Las claves
La directora de la Guardia Civil, Mercedes González, admitió ante el Senado haberse reunido en dos o tres ocasiones con Leire Díez, conocida como la ‘fontanera’ del PSOE.
Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, había negado públicamente estos encuentros, aunque González aseguró que él conocía estos hechos desde hace un año.
González restó importancia a esos encuentros, señalando que solo fueron ‘dos cafés’ o ‘dos tés’, y rechazó haber formado parte de alguna trama contra la UCO.
Un informe de la UCO indica que Leire Díez comunicaba sus contactos con González y que, tras una alerta sobre posibles filtraciones, la directora activó el borrado automático de mensajes en WhatsApp.
La comparecencia en el Senado de la directora de la Guardia Civil volvió a poner a Fernando Grande-Marlaska en el foco debido a las versiones contradictorias que ha ofrecido acerca de su relación con Leire Díez.
Fue la primera declaración pública de Mercedes González desde que, el pasado 2 de junio, se divulgara el informe de la UCO que confirmaba «al menos» tres encuentros con la fontanera del PSOE, quien intentaba obstaculizar investigaciones relacionadas con el PSOE y el entorno de Pedro Sánchez.
Desde entonces han transcurrido 14 días. Durante esas dos semanas, la directora solo se manifestó mediante un comunicado de una página y media, publicado la noche del 4 de junio y redactado en tercera persona.
En efecto, estaba previsto que compareciera el jueves 11 de junio, pero ella misma solicitó aplazar la sesión alegando su participación en el dispositivo de seguridad ante la visita del Papa a España.
Finalmente, este martes se presentó ante el Senado, aunque sus explicaciones no lograron disipar la controversia. Más bien, complicaron aún más la posición de Marlaska.
El ministro del Interior había negado repetidamente la existencia de reuniones entre González y Leire Díez. En una ocasión lo hizo desde el Congreso; otra, el 28 de mayo, apenas seis días antes de conocerse el informe de la UCO que confirmaba esos encuentros.
Sin embargo, este martes la propia González aseguró que Marlaska tenía conocimiento de esas reuniones desde al menos un año atrás.
La cronología, según expuso González, fue la siguiente: el 26 de mayo de 2025, El Confidencial difundió un vídeo en el que Leire Díez solicitaba información para «matar a Balas», el teniente coronel de la Guardia Civil y jefe de la UCO.
Tres días más tarde, el 29, convocó una reunión con Balas y la cúpula de la Guardia Civil «para expresarles su apoyo humano y lamentar que se vieran expuestos en los medios de esa manera».
En ese encuentro les admitió de forma clara que conocía a Leire: «Me había encontrado con ella en alguna ocasión».
«Esa misma reunión se repitió al día siguiente, el 30 de mayo, con la presencia del ministro del Interior en la sede ministerial», confirmó González. Esto evidenció a un ministro que había negado rotundamente que la directora hubiera tenido reuniones con la representante de las cloacas del PSOE.
Marlaska no ha aclarado si cometió un error, si fue mal informado —algo que no se desprende del relato de González— o si simplemente dijo falsedades.
Reunión, café o té
Mercedes González comenzó su intervención en la Cámara Alta negando haber formado parte «jamás, nunca, en ninguna trama u operación» dirigida contra la UCO o cualquier otro departamento del Instituto Armado.
Reconoció, eso sí, haberse visto con Leire dos o tres veces —aunque no aclaró del todo el número—, pero rebajó la relevancia de esos encuentros, calificándolos simplemente de un par de «cafés».
Según la propia directora de la Guardia Civil, si se entra en la dimensión de la «semántica», «nunca hubo una reunión» con la fontanera del PSOE, sino «dos cafés». O mejor dicho, «dos tés», ya que ella asegura que no consume café.
El primer café o té tuvo lugar en septiembre de 2024, cuando la cloaca comenzaba a actuar para frenar las investigaciones que afectaban al entorno de Pedro Sánchez.
Respecto al segundo encuentro, dijo no recordarlo. Sobre el tercero, lo situó a principios de 2025, cuando Leire Díez le solicitó que el comandante Rubén Villalba, imputado en el caso Koldo, pudiera retomar su destino. González afirmó que lo rechazó «de plano» y no volvieron a verse.
La cronología que desgranó la directora revela la forma de actuar de la cúpula del Interior ante el escándalo.
En mayo de 2025, la Dirección Adjunta Operativa de la Guardia Civil comunicó la existencia de una «nota de despacho» que la Jefatura de Información del cuerpo había enviado a la UCO.
En esa nota se avisaba de una operación que Leire y otros individuos realizaban para sabotear las investigaciones judiciales.
Esta información forma parte del sumario del caso que investiga el juez Santiago Pedraz. «Se han obtenido datos que señalan la existencia de un grupo orquestador de una campaña de desinformación dirigida a desacreditar las investigaciones hechas por la UCO y la profesionalidad y honorabilidad de algunos de sus integrantes (específicamente del teniente coronel Antonio Balas…)».
Este es el texto literal de la nota recibida por Mercedes González en mayo de 2025.
Desmiente a la UCO
Pese a haber manifestado respeto por el trabajo de la UCO y un firme respaldo a sus investigaciones, Mercedes González contradijo los informes del equipo de Balas, que indican claramente que ella estaba al tanto de toda la actividad de los fontaneros de Ferraz.
De acuerdo con un informe ampliatorio difundido esta semana, las conversaciones telefónicas intervenidas a Leire Díez confirman que informaba a su entorno sobre sus comunicaciones con González y que le advirtió acerca de presuntas filtraciones de la UCO relacionadas con casos que afectan a Moncloa.
«Me he jugado una comida con Mercedes a que la filtración viene de la UCO», dijo Leire Díez a la abogada de Koldo García, asesor del exministro José Luis Ábalos, el 9 de mayo de 2025.
Dos días después, la directora general de la Guardia Civil activó el borrado automático de mensajes en su conversación de WhatsApp con la fontanera.

