La fuerte acción de Messi en Argentina vs Argelia que no recibió tarjeta: «Claramente roja directa»

La entrada de Leo Messi sobre Mandi que no fue sancionada. El atacante argentino, autor de un triplete en el encuentro, protagonizó una plancha sobre Mandi aproximadamente a los 30 minutos de juego.

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La acción de Lionel Messi contra Aïssa Mandi en el duelo inaugural de Argentina frente a Argelia se ha convertido en la primera controversia arbitral significativa del Mundial: una plancha que muchos juzgan merecedora de tarjeta roja directa y que el árbitro, Szymon Marciniak, dejó sin sanción, ni siquiera amonestó con amarilla.

Este incidente ha reavivado la discusión sobre el nivel disciplinario aplicado cuando está involucrada una superestrella y el papel del VAR en situaciones que ponen en riesgo la integridad física del adversario.

La infracción ocurrió cerca del minuto 30, con Argentina ya liderando el marcador — Messi marcó el 1-0 al minuto 17 — y ejerciendo presión alta sobre la salida argelina. Mandi tenía el control del balón en su propio campo, mientras Messi llegó tarde a la presión y terminó impactando con los tacos en la parte baja de la pierna del rival, una entrada que, al repasar en cámara lenta, revela claramente la plancha y el peligro de lesión.

El capitán argentino mostró su arrepentimiento en seguida, pero los jugadores de Argelia reaccionaron de inmediato: rodearon al árbitro para exigir lo que a su entender era una expulsión clara.

Sin embargo, Marciniak se limitó a señalar la falta, sin mostrar tarjeta alguna y sin detener el juego para que se revisara la jugada en el monitor.

Aquí entra en consideración la interpretación reglamentaria. De acuerdo con las Reglas de Juego, una entrada que pone en peligro la seguridad del adversario, con tacos adelantados y contacto en la pierna, suele considerarse juego brusco grave, es decir, roja directa. Esto es aún más cierto si el rival ya tiene el balón y el agresor llega fuera de tiempo, sin posibilidad real de disputar el balón.

Bajo esa perspectiva, la acción de Messi cumple casi todos los requisitos: uso de tacos, impacto en zona vulnerable, riesgo evidente para la integridad de Mandi y falta de control en la entrada.

La principal crítica no solo se enfoca en esta jugada aislada, sino también en la actuación general de Marciniak. Se le reprocha haber dirigido una primera mitad muy por debajo del nivel que se espera en una Copa del Mundo, con decisiones que afectan tanto al desarrollo del juego como a la percepción de imparcialidad.

Archivo VAR, por ejemplo, califica la labor arbitral como manifiestamente insuficiente, destacando que un error tan relevante — no expulsar ni amonestar a Messi — es incompatible con aspirar a arbitrar los partidos cruciales del torneo.

La controversia se amplía al analizar el uso de las herramientas tecnológicas durante el encuentro. Se cuestiona la aplicación del fuera de juego semiautomático (SAOT) y la coordinación con la sala de video en dos momentos clave: un gol anulado a Argelia debido a un frame elegido incorrectamente en la reconstrucción, y un tanto de Messi invalidado por una representación tridimensional que no correspondía con lo ocurrido en el campo.

Desde la crítica arbitral se señala que, aunque el fuera de juego de Argelia era evidente, la comunicación y visualización de la decisión fue deficiente, y que la anulación del gol de Messi mostró una aplicación incorrecta del protocolo tecnológico.

Todo ello conduce a una conclusión contundente: el arbitraje del Argentina-Argelia, con Marciniak a cargo, deja la impresión de un árbitro desbordado por la presión del contexto y de un equipo tecnológico que, lejos de brindar certeza, generó mayor confusión.

En este contexto, la entrada de Messi fue una acción de «roja directa clara», como definió Archivo VAR, según gran parte de la comunidad arbitral y que, al no ser sancionada, alimenta la percepción de un doble estándar cuando se trata de jugadores de máxima repercusión.

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