Un enclave histórico de la provincia burgalesa se dispone a ampliar su ruta turística incorporando nuevas áreas accesibles. La intervención abrirá al público espacios que hasta ahora estaban cerrados y fortalecerá el valor cultural
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Un pueblo en Burgos se dispone a potenciar su atractivo turístico mediante la apertura de nuevos espacios patrimoniales en uno de los conjuntos religiosos más importantes de Castilla y León. Esta iniciativa ampliará el itinerario de la visita, optimizando la conexión entre estancias históricas y reabriendo zonas que hasta ahora permanecían cerradas al público.
El proyecto se enfoca en el Monasterio de San Salvador de Oña, creado en 1011 por el conde Sancho García y ampliado en 1033 por Sancho el Mayor de Navarra. La Diputación de Burgos lidera una nueva etapa de rehabilitación valorada en 3.853.778,13 euros, con un plazo estimado de 18 meses. Esta intervención cuenta con financiación del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, dentro del programa del 2% Cultural, que aporta una ayuda máxima de 1.202.375,62 euros destinada a la conservación y enriquecimiento del patrimonio histórico.
Nuevas zonas para ampliar la experiencia turística en Oña
La actuación favorecerá la conexión del recorrido interior del monasterio con los jardines y permitirá habilitar nuevos usos culturales. Entre los espacios contemplados se encuentran el acceso desde la plaza de Sancho García, el zaguán, los aseos, la sala de atención al público, el patio de la Botica, el patio de San Íñigo y la sala vinculada a la torre de la escalera de Sansón. Asimismo, está previsto restaurar el observatorio astronómico que existió en esta torre, una de las zonas que será integrada en el relato turístico del conjunto.
La relevancia del Monasterio de San Salvador de Oña radica no solo en su dimensión, sino también en su importancia histórica. En su iglesia se conservan sepulcros correspondientes a figuras como el conde Sancho García, su esposa Urraca, su hijo García, Sancho III el Mayor y Sancho II el Fuerte. El conjunto abarca iglesia, sala capitular, claustro gótico, patios, jardines benedictinos y antiguos espacios monacales, además de elementos artísticos representativos de los estilos gótico y barroco. Con esta nueva fase, Oña pretende potenciar la difusión de un monumento milenario que sigue siendo una referencia patrimonial destacada en Burgos.
La tercera fase del Monasterio de Oña ha sido ya adjudicada y se mantiene prevista la apertura total del conjunto entre 2028 y 2029, según ha informado el presidente de la Diputación de Burgos, Borja Suárez. Esta intervención permitirá recuperar el espacio original del Patio de San Íñigo, demoler el pabellón de cuatro plantas construido en 1970 y mejorar la conexión con el claustro gótico a través de la Escalera de Sansón. Además, se incluye la restauración de cubiertas y fachadas, la recuperación de las rasantes históricas del patio y la adecuación de la sala de acceso a la torre como área expositiva.
Un pueblo de Burgos se dispone a potenciar su atractivo turístico mediante la apertura de nuevos espacios patrimoniales en uno de los conjuntos religiosos más importantes de Castilla y León. Esta iniciativa ampliará el itinerario de la visita, optimizando la conexión entre estancias históricas y reabriendo zonas que hasta ahora permanecían cerradas al público.

