Cada año, 29 millones de europeos consumen drogas, y el mercado tiene un valor estimado de 31 000 millones de euros. El Consejo Europeo ha presentado un nuevo marco para transformar completamente la manera en que la UE aborda este gran problema, desde la aplicación de la ley hasta la salud pública.
El plan, aprobado por unanimidad, tiene como objetivo desmantelar sistemáticamente el crimen organizado relacionado con las drogas. Para ello, solicita a los principales puertos de la UE formar alianzas y coordinar de forma más estrecha su lucha contra el crimen organizado. También se enfocará en los recursos financieros del tráfico y establecerá prohibiciones generales para ciertas sustancias químicas empleadas en la producción de drogas sintéticas.
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En el ámbito sanitario, propone un monitoreo a nivel municipal, medicamentos para revertir sobredosis que se puedan administrar en casa, y un incremento en la financiación de servicios de tratamiento dirigidos a grupos marginados con alto riesgo de sufrir daños relacionados con las drogas.
Esta medida es una respuesta a una crisis creciente en la UE. Un informe reciente de la Agencia Europea de Drogas (EUDA) señaló que el consumo de drogas en Europa ha alcanzado niveles sin precedentes, con más de 83 millones de adultos que han consumido sustancias ilícitas. La situación es volátil, caracterizada por una alta disponibilidad de sustancias potentes, variadas y frecuentemente adulteradas. La agencia reporta más de 7 600 muertes por sobredosis cada año.
Incremento en ciertas sustancias
La crisis de drogas en Europa ya no se define únicamente por el consumo, sino por un mercado dinámico donde sustancias más potentes y redes de tráfico flexibles ponen a prueba los sistemas de seguridad pública y salud.
“Existen múltiples causas. No es posible reducirlo a un solo factor, porque el mercado responde a diversas cuestiones, como el aumento del crimen organizado […], la mayor disponibilidad de sustancias […]; también observamos que Europa se está convirtiendo cada vez más en un centro de producción […]”, explicó la Dra. Lorraine Nolan, Directora Ejecutiva de EUDA.
Según EUDA, el cannabis sigue siendo la droga ilícita más consumida, con aproximadamente 15,4 millones de jóvenes entre 15 y 34 años que reportan haberlo usado el año anterior.
El segundo lugar lo ocupa la cocaína, con cerca de 2,5 millones de jóvenes consumidores. Sin embargo, el mercado se vuelve más complejo y peligroso: la disponibilidad se mantiene alta, los residuos de cocaína aumentan en el 57 % de las ciudades europeas monitorizadas y las sustancias sintéticas ganan protagonismo.
El tráfico se vuelve más sofisticado
En cinco años, se incautaron al menos 1 826 toneladas de drogas ilícitas vinculadas a puertos marítimos de la UE. Las redes criminales continúan utilizando el transporte en contenedores comerciales por puertos importantes como Amberes y Rotterdam, pero están trasladando parte de sus actividades a puertos más pequeños para evitar ser detectadas.
Las decomisaciones anuales de cocaína alcanzaron 330 toneladas, mientras que las incautaciones individuales sumaron 97 000. Los grupos criminales fragmentan cada vez más los envíos en cargamentos pequeños, lo que reduce el riesgo de pérdidas significativas si se interrumpe una carga.
Europa se está convirtiendo en un centro de producción además de un mercado receptor. En un solo año, las autoridades desmantelaron 42 sitios de extracción de cocaína, 110 laboratorios de anfetaminas y cerca de 4 000 cultivos ilegales de cannabis. Sumado a los 1,6 millones de infracciones relacionadas con drogas registradas anualmente en la UE, los datos de EUDA reflejan un mercado cada vez más resiliente, adaptable y difícil de desarticular.
La carga sanitaria
Se registraron al menos 7 600 muertes inducidas por drogas en la UE durante un solo año, la mayoría involucrando múltiples sustancias. Los servicios de emergencia y programas de reducción de daños enfrentan una presión creciente por tendencias como el aumento del uso de crack y la expansión de nuevos opiáceos sintéticos.
Los opiáceos siguen siendo las drogas más asociadas con sobredosis fatales, a menudo combinados con otras sustancias sintéticas. EUDA advirtió en particular sobre el creciente consumo de opiáceos sintéticos como los nitazenos y orfinas, vinculados a intoxicaciones mortales y hospitalizaciones de emergencia en todo el bloque, debido a la estrecha diferencia entre una dosis letal y una dosis mortal.
El análisis de aguas residuales también indica un incremento en el consumo de cocaína en muchas ciudades europeas, mientras que el crack aumenta la carga sobre los servicios de reducción de daños y tratamiento.
Además, los programas especializados para la adicción al ketamina se han cuadruplicado en cinco años, exigiendo una rápida adaptación estructural en las clínicas.
“[Los aumentos en el consumo] generan una presión adicional en los servicios sanitarios. Los proveedores de tratamiento deben responder a una gama más amplia de sustancias y a menudo a necesidades de salud y sociales más complejas. Pero sería importante enmarcar esto en el contexto de prevención, tratamiento e reintegración social…”, explicó la Federación Mundial contra las Drogas (WFAG).
