Motivos detrás del enriquecimiento de uranio en Venezuela y detalles de la operación secreta para su entrega a Estados Unidos

Un técnico del Organismo Internacional de Energía Atómica supervisa el envío del uranio desde Venezuela.

Fuente de la imagen, OIEA

    • Autor, Ángel Bermúdez*
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación 3 junio 2026
  • Tiempo de lectura: 8 min

Tuvo lugar una noche a finales de abril reciente.

Un convoy militar de Venezuela avanzó con la máxima discreción a lo largo de los 160 kilómetros que separan la sede del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), situada en las afueras de Caracas, hasta el puerto de Puerto Cabello, en el estado Carabobo.

Los motivos de la nocturnidad y el sigilo se conocieron días después: los militares protegían un vehículo que transportaba un contenedor con aproximadamente 13 kilogramos de uranio altamente enriquecido, cuyo destino final era Estados Unidos.

Esta operación de extracción contó con la colaboración de los gobiernos de Venezuela, Estados Unidos, Reino Unido y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que, según se reveló posteriormente, trabajaron durante años para asegurar que el traslado se realizara sin riesgos.

En un comunicado emitido el 8 de mayo, el OIEA describió la misión como "una operación conjunta meticulosamente planificada, ejecutada bajo estrictas medidas de seguridad, dado que este tipo de material nuclear representa un riesgo de proliferación o una amenaza si cae en manos indebidas".

Se denomina uranio altamente enriquecido (HEU, por sus siglas en inglés) al que ha sido enriquecido por encima del 20%.

Jack Crawford, investigador del grupo de Proliferación y Política Nuclear en el Instituto Real de Servicios Unidos (RUSI), explicó que este tipo de uranio se emplea en reactores nucleares a nivel mundial para fines pacíficos como la investigación o la propulsión de submarinos nucleares, aunque también puede ser utilizado en la fabricación de material fisible o armas nucleares.

"Los 13 kg de uranio altamente enriquecido extraídos de Venezuela son, en teoría, suficientes para ser procesados y dar origen a un arma nuclear pequeña, aunque contenían poco más del 20% de uranio-235, mientras que el HEU se considera generalmente apto para armamento a partir del 90%", señaló Crawford a BBC Verify.

"Esta remoción constituye el esfuerzo internacional más reciente para eliminar proactivamente la posibilidad de que uranio enriquecido para fines pacíficos sea adquirido por actores no estatales o gobiernos interesados en desarrollar armas nucleares", añadió.

Durante años, las conexiones del gobierno venezolano con Irán, Rusia, Cuba y Corea del Norte han generado preocupaciones tanto para el gobierno estadounidense como, según expertos consultados por BBC Verify, para el OIEA.

Pero, ¿de qué manera Venezuela llegó a contar con uranio altamente enriquecido y por qué decidió entregarlo a Estados Unidos?

Átomos para la paz

El presidente Einsenhower durante un acto de presentación de sellos postales relacionados con el programa Átomos para la paz.

Fuente de la imagen, Bettmann/Getty Images

Los 13 kilogramos de HEU que poseía Venezuela se usaron como combustible para el RV-1, el primer reactor nuclear instalado en América Latina.

Este reactor experimental fue montado a comienzos de los años 60 en el Instituto Venezolano de Investigación Científica (IVIC), en el marco del programa Átomos para la paz, impulsado por el gobierno del presidente estadounidense Dwight Eisenhower en la década de 1950.

El 8 de diciembre de 1953, frente a la Asamblea General de la ONU, Eisenhower advirtió sobre la amenaza que suponía el uso bélico de la tecnología nuclear, que había dejado de ser exclusivo de Estados Unidos, y sobre los peligros derivados de su proliferación, a medida que más países adquirían conocimientos para fabricar bombas atómicas.

En aquel discurso, señaló que no bastaba con reducir esta amenaza, sino que era necesario emplear esta tecnología en beneficio de la humanidad.

"No es suficiente despojar a los soldados de esta arma. Hay que ponerla en manos capaces de eliminarle su carácter militar y adaptarla a fines pacíficos", expresó.

Así, propuso la creación de una agencia de energía atómica bajo la ONU, encargada de diseñar mecanismos para que el material nuclear "sirviera a los fines pacíficos de la humanidad" y permitiera aplicar la energía atómica en áreas como la medicina o la agricultura.

La intención era que las potencias capaces de fabricar material nuclear lo entregaran a esta agencia de la ONU, que custodiara ese material y lo pusiera a disposición de investigadores interesados en usos pacíficos.

Ese discurso sembró la base para la creación del OIEA y dio origen a la iniciativa Átomos para la paz, mediante la cual Estados Unidos brindó formación y tecnología a países en desarrollo para el aprovechamiento pacífico de la energía atómica.

