Los elevados niveles de polen han provocado la propagación de síntomas alérgicos en toda España

Aunque el verano está próximo, el polen continúa sin dar un respiro, y las personas con alergias siguen experimentando los efectos de estas partículas en su sistema inmunológico. A principios de primavera, los alergólogos ya anunciaban que esta temporada sería especialmente “intensa” en cuanto a la concentración de polen, influida por un invierno cálido y con abundantes precipitaciones.
Esta primavera, más severa que lo habitual, agrava los síntomas en quienes padecen alergias y provoca que personas previamente asintomáticas comiencen a desarrollarlos. La única vía para mitigar estos episodios son los medicamentos antihistamínicos, aunque un uso incorrecto puede disminuir considerablemente su eficacia.
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Este es precisamente el caso de una clienta que acudió a la farmacia de Carlota Serra. La joven farmacéutica atendió recientemente a una mujer que solicitaba cambiar su tratamiento porque “no le hacía efecto”; fue Serra quien le brindó la orientación necesaria. Esta experiencia fue compartida por Carla Serra en su cuenta de TikTok (@conoceteysana_), donde alertaba sobre uno de los errores más frecuentes cometidos al administrar antihistamínicos.
El fallo que disminuye la efectividad de los antihistamínicos

Serra señala que la clienta estaba tomando bilastina, un antihistamínico frecuente para tratar síntomas como rinitis alérgica, urticaria o picor. Este medicamento requiere administración en ayunas, un dato poco conocido.
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La mujer comentó que ingería la pastilla justo después de desayunar. “Le expliqué: ‘Ah, por eso no funciona’”, relata Serra. “A diferencia de la mayoría de antihistamínicos, la bilastina no debe tomarse junto a alimentos porque para ser absorbida y ejercer su efecto depende de transportadores intestinales que se inhiben —es decir, dejan de funcionar— cuando se consume con comida”, aclara la farmacéutica.
“Esto conlleva que llegue una menor cantidad al torrente sanguíneo y, en consecuencia, puede resultar menos efectiva para controlar los síntomas», añade. La reducción de su acción es significativa: según Serra, se estima que la disminución oscila entre un 25% y un 30% respecto a su eficacia habitual. El efecto residual es más pronunciado si se mezcla con zumos de frutas como naranja, pomelo o manzana, señala Serra.
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El fundamento de estas reacciones del organismo radica en que el sistema inmune genera anticuerpos específicos que mantienen vigilancia frente al alérgeno desencadenante.
“Por lo tanto, al combinar bilastina con alimentos, su absorción se reduce y la efectividad también disminuye”, recuerda. Para un uso correcto, lo ideal es “ingresar el medicamento una hora antes o dos horas después de las comidas», aconseja la sanitaria. Además, es preferible tomarlo con agua en lugar de con zumos.
Otros antihistamínicos que pueden tomarse con alimentos
La bilastina no es el único antihistamínico disponible en el mercado. Existen otros que no presentan contraindicación con la ingesta de alimentos, como por ejemplo:
- Cetirizina.
- Levocetirizina.
- Loratadina.
- Desloratadina.
- Ebastina.
- Rupatadina.
No obstante, algunos, como rupatadina, ebastina o fexofenadina, pueden interactuar con jugos, por lo que es recomendable tomarlos siempre con agua.
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