“Cuando las personas reciben apoyo para recuperarse, educarse y trabajar, no solo mejoran su vida, sino que también reducen considerablemente los costos a largo plazo en salud, servicios sociales y sistemas de bienestar”, añadió la federación.
La estrategia
Para combatir las drogas ilícitas, la Comisión propuso la nueva estrategia de drogas de la UE en diciembre de 2025. Esta se basa en el plan anterior para 2021-2025, reforzando el enfoque en seguridad y preparación.
Según WFAG, la estrategia previa no fracasó y logró avances importantes en monitoreo y aplicación de la ley. “No obstante, también debemos aceptar que el mercado de las drogas está en constante evolución […]; estos cambios presentan nuevos desafíos que requieren respuestas adaptativas”, explicaron.
La estrategia se estructura en cinco pilares. El primero promueve una mayor preparación para anticipar y monitorizar la situación relacionada con las drogas. Esto implica acelerar la recopilación de datos e información sobre tendencias y mejorar la cooperación transfronteriza.
“El cambio más relevante es la intención de actuar de manera proactiva, no reactiva. La estrategia adopta un enfoque integrado entre prevención, tratamiento, reducción de daños y contempla también el impacto social y ambiental”, detalló WFAG.
Los programas de prevención y concienciación se dirigen al consumo y la dependencia de drogas. Las personas con trastornos por consumo pueden acceder a tratamientos basados en evidencia, apoyo social y programas de reintegración. La falta de prevención acarrea costos sociales elevados, aunque no siempre se miden fácilmente con números, aclaró la federación.
El tercer pilar fortalece la seguridad interna mediante medidas reforzadas para combatir el crimen organizado, incluyendo colaboración público-privada para detectar drogas en servicios postales, una estrategia dedicada a puertos de la UE y acciones intensificadas para desmantelar laboratorios ilegales. Además, la UE introduce controles más estrictos sobre el uso de precursores, sustancias químicas autorizadas para usos industriales pero ilegales en la producción de drogas.
Las medidas de reducción de daños buscan resguardar a las personas frente a consecuencias graves del consumo, como sobredosis y enfermedades infecciosas, y proteger a jóvenes de ser captados por redes criminales.
El último pilar subraya la dimensión global de esta lucha: cooperación internacional más fuerte y asociaciones de aplicación de la ley con países fuera de la UE.
Junto con la estrategia, el Plan de Acción UE contra el tráfico de drogas establece 19 medidas concretas para enfrentar las redes criminales, incluyendo herramientas mejoradas de detección; cooperación público-privada contra el tráfico ilícito por correo; y regulaciones más rigurosas para embarcaciones rápidas que transportan drogas ilegales.
Estados miembros y agencias de la UE
Los estados miembros deben preparar y adaptar sus estructuras nacionales para implementar la estrategia en salud, servicios sociales y fuerzas del orden.
“Aunque existen ciertos vacíos, describiría la situación como una mejora agresiva gracias a estados miembros altamente comprometidos que colaboran con nosotros […]”, manifestó Nolan.
El primer pilar requiere que los gobiernos nacionales actualicen sus sistemas de datos, refuercen la prevención y aceleren el despliegue de contramedidas médicas ante crisis repentinas. En salud pública, deben intensificar programas preventivos, ampliar el acceso a tratamientos basados en evidencia y fortalecer centros nacionales de recuperación para asegurar servicios asequibles y de calidad. El pilar de seguridad impulsa la mejora de sistemas nacionales de detección, investigación y enjuiciamiento a través de acciones específicas, incluyendo la recuperación de activos y la infiltración en negocios legales.
Cada estado debe priorizar aspectos según su situación particular. Para Bélgica y Países Bajos, la mayor dificultad será reforzar la seguridad y la resiliencia portuaria, dado que permanecen como puntos centrales del tráfico. Alemania, Italia y Francia presentan mayor número de consumidores que se inyectan drogas, lo que requiere tratamientos preventivos, atención social y campañas de concienciación más fuertes.
EUDA apoyará a los estados miembros como “un socio clave en la ejecución de la estrategia bajo cada uno de los cinco pilares”, afirmó Nolan.
“[…] nuestro papel es promover respuestas e intervenciones basadas en evidencia. Asimismo, colaboramos con los Puntos Nacionales Locales en el monitoreo […]. Para el marco de implementación, tenemos un rol en asistir en la medición de los resultados derivados de la ejecución de la estrategia”.
Nolan destacó que la cooperación entre Frontex y Europol sigue siendo esencial para apoyar a los estados miembros. Frontex protegerá la seguridad interna del bloque combatiendo el tráfico en las fronteras exteriores, mientras que Europol, como centro de inteligencia, supervisará el mercado de drogas y coordinará investigaciones transfronterizas.
“Más que nunca, esta alianza es fundamental. Buscamos cada oportunidad para fortalecerla y mantener el foco en los objetivos tanto de la estrategia como del marco de implementación”, concluyó Nolan en su entrevista con Euronews.

