Controversia arbitral en el Mundial protagonizada por español Del Cerro Grande: polémico uso del VAR en el partido EEUU – Paraguay

El árbitro Danny Makkelie le muestra la tarjeta amarilla a Miguel Almirón tras la revisión del VAR. Llamó al árbitro por «confusión de identidad» para anular la tarjeta amarilla a un jugador estadounidense y sancionar a otro paraguayo por simulación.

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El Mundial de 2026 no tardó en protagonizar su primera gran controversia arbitral, cuyo epicentro estuvo en la cabina del VAR, con el árbitro español Carlos del Cerro Grande como figura destacada.

El enfrentamiento entre Estados Unidos y Paraguay, con comodidad en el marcador para el equipo anfitrión en su debut (4-1), quedó marcado por una revisión confusa que revivió el debate sobre el alcance que debe tener la intervención tecnológica.

La jugada parte de una acción aparentemente leve: Miguel Almirón cae en la frontal tras un cruce con Tim Ream y el árbitro neerlandés Danny Makkelie amonesta la falta a favor de Paraguay y sanciona con tarjeta al defensa estadounidense. Se ejecuta el tiro libre, el juego continúa y nadie espera que esta decisión disciplinaria sea revisada.

No obstante, momentos después el VAR interviene y contacta al árbitro para que revise la acción, algo poco habitual tratándose de una jugada que no es ni gol, ni penalti, ni roja directa.

El comunicado oficial indica una «confusión de identidad», uno de los motivos clásicos del protocolo que se utilizan para corregir cuando se sanciona al jugador incorrecto.

Después de consultar la repetición, Makkelie no solo modifica quién recibe la tarjeta, sino que también cambia la naturaleza de la infracción: elimina la amarilla a Ream, anula la falta que ya se había cobrado y amonesta a Almirón por simulación.

Aplicación errónea del VAR

Ahí surge la controversia. En principio, el protocolo de confusión de identidad está diseñado para corregir al jugador sancionado, no para reformular una falta como piscinazo después de que el juego haya seguido.

Lo que se observa en este compromiso es una interpretación amplia: se utiliza esta opción del protocolo para permitir una revisión que finalmente cambia la sanción, el sentido de la falta y el tipo de tarjeta mostrada.

Del Cerro Grande, en una imagen de archivo.

Del Cerro Grande, en una imagen de archivo. Reuters Reuters

Que el encargado del VAR fuera un árbitro español añade un significado adicional en un momento sensible para la confianza en el arbitraje en España.

Del Cerro pasó a convertirse, inadvertidamente, en el protagonista del primer episodio del Mundial que refuerza la idea de que el videoarbitraje puede ir más allá de corregir ‘errores claros y manifiestos’ para entrar en la reinterpretación de las jugadas.

Este momento deja una imagen muy significativa para la narrativa del torneo: un Mundial que estrena nuevas normativas y desde el inicio las ve tensionadas al máximo en un encuentro del anfitrión, con un español al mando desde la sala de video.

Y vuelve a plantear una cuestión que el fútbol aún no ha resuelto: si la tecnología debe servir solo para corregir injusticias evidentes o para volver a arbitrar partidos con una segunda revisión que, como se observó en el Estados Unidos – Paraguay, también puede originar sus propias controversias.

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