Desafíos diplomáticos, rivalidad con Estados Unidos y cambio de sede: la ruta compleja de Irán hacia el Mundial desde México

Los jugadores de la Selección Nacional de Fútbol de Irán celebran después de que su compañero Mehdi Taremi (9) anotara un gol durante un partido amistoso de fútbol contra Gambia en el complejo deportivo Titanic Mardan Palace de Antalya, Turquía, el 29 de mayo de 2026.

Fuente de la imagen, Orhan Cicek/Anadolu via Getty Images

    • Autor, Pooriah Jafreh
    • Título del autor, BBC News
  • Fecha de publicación 8 junio 2026
  • Tiempo de lectura: 6 min

Cuando Irán logró clasificar para el Mundial el 25 de marzo de 2025, pocos anticipaban los obstáculos que aguardaban a su selección.

Tras más de un año, su participación se ha convertido en una de las narrativas más intrincadