le respeto porque él no me respeta. Si no me respetas, nunca te respetaré».
Cristiano Ronaldo, a su llegada a Houston. Reuters
El portugués lamentó que el club no estuviera a la altura de su trayectoria y por ello no competía con los mejores. «No he visto progresión en el club desde la marcha de Sir (Ferguson), la evolución ha sido nula.»
Poco más de un mes después de esa entrevista, Al-Nassr anunció oficialmente la contratación del portugués. La negociación con el jugador se intentó cerrar durante el Mundial y terminó con Cristiano Ronaldo convirtiéndose en el futbolista mejor remunerado de la historia.

