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Información del artículo
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- Autor, Ana Faguy
- Título del autor, Washington
- Fecha de publicación 48 minutos
- Tiempo de lectura: 5 min
El FBI desarticuló un plan para atacar el evento de UFC (Ultimate Fighting Championship) celebrado el domingo en la Casa Blanca y detuvo a cinco individuos, según anunció el Departamento de Justicia de Estados Unidos el martes.
Según informaron los fiscales, el complot incluía el empleo de drones cargados con explosivos para atacar edificios cercanos y disparos contra “objetivos de alto valor”.
Un sujeto fue capturado en Ohio la semana pasada, donde las autoridades examinaron mensajes cifrados relacionados con otros presuntos cómplices. En los documentos judiciales se menciona que estos sospechosos habían manifestado “ideologías ultrarreligiosas y anti-gubernamentales”.
“Los ataques planificados fueron detenidos antes de llevarse a cabo”, declaró el martes Kash Patel, director del FBI, refiriéndose a esta “operación multinacional”.
El domingo pasado, en el marco de la conmemoración del 250 aniversario del país, la Casa Blanca organizó una serie de peleas de UFC en un estadio al aire libre conocido como The Claw (La Garra).
Esta actividad coincidió con la celebración del 80 cumpleaños de Trump y tuvo lugar dos meses después de un tiroteo durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, evento al que asistió, así como un mes después de que agentes del Servicio Secreto abatieran a un hombre que abrió fuego en un control de la Casa Blanca.
Objetivo: “proteger” a Estados Unidos
Los individuos arrestados fueron identificados como Tycen C Proper, de 19 años, detenido en Ohio; Bryan Omar Roa, de 24; Michael Alan Thomas, de 32, ambos de California; Daniel K Eskridge, de 32, oriundo de Missouri, y Abraham Hermosillo Alvarez, de 31, procedente de Nebraska.
Cada uno está acusado de conspirar para cometer asesinato, según informó el Departamento de Justicia (DOJ) en un comunicado oficial.
Los documentos judiciales apuntan que los conspiradores buscaban usar drones para generar pánico y atraer a la multitud a un área vulnerable, donde un equipo de francotiradores esperaba. Posteriormente, una “segunda ola” de atacantes irrumpiría en la entrada de la Casa Blanca.
Se calcula que alrededor de 4,300 personas estuvieron presentes en el evento en el jardín sur, al que solo se accedía mediante invitación, y otras 85,000 personas observaron los combates que se sucedieron en las inmediaciones el domingo.
En los documentos judiciales relacionados con Álvarez se menciona que el grupo tenía varios objetivos en la mira, entre ellos el presidente estadounidense, el vicepresidente JD Vance, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y Elon Musk, además de otros funcionarios electos, aunque no todos asistieron a la UFC.
El complot fue detectado tras la denuncia de la madre de Proper, quien el 10 de junio, pocos días antes del evento, contactó a las autoridades locales.
Ella expresó su preocupación por la compra masiva de armas realizada por su hijo y por sus interacciones en línea con un grupo que aseguraba estar integrado por antiguos militares de orientación cristiana.
Al parecer, el grupo planeaba desencadenar una insurrección mediante ataques contra “objetivos de gran valor”, entendidos como personas adineradas y políticos presentes en la pelea de la UFC. Hablaron específicamente sobre “quejas relacionadas con la corrupción gubernamental, el manejo de los archivos de Epstein, el consumo excesivo de agua por centros de datos y otras medidas gubernamentales”, añadieron los fiscales.

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En una entrevista con agentes del FBI el 11 de junio, Tycen C Proper reconoció su participación en la planificación del ataque, y comentó que el grupo comenzó a comunicarse desde marzo a través de un colectivo en TikTok llamado “Vanguard of the Old” (“Vanguardia de lo Antiguo”), citado en algunos documentos como “Vanguard of the Old Republic” (“Vanguardia de la Vieja República”).
No se ha confirmado una conexión con alguna organización mayor o establecida. Sin embargo, Proper explicó a las fuerzas del orden que la mayoría de los miembros fueron reclutados vía TikTok.
El Departamento de Justicia aseguró que Álvarez fue el encargado de organizar, planear y liderar la asonada prevista para la UFC, además de tener experiencia con el uso de drones.
Los sospechosos también difundieron mapas de Washington que indicaban las posiciones asignadas a francotiradores, puntos de despegue para drones y potenciales objetivos como redes eléctricas, según consta en los documentos judiciales.
La BBC ha intentado contactar al abogado de Proper.
Según el DOJ, cada acusado enfrenta una sentencia máxima de cadena perpetua y una multa de US$250,000 si se les declara culpables de conspirar para cometer asesinato.
Información adicional aportada por Nardine Saad

