Las claves
El Ejecutivo insinúa que la pesquisa judicial contra Zapatero responde a una represalia política de Donald Trump hacia España.
La ministra Diana Morant vincula la investigación con la postura internacional de Pedro Sánchez frente a Trump y la guerra, así como con los acercamientos hacia China.
El teléfono móvil de Rodolfo Reyes, confiscado en 2021 en Florida, constituye una de las pruebas principales que el abogado de Zapatero intenta impugnar.
Morant respalda la legalidad del rescate a Plus Ultra y censura los registros e incautaciones realizados en la oficina de Zapatero.
El Ejecutivo comienza a adoptar la versión de una posible maniobra política de Donald Trump tras la investigación judicial contra José Luis Rodríguez Zapatero.
Hasta ahora, desde el Gobierno se había denunciado conspiraciones judiciales, llegando a calificarlas, como hizo Óscar Puente, de maniobras «golpistas», aunque nunca se había señalado directamente a Washington como instigador.
Este miércoles, la ministra de Ciencia, Diana Morant, sugirió una posible relación entre las pesquisas sobre el expresidente –que ya enfrenta seis cargos– y la postura internacional adoptada por Pedro Sánchez al convertirse en un adversario de Trump.
En declaraciones efectuadas en los pasillos del Congreso, a la misma hora en la que Zapatero comparecía ante el juez José Luis Calama en la Audiencia Nacional, la ministra apuntó a una represalia de la Casa Blanca contra La Moncloa, usando a uno de los referentes principales del PSOE.
«Sospecho mucho que EEUU clonara el teléfono a un ciudadano venezolano en un aeropuerto en 2021 y justo ahora, cuando nuestro país y el presidente se oponen a Trump, a la guerra y trabajan con China, surjan estas informaciones», afirmó.
Morant hacía referencia al teléfono confiscado en 2021 en un aeropuerto de Florida a Rodolfo Reyes, principal accionista de Plus Ultra.
Aunque la clonación del móvil fue realizada por los servicios estadounidenses bajo la administración del demócrata Joe Biden. Esta información fue remitida hace meses a España y el abogado de Zapatero intenta invalidarla como prueba contra el expresidente.
Según la ministra, también líder de la federación valenciana, los chats de Reyes en los que aluden a Zapatero como «el pana» estarían vinculados con la oposición de Sánchez a la guerra en Irán y a su quinto viaje a Pekín para fortalecer lazos con China, mientras Washington inicia una guerra comercial.
Esta teoría sostiene que los datos proporcionados por Homeland Security Investigations serían una forma de represalia por la posición de España en el escenario geopolítico. Fuentes del Ejecutivo no desmintieron a Morant, validando implícitamente su hipótesis.
Coincidiendo casi al mismo tiempo que Morant señalaba a EEUU, Pedro Sánchez recibía en La Moncloa al nuevo embajador estadounidense, Benjamin León, designado por Donald Trump.
Hace semanas, el diputado de Sumar y secretario general del PCE, Enrique Santiago, fue el primero en sugerir una conspiración al ligar las informaciones sobre Zapatero con encuentros de León con líderes del PP y Vox en la Embajada de EEUU.
No obstante, estos encuentros con Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal forman parte de una ronda de contactos del nuevo embajador con los principales dirigentes, que ahora incluyen una visita a La Moncloa.
Además, la ministra Morant defendió la actuación gubernamental en el rescate de la aerolínea Plus Ultra, afirmando que fue una operación «auditada» y realizada siguiendo los procedimientos normales.
«Fueron préstamos», puntualizó, cuestionando que la principal evidencia en la investigación justifique las medidas adoptadas contra el entorno del expresidente.
Morant también criticó los registros efectuados «en la casa», a pesar de que el juez Calama no autorizó ingresar al domicilio del expresidente, y los hechos en la oficina de Zapatero, porque en una democracia no resulta aceptable actuar «de forma prospectiva» para buscar evidencia incriminatoria.
«En una democracia nadie tiene derecho a entrar en la casa de alguien solo para ver qué puede encontrar», declaró.
No se detuvo ahí y mencionó la ley de matrimonio igualitario y las políticas feministas para defender que «el legado» de Zapatero «no será borrado por nada, ni siquiera por unas joyas», en alusión a las encontradas en su oficina, que según tasadores superan 1,3 millones.
Hasta ahora, la que había llevado más lejos las teorías conspirativas fue la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, quien sostuvo que los jueces tienen «muchas prisas para que el Gobierno caiga antes del verano».
Estas declaraciones han contado hasta ahora con el respaldo de ministros como Óscar Puente y Óscar López.

