Arces japoneses, cedros del Himalaya, hayas, robles, orquídeas silvestres, plantas aromáticas y una relevante colección de cactus y especies suculentas coexisten en este espacio singular
-
Ni Zarautz ni Hondarribia: el pueblo costero de Guipúzcoa que cautiva con su playa y uno de los paseos marítimos más encantadores
-
Guía de recuerdos y lecturas de la visita papal: los productos oficiales relacionados con León XIV
Álava alberga algunos de los entornos naturales más valiosos del País Vasco, desde los humedales de Salburua hasta los bosques del Parque Natural de Gorbeia o las formaciones rocosas de Valderejo. Destaca entre ellos un lugar menos conocido que ha encontrado una fórmula particular para atraer a los visitantes: combinar siglos de historia, una notable colección botánica y uno de los cielos nocturnos más valorados para la observación estelar.
Se trata del Jardín Botánico de Santa Catalina, ubicado en Trespuentes, en el municipio alavés de Iruña de Oca. Este recinto ocupa cerca de 32.500 metros cuadrados en la ladera sureste de la Sierra de Badaia y resalta por una característica única frente a otros jardines botánicos: fue el primer Parque Estelar Starlight del mundo, una certificación que avala la calidad de su cielo nocturno y su dedicación a la protección del firmamento.
Un jardín surgido entre las ruinas de un antiguo monasterio
La historia del Jardín Botánico de Santa Catalina se remonta a los siglos XIII y XIV, época en la que los monjes agustinos construyeron un monasterio sobre una antigua ermita en la ladera de la Sierra de Badaia. A lo largo de los siglos, el recinto cumplió diversas funciones, como convento, palacio señorial e incluso posición defensiva. Tras la Desamortización de Mendizábal, fue abandonado y, con el tiempo, las estructuras se deterioraron hasta quedar en estado ruinoso. No fue sino hasta 1999 que el Ayuntamiento de Iruña de Oca adquirió el terreno para promover su restauración y preservación.
El proyecto concluyó con la apertura del jardín al público en 2003. Durante la visita es posible contemplar la iglesia, la espadaña, el claustro y diversos restos arquitectónicos medievales, así como áreas como la colección permanente de bonsáis de la Asociación Bonsai Araba, el oasis de mariposas —diseñado para fomentar la presencia y reproducción de varias especies mediante plantas hospederas y nectaríferas— y el mirador panorámico con vistas a la Llanada Alavesa.
Un oasis botánico con distintivo estelar
El Jardín Botánico de Santa Catalina alberga cerca de mil especies vegetales originarias de los cinco continentes. Su colección se organiza en tres grandes zonas —la Umbría, el Fondo del Valle y la Solana— que replican distintos climas. A lo largo del recorrido, se pueden hallar hayas y robles autóctonos, arces japoneses, cedros del Himalaya, orquídeas silvestres, plantas aromáticas y medicinales, además de una notable colección de cactus y otras especies suculentas adaptadas a ambientes secos.
El reconocimiento internacional del jardín llegó en 2015, cuando la Fundación Starlight le otorgó la certificación como primer Parque Estelar del mundo. Este galardón distingue la calidad de su cielo nocturno y las acciones implementadas para minimizar la contaminación lumínica. Gracias a esto, el recinto cuenta con un área preparada para la instalación de telescopios y organiza actividades como observaciones astronómicas guiadas, sesiones de planetario Full Dome 360º, conciertos bajo las estrellas y la Fiesta de la Luna, evento popular que cada verano congrega a aficionados y entusiastas para disfrutar del firmamento desde su mirador.
Cómo acceder al Jardín Botánico de Santa Catalina
Durante la temporada de verano, entre el 1 de mayo y el 30 de septiembre, el jardín abre sus puertas los sábados, domingos y días festivos en horario de 10:00 a 20:00 horas, mientras que los jueves y viernes permanece abierto de 11:00 a 15:00 horas. La entrada general tiene un costo de 3,60 euros, con tarifas reducidas para estudiantes (2,10 euros), familias numerosas Hirukide (2,40 euros) y grupos de mínimo diez personas (2,60 euros). Los niños menores de diez años acceden gratis y las visitas guiadas cuestan 4,10 euros por persona.
El jardín está ubicado en Trespuentes, a unos 12 kilómetros de Vitoria-Gasteiz y en plena ladera sureste de la Sierra de Badaia. Es accesible en transporte público a través de la línea 13 de Álava Bus, cuya parada más próxima se halla en el núcleo urbano de Trespuentes, desde donde solo se deben caminar unos 900 metros a pie. Para los que opten por el vehículo particular, el acceso resulta sencillo por su cercanía a la AP-68, ubicada a menos de seis kilómetros.
Álava alberga algunos de los espacios naturales más valiosos del País Vasco, desde los humedales de Salburua hasta los bosques del Parque Natural de Gorbeia o las formaciones rocosas de Valderejo. Entre ellos destaca un enclave menos conocido que ha encontrado una fórmula singular para atraer visitantes: combinar siglos de historia, una notable colección botánica y uno de los cielos nocturnos más valorados para la observación de estrellas.