Menos de un año tras aquel discurso, Estados Unidos modificó la Ley de Energía Atómica para permitir la exportación de tecnología y materiales nucleares a otros países, siempre bajo la condición de que no se usarían para armamento.

En marzo de 1955, la administración de Eisenhower autorizó a la Comisión de Energía Atómica estadounidense a suministrar a países del "mundo libre" cantidades limitadas de material fisible y asistencia para la construcción de reactores nucleares.

Un año después, Venezuela adquirió de la empresa estadounidense General Electric el reactor RV-1, con una capacidad de 3 megavatios, inaugurado finalmente el 22 de noviembre de 1960.

El RV-1 funcionó como reactor de investigación hasta 1991, cuando fue clausurado parcialmente.

Según las autoridades venezolanas, el cierre definitivo se realizó en 1997, momento en que se retiró parte del combustible con que operaba, mientras que el resto permaneció bajo custodia y condiciones de seguridad hasta la actualidad.

Más adelante, el reactor fue reconvertido para esterilizar instrumentos médicos y otros materiales utilizando rayos gamma.

Durante su operación, el RV-1 usó combustible nuclear procedente de Estados Unidos y Reino Unido, según el OIEA.

De la captura de Maduro a la extracción del uranio

Una gran grúa levanta un contenedor de color gris, junto al cual pueden verse tres personas que están de espaldas y que usan cascos de protección.

Fuente de la imagen, NNSA

El gobierno británico, también involucrado en la operación, informó a BBC Verify que las autoridades venezolanas solicitaron en 2017 la retirada del restante combustible nuclear, y que Reino Unido se sumó a la planificación un año después, a instancias del OIEA.

Sin embargo, la captura del entonces presidente Nicolás Maduro el 3 de enero pasado aparentemente fue clave para que la extracción del uranio se ejecutara finalmente.

En un comunicado del 7 de mayo, el ministro de Exteriores venezolano, Yván Gil, afirmó que la operación militar estadounidense para capturar a Maduro "aumentó objetivamente el nivel de riesgo y confirmó la urgencia" de llevar a cabo la retirada del uranio, que Venezuela había solicitado desde hacía años.

El texto indica que dicha operación estadounidense afectó las inmediaciones del IVIC, acercándose a menos de 50 metros del antiguo reactor.

Así, a principios de abril se inició esta misión secreta con la participación de autoridades venezolanas, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear de EE.UU. (NNSA), el OIEA y el gobierno británico.

Según las autoridades venezolanas, el OIEA tuvo a su cargo la supervisión de salvaguardias, la verificación técnica, el acompañamiento institucional y la capacitación del personal venezolano.

Por su parte, las autoridades británicas gestionaron el traslado del uranio enriquecido desde Venezuela hasta la planta nuclear de Savannah River, en Aiken (Carolina del Sur, EE.UU.), donde actualmente se procesan materiales nucleares.

Nuclear Transport Solutions, una división de la Autoridad de Desmantelamiento Nuclear del Reino Unido, proporcionó el buque Pacific Egret, con el cual se transportó el uranio fuera de Venezuela, según indicaron las autoridades estadounidenses.

Imagen satelital del barco Pacific Egret atracado en Puerto Cabello.

Fuente de la imagen, Vantor

El Pacific Egret dejó de emitir su ubicación satelital el 11 de abril, ubicado en Charleston (Carolina del Sur). Una semana después, estaba atracado en Puerto Cabello, según pudo verificar BBC Verify con imágenes satelitales de alta resolución.

Imágenes del 4 de mayo muestran al Pacific Egret —seguramente escoltado por otro barco— en su regreso a Estados Unidos, donde ya se encontraba para el 8 de mayo, según fotos del puerto de Charleston en esa fecha.

"Fue un esfuerzo coordinado minuciosamente, con estrictas medidas de seguridad activas en todo momento", declaró la Oficina de Regulación Nuclear del Reino Unido.

El Departamento de Estado de EE.UU. también informó sobre la conclusión exitosa de esta operación, destacando que hasta principios de mayo la NNSA había "retirado o confirmado la eliminación de más de 7.340 kilogramos de material nuclear apto para armas".

Según el OIEA, aunque la mayoría de los reactores nucleares de investigación construidos en las décadas de 1960 y 1970 requerían uranio altamente enriquecido para sus experimentos, hoy en día estas investigaciones pueden efectuarse con uranio poco enriquecido (LEU), que tiene una concentración de uranio-235 inferior al 20%.

La institución informa que a nivel mundial, más de cien reactores de investigación y plantas productoras de isótopos médicos han sido adaptados para utilizar uranio poco enriquecido en lugar de HEU o han sido clausurados.

Esto ha permitido recuperar alrededor de 7.000 kilos de uranio altamente enriquecido, a los que ahora se suma el material proveniente de Venezuela.

*Con información de BBC Verify.

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