Perfil de De la Espriella y Cepeda: candidatos opositores en la contienda presidencial de Colombia

Composición con Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda durante discursos en campaña.

Fuente de la imagen, Getty Images / BBC Mundo

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    • Título del autor, Corresponsal de BBC News Mundo en Colombia
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“Un país dividido en dos”, es la expresión recurrente en diversos medios tras la primera vuelta electoral en Colombia, que dejó a Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda como los contrincantes para la presidencia.

Sus propuestas no podrían ser más opuestas.

El abogado “outsider” De la Espriella llega al balotaje del domingo 21 de junio con un programa que apuesta por la mano dura y un enfoque conservador, en línea con las derechas de Donald Trump en EE.UU., Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador.

Por su parte, el senador y filósofo Cepeda presenta un plan de izquierdas, centrado en reformas sociales profundas y un enfoque colaborativo para tratar la seguridad, continuando la orientación progresista del actual presidente, Gustavo Petro.

La contienda parece tan ajustada como en la primera vuelta: De la Espriella logró un 43,7% de los votos frente al 40,9% de Cepeda.

Ambos candidatos parecen encarnar dos visiones y modelos de administración diferentes. La polarización es evidente según medios y varios expertos.

No obstante, especialistas consultados por BBC Mundo ponen en duda esta percepción.

Las Colombias reflejadas en mapas y cifras

Mapa que muestra los ganadores en cada departamento en las elecciones presidenciales de Colombia.Se observa que en el centro de país ganó Abelardo de la Espriella, mientras en los departamentos circundantes ganó Iván Cepeda.

La pauta reflejada en el mapa superior se ha repetido desde 2016, cuando el plebiscito sobre el acuerdo de paz entre el gobierno y las Farc dividió el país en dos.

En ese momento ganó el “No”, impulsado por sectores conservadores, y desde entonces esas regiones han votado de manera similar en las elecciones presidenciales de 2018, 2022 y 2026.

“En los últimos 15 años, el voto territorial muestra fuertes diferencias. Las zonas periféricas actualmente apoyan a la izquierda, mientras que el centro, con excepción de las ciudades, opta por la derecha,” explica a BBC Mundo Yann Basset, politólogo de la Universidad del Rosario en Colombia.

Estas áreas periféricas corresponden a algunas de las regiones más empobrecidas y marginadas del país, también siendo las más damnificadas por la violencia y la presencia de grupos armados que luchan por controlar rutas del narcotráfico y otros ingresos ilegales, aprovechando la limitada presencia estatal.

Cepeda obtuvo sus mejores resultados en la primera vuelta precisamente en varias de estas regiones. Su partido, el Pacto Histórico, se ha enfocado en la inclusión de sus habitantes, entre ellos afrocolombianos y comunidades indígenas, para fortalecer su proyecto político.

Basset indica otras diferencias económicas entre las regiones litorales, la Amazonía y la frontera con Venezuela, y las centrales situadas en la cordillera de los Andes.

“El centro se sostiene en una economía agroindustrial ligada a las ciudades, mientras que las periferias están dominadas por una actividad extractiva. Estos factores profundizan esta marcada disparidad territorial,” señala el especialista.

Aunque en las principales ciudades como Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla las dinámicas son más complejas, Basset apunta que los sectores con menores ingresos prefirieron a Cepeda, mientras que la clase media y alta favorecieron a De la Espriella.

En cuestiones económicas, De la Espriella defiende reducir el tamaño del Estado y bajar impuestos a las empresas; Cepeda, en cambio, apuesta por fortalecer la presencia estatal, convertir el agro en motor nacional y apoyar el crecimiento de las pequeñas compañías.

Nuevas exigencias sociales

El historiador Felipe Arias Escobar identifica una herencia histórica en los votos por el Partido Conservador en las zonas andinas y por el Partido Liberal en las regiones costeras.

Estos dos partidos fueron los predominantes en la política colombiana hasta principios del siglo XX, y varias de sus causas hoy son reivindicadas por otros movimientos.

“Se observan continuidades y fenómenos que superan la clásica división izquierda-derecha. Hay demandas y simpatías que en otros tiempos representaba el Partido Liberal, luego el expresidente Juan Manuel Santos, y hoy son captadas por opciones de izquierda como Cepeda y Petro,” señala Escobar.

