Los diputados europeos ratifican el acuerdo comercial entre la UE y EE. UU. a pesar de las nuevas amenazas arancelarias de Trump

The European Parliament hemicycle.

El acuerdo elimina aranceles de la UE sobre productos estadounidenses, aceptando un gravamen del 15% en la otra dirección.

El Parlamento Europeo aprobó el martes la ratificación del acuerdo entre la UE y Estados Unidos, pactado el verano pasado por el presidente estadounidense Donald Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en Turnberry, Escocia.

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El visto bueno definitivo para la puesta en marcha del acuerdo llegó mientras Trump amenazaba el lunes con aplicar aranceles al vino y champán francés si París no eliminaba su impuesto digital sobre las grandes tecnológicas estadounidenses.

No obstante, las recientes amenazas de Trump sobre una guerra comercial con países de la UE no impidieron que los legisladores aprobaran el acuerdo. Cuatrocientos cuarenta eurodiputados apoyaron la medida, 151 votaron en contra y 50 se abstuvieron en la votación sobre el acto legislativo principal que modifica las condiciones comerciales.

La aprobación habilita a la UE a retirar sus aranceles sobre la mayoría de bienes industriales provenientes de Estados Unidos, según lo convenido en Turnberry, mientras Europa se compromete a abonar un impuesto del 15% en los productos exportados hacia EE. UU.

Algunos parlamentarios han criticado el pacto por considerarlo desequilibrado; sin embargo, la Comisión que negoció el acuerdo en nombre de la UE afirmó que es la mejor opción alcanzable con los estadounidenses.

“Dijimos, y seguimos sosteniendo, que esto no era lo ideal”, declaró la eurodiputada belga Kathleen Van Brempt a los medios antes de la votación, representando al grupo Socialistas y Demócratas (S&D). Añadió que la Comisión no habría cerrado tal acuerdo si no fuese por cuestiones de seguridad, en particular para mantener el apoyo estadounidense a Ucrania.

En contraste, la Comisión Europea insistió en la pronta implementación del pacto, dado que EE. UU. había advertido que no cumpliría con su parte si la UE no lo hacía.

No obstante, los legisladores frenaron el proceso a inicios de este año tras la amenaza de Trump de imponer aranceles a países de la UE que no le permitieran adquirir Groenlandia.

Desde entonces, Trump ha mostrado disposición a utilizar aranceles como un instrumento de presión frente a socios europeos en asuntos ajenos al comercio, como cuando amenazó con un impuesto del 25% sobre automóviles europeos después de que el canciller alemán Friedrich Merz criticara la guerra en Irán.

Por esta razón, los eurodiputados han intentado incorporar mecanismos de protección en el acuerdo para prevenir futuras presiones de la administración estadounidense.

“Contamos con una cláusula de suspensión sólida, que nos permite retomar nuestro sistema arancelario si EE. UU. incumple el acuerdo”, señaló el eurodiputado alemán Bernd Lange (S&D).

Las negociaciones entre eurodiputados y países de la UE fueron intensas en mayo, con el Parlamento renunciando a algunos de sus reclamos para cerrar el acuerdo.

Se introdujo una “cláusula de término” en el convenio final, la cual prevé que el acuerdo comercial concluya el 31 de marzo de 2029 —cuando ya habrá finalizado el mandato de Trump— salvo que se renueve.

Los eurodiputados también consiguieron una disposición que permite a la Comisión suspender el acuerdo si el Parlamento o un Estado miembro lo solicitan, en caso de que EE. UU. no elimine los aranceles sobre acero y aluminio europeos para fines de 2026.

Sin embargo, las recientes amenazas de EE. UU. relacionadas con aranceles por trabajo forzado, junto con las últimas advertencias de Trump sobre vino y champán, indican que la controversia arancelaria aún no ha finalizado.

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