Las claves
El magistrado Arturo Zamarriego ha dictado la orden de arresto contra la actriz Elisa Mouliaá para que comparezca a declarar por la denuncia de calumnias interpuesta por Íñigo Errejón.
Mouliaá ha incumplido tres citaciones judiciales, alegando estar en Dubái y en zonas del Mar Rojo debido a compromisos laborales.
La orden de arresto permanecerá activa por cinco años y será ejecutada al momento de su regreso a España.
La denuncia de Errejón surge como respuesta a acusaciones públicas hechas por Mouliaá, que fueron desmentidas por testigos que la acusaron de difamar y desprestigiar al exdiputado.
El juez Arturo Zamarriego ha resuelto hoy la detención de la actriz Elisa Mouliaá con el único propósito de que sea llevada al Juzgado para rendir declaración relativa a una querella por calumnias presentada por el exdiputado y exportavoz de Sumar, Íñigo Errejón.
Mouliaá, quien acusó a Errejón de abuso sexual — hecho que aún está pendiente de juicio — no se ha presentado a tres citaciones del juez Zamarriego.
La última convocatoria fue ayer, pero la actriz informó que no asistiría porque está en Dubái «y en varias zonas del Mar Rojo, donde las comunicaciones son limitadas o inexistentes», argumentando que cuenta con un contrato laboral vigente hasta finales del verano.
«La investigada ha expresado reiteradamente su negativa a comparecer ante las distintas citaciones que se le han cursado», indica el juez en su resolución,
«Este hecho evidencia de manera clara e inequívoca su intención de evitar la acción judicial, por lo que procede ordenar su detención y presentación ante este Tribunal para que pueda ser escuchada, así como elaborar testimonio por si los hechos constituyeran un delito grave de desobediencia a la autoridad», añade.
Así, Mouliaá será arrestada tan pronto regrese a España. La orden de detención permanecerá vigente durante cinco años, hasta el 16 de junio de 2031.
No obstante, Zamarriego aclara que una vez sea llevada al Juzgado para que, si lo desea, declare, Elisa Mouliaá será puesta en libertad.
Los hechos que originaron la querella se remontan al 20 de junio de 2025, cuando el juez instructor que investigó la supuesta agresión sexual denunciada por Mouliaá, Adolfo Carretero, interrogó a dos testigos, S.G. y B.V.
Ambos fueron los anfitriones de la fiesta en la que se habría producido el abuso sexual por parte de Errejón hacia Mouliaá en octubre de 2021.
Los testigos negaron la versión de Mouliaá y afirmaron que ella les contó en su momento una historia distinta a la que luego reflejó en la denuncia presentada tres años después, en octubre de 2024.
Mouliaá reaccionó en su perfil de X «difundiendo afirmaciones falsas y calumniosas contra Errejón sobre su relación con dichos testigos, acusándolo erróneamente de extorsión para que testificaran a su favor e invocando la invalidez y contaminación de esas declaraciones testimoniales para desacreditar públicamente su valor probatorio», señala la querella.
Entre otros mensajes, Mouliaá escribió: “NO. Errejón se negó a entregar su móvil porque había extorsionado a dos de mis testigos. No inventen la realidad”, en respuesta a distintas noticias mediáticas.
En otro tuit afirmó que «lo grave es que, sabiendo que Errejón no entregó su móvil y que ayer uno de mis dos testigos extorsionados confesó haber estado en contacto con el acusado… ¿Cómo es posible que se difundan esas noticias? Si es un argumento automáticamente NULO. Esos testigos no tienen validez. Automáticamente están contaminados».
La querella presenta las conversaciones que Mouliaá mantuvo por WhatsApp con S.G. antes de que esta testificara.
S.G. «le confirmó en varias ocasiones que solo relataría la verdad de lo que vio y escuchó, porque era su obligación legal y deber como ciudadana íntegra, subrayando la injusticia de encarcelar a un inocente, mientras Mouliaá la presionaba para que apoyara su versión y relatara judicialmente algo que no ocurrió«, señala la querella.
Al presentarse ante el juez, S.G. afirmó que no mantuvo comunicación con Errejón tras la fiesta.
Por su parte, B.V. declaró que «fue él quien contactó con Errejón mediante correo electrónico, no al revés, ante el ‘linchamiento’ mediático que sufría, sintiéndose mal por él debido a que percibía los hechos esa noche de manera muy diferente a la narrada por Mouliaá en su denuncia».
El testigo añadió que «en ningún momento Errejón le indicó qué debía declarar».
Afirmó que «la versión de Errejón y la suya sobre lo ocurrido coincidían, por lo que no podía sentirse presionado por él en ningún sentido».
Y añadió: «Si Errejón ‘hubiera intentado convencerme de otra cosa, habría dejado de hablar con él’.”
La querella indica, además, que la denunciante «tenía pleno conocimiento» de que Errejón no entregó su móvil en el Juzgado, dado que esa decisión del juez fue recurrida y anulada por la Audiencia de Madrid.
Elisa Mouliaá «actuó de manera ilícita con el único propósito de difamar, menoscabar la reputación, la credibilidad y la honorabilidad de Iñigo Errejón«, sostiene la querella.
Le atribuyó «falsamente» un delito de extorsión respecto a dos testigos que ofrecieron una versión favorable y coherente con el relato del querellante durante el proceso penal, simplemente porque declararon la verdad sobre lo ocurrido esa noche.
Además, su intención era «desacreditar públicamente el valor probatorio de esas diligencias para contrarrestar las informaciones periodísticas», se concluye.