De manera similar ocurre en el espectro opuesto, con De la Espriella.

“Sectores que en su momento estuvieron vinculados al Partido Conservador y luego al expresidente Álvaro Uribe, hoy se identifican con una versión colombiana de las derechas populistas, rasgo característico de la política mundial desde la primera elección de Trump hace una década,” añade el historiador.

Escobar destaca que, en todo caso, es complicado hablar de votantes fijos que elijan siempre A o B, sino más bien de ciudadanías heterogéneas y cambiantes que “en 2006 votaron por Uribe y en 2018 por Petro”.

En 2021, durante el mandato del conservador Iván Duque, una ola de protestas sociales expresó su rechazo al modelo económico, a la injusticia y a la política tradicional que durante siglos dominó Colombia hasta 2022 y la llegada de Petro.

Manifestante herido durante el estallido social de 2021, en la ciudad Cali.

Fuente de la imagen, LUIS ROBAYO/AFP via Getty Images

Las protestas incluyeron episodios de violencia, y la respuesta estatal fue una represión marcada, criticada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Los efectos de esa movilización se reflejan hasta el presente proceso electoral.

“Existe un sector con demandas identitarias y nuevas formas de ciudadanía que se hicieron visibles en las protestas y que ahora confrontan movimientos contrarios,” indica Escobar.

Diversos analistas asocian ese movimiento de 2021 con parte del apoyo recibido por Petro y Cepeda, mientras que atribuyen el fenómeno de De la Espriella a una reorganización de las derechas que busca frenar el avance de esa nueva ciudadanía representada por la izquierda.

Posturas cambiantes

En tiempos de liberales y conservadores, el politólogo Juan Fernando Giraldo identificaba identidades que resultan menos estáticas en la actualidad.

“En las décadas de los 40 y 50, una persona que se declaraba conservadora reflejaba todo sobre su identidad, intereses y familia. Hoy eso no ocurre igual,” explica este experto en opinión pública y marketing político.

“Se pueden encontrar colombianos que, por ejemplo, valoran figuras de autoridad y mantienen principios similares a valores católicos, mientras que otros recalibran esas prioridades. Pero no es un fenómeno fijo,” añade.

Los valores y la autoridad son elementos clave en la campaña de De la Espriella.

El candidato sostiene un discurso de mano dura contra la delincuencia y apela a principios religiosos cristianos con el objetivo, según él, de incrementar la seguridad y la moral del país.

Sin embargo, si nos limitáramos a los datos socioreligiosos, donde el 80% se identifica como católico y otro 10% como cristiano, esa suma favorecería consistentemente a posturas conservadoras como la de De la Espriella.

Seguidores de De la Espriella en un acto de campaña en Buga, suroccidente de Colombia.

Fuente de la imagen, Edwin Rodriguez Pipicano/Anadolu via Getty Images

“Existe un amplio sector ciudadano que adopta posturas más moderadas respecto a ciertos temas, que no están convencidos si la autoridad del Estado debe incrementarse (como plantea De la Espriella) o si su tamaño debe ampliarse (como propone Cepeda). También suelen ser personas que se informan y expresan menos,” comenta Giraldo.

Esta situación se traduce en que un gran segmento del electorado podría elegir entre dos candidatos muy distantes, pero que no representan ese país tan polarizado que muestra la papeleta.

“Es una interpretación demasiado analizada por parte de la élite. En las ciudades y el campo, los diálogos no giran tanto en torno a derecha o izquierda, sino que reflejan preocupaciones más inmediatas de una ciudadanía que cambia y evoluciona con facilidad,” defiende Giraldo.

El analista afirma que el marketing político de De la Espriella acertó al transmitir mensajes claros sobre familia, autoridad y firmeza contra el delito que le han resultado muy efectivos.

Del mismo modo, argumenta que la estrategia de la izquierda de agruparse en torno a Petro se tradujo en una elevada intención de voto para Cepeda.

“Algunas personas manifiestan entusiasmo por la forma en que Petro se expresa y sus ideas, aunque eso no siempre implica que se consideren de izquierda o defiendan los derechos de minorías. No es un fenómeno generalizado,” añade Giraldo.

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