Durante 2025 se registraron en España un total de 105 casos de cáncer laboral, aunque las estimaciones científicas sitúan alrededor de 8.000 los posibles casos anuales

Casi el 50% de la población trabajadora europea (47,3%) ha estado expuesta al menos a un factor de riesgo de cáncer. Sectores como la minería, las actividades extractivas y la construcción presentan una frecuente exposición simultánea a dos o más factores, afectando a más del 60% de los empleados, según indica el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (Insst).
El porcentaje del 47,3% citado por el Insst representa a 98,5 millones de trabajadores en seis Estados miembros de la Unión Europea: España, Alemania, Francia, Finlandia, Hungría e Irlanda. Además, el cáncer destaca como la principal causa de mortalidad laboral en la UE, constituyendo aproximadamente el 53% de los fallecimientos relacionados con el trabajo.
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Cada año, unas 120.000 personas en Europa desarrollan cáncer debido a la exposición en el trabajo a agentes cancerígenos, lo que resulta en cerca de 80.000 muertes anuales, según datos presentados este miércoles por el Instituto en una jornada dedicada a promover avances en la detección de factores de riesgo y en la aplicación de medidas preventivas para el cáncer de origen laboral.
En cuanto a España, el Insst ha resaltado que en 2025 se notificaron 105 casos de cáncer laboral, cifra que representa menos del 0,35% del total de enfermedades profesionales reportadas, conforme a los registros del sistema de Comunicación de Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social (Cepross). Sin embargo, las proyecciones científicas apuntan a que podrían producirse alrededor de 8.000 casos anuales de cáncer laboral.
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Los empleados de pymes presentan mayor exposición que los de grandes compañías
La Comisión de Salud Pública ha aprobado la modificación del programa de cribado poblacional de cáncer de mama en el Sistema Nacional de Salud (SNS), ampliando la población objetivo para incluir mujeres de entre 45 y 74 años. (Fuente: Ministerio de Sanidad)
La contundencia de estos datos, señala el Instituto, choca con el infradiagnóstico e infradeclaración de la enfermedad, lo que la convierte en una «realidad invisible». Montserrat Solórzano, directora del Centro Nacional de Condiciones de Trabajo del Insst, explica que «los cánceres de origen profesional son prevenibles al reducir o eliminar las exposiciones causantes de la enfermedad. No obstante, uno de los retos es la elevada latencia entre la exposición laboral y la manifestación del cáncer, que, en el caso del amianto y el mesotelioma, puede superar los 40 años».
Según Solórzano, esto ocasiona que «una proporción considerable de personas no laboren ya en la empresa donde se produjo la exposición al momento del diagnóstico, dificultando así atribuir causalidad entre el cáncer y la actividad laboral«.
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Entre los factores de riesgo más comunes identificados, el Instituto destaca la radiación ultravioleta solar, emisiones de motores diésel, benceno, sílice cristalina respirable, emisiones diésel y polvo de madera, lo que subraya la urgencia de intervenir prioritariamente en sectores y actividades con riesgos elevados.
La herramienta más eficiente es la prevención: “La detección temprana de los riesgos, la eliminación o sustitución de agentes cancerígenos cuando sea factible y la implementación efectiva de controles son elementos esenciales para reducir las exposiciones”.
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Respecto a la perspectiva de género, el Instituto señala que en 2024 el 92% de los cánceres profesionales reconocidos en España correspondieron a hombres, reflejando las dificultades para identificar y reconocer los casos que afectan a mujeres. Además, la encuesta europea indica que los empleados de pymes tienen 1,3 veces más probabilidad de estar expuestos a factores de riesgo que quienes trabajan en grandes empresas.

