Casi el 20% de trabajadores con familiares dependientes realiza una doble jornada laboral de 40 horas semanales adicionales sin remuneración.

Los datos más recientes del INE revelan que esta responsabilidad recae de manera más intensa sobre las mujeres y también afecta los horarios, ingresos y cambios en el ámbito laboral

Una persona en silla de ruedas junto a su familiar paseando por Madrid (Eduardo Parra / Europa Press)

Cerca del 20% de las personas ocupadas que cuentan con familiares dependientes destinan otra jornada semanal o más a estas labores sin recibir remuneración por ello. No se trata de un trabajo pagado, sino de cuidados: el 18,7% de los trabajadores entre 18 y 74 años que atienden a una pareja o familiar dependiente dedica al menos 40 horas semanales a estas tareas, según el módulo de conciliación de la EPA de 2025 difundido por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La dimensión de este dato se comprende mejor al compararlo con una jornada laboral estándar. Para aquellos que, además, trabajan a tiempo completo, este compromiso puede equivaler a semanas de aproximadamente 80 horas: parte con salario y otra parte dedicada al cuidado, sin remuneración ni reconocimiento económico directo.

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El módulo del INE examina las responsabilidades relacionadas con el cuidado de hijos, nietos, parejas y familiares dependientes, así como los ajustes laborales que realizan las personas ocupadas para lograr la conciliación. En este contexto, la carga más intensa se asocia al cuidado de familiares enfermos, con discapacidad o personas mayores.

Una doble jornada que recae con mayor peso en las mujeres

La dedicación intensa a los cuidados afecta a ambos sexos, pero con diferente peso. Entre las mujeres ocupadas con familiares dependientes, a estas tareas. En los hombres, este porcentaje desciende hasta el 16,2%.

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La disparidad también se observa cuando el cuidado obliga a realizar modificaciones laborales. El 82% de los hombres ocupados con responsabilidades familiares no efectuó cambio alguno en su empleo para conciliar, frente al 67,3% de las mujeres. En otras palabras: ellas ajustan su vida laboral con más frecuencia cuando las demandas familiares entran en conflicto con el trabajo.

La diferencia más notoria es la reducción del tiempo de trabajo. El 8,9% de las mujeres con responsabilidades de cuidado disminuyó su jornada o horas laborales para poder compaginar tareas, frente a solo el 0,9% de los hombres. Esta elección repercute de inmediato en los ingresos y puede tener efectos a medio y largo plazo: menores salarios, menor desarrollo profesional y una base de cotización reducida.

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Oxfam Intermón realiza un llamado urgente para asegurar una jubilación digna a las trabajadoras domésticas. Se solicitan medidas concretas como la equiparación de derechos y la creación de un sistema público de cuidados que elimine la precariedad que caracteriza a este sector fundamental.

El cuidado también modifica la relación laboral

La doble jornada no implica necesariamente abandonar el mercado laboral, pero sí condiciona las modalidades de trabajo. Cerca de uno de cada cuatro trabajadores con responsabilidades de cuidado realizó algún ajuste laboral para facilitar la conciliación, según INE. El 74,6% no realizó cambio alguno en su empleo, lo que indica que el 25,4% sí tuvo que modificar alguna condición laboral.

El ajuste más habitual fue adaptar el horario sin reducir las horas, opción elegida por el 9,8% de los empleados con responsabilidades familiares. Otro 4,9% acortó su tiempo de trabajo, ya sea pasando de jornada completa a parcial, disminuyendo las horas o de forma similar. Además, el 2,1% cambió de puesto o empresa.

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El impacto de dedicar 40 horas o más al cuidado varía según la situación profesional. Entre quienes trabajan por cuenta ajena y cuidan de familiares dependientes, el porcentaje es del 19,4%, frente al 14,7% de los trabajadores autónomos.

Más de un tercio destina al menos 20 horas semanales al cuidado

La intensidad en los cuidados varía considerablemente, pero no se reduce a casos aislados. Entre los ocupados con responsabilidad sobre pareja o familiares dependientes, el 23,4% dedica entre cinco y menos de diez horas semanales. Otro 20,2% destina entre diez y menos de veinte horas; el 11,6%, entre veinte y menos de treinta; y el 6,1%, entre treinta y menos de cuarenta.

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En conjunto, el 36,4% de los ocupados que asisten a familiares dependientes destinan al menos 20 horas por semana a estas tareas, según cálculos propios basados en datos del INE. Esto significa que más de un tercio suma al trabajo una dedicación equivalente, como mínimo, a media jornada laboral.

A esta carga se suman las dificultades propias del empleo remunerado. Los principales obstáculos para conciliar son los horarios impredecibles o complicados, señalados por el 11,1% de quienes tienen responsabilidades de cuidado, y las jornadas extensas, mencionadas por el 9,8%.

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Según el sector, las dificultades no son idénticas. La jornada prolongada pesa más en la construcción, donde el 13,3% de los trabajadores con responsabilidades de cuidado la señala como principal obstáculo, y en la agricultura, con un 12,4%. En cambio, en la industria y servicios, el inconveniente más citado son los horarios impredecibles o complicados, mencionados por el 11,7% en ambos sectores.

Esta diferencia refleja dos formas distintas de conflicto entre empleo y cuidados: jornadas demasiado largas y horarios cambiantes o difíciles de compatibilizar con la atención a familiares dependientes.

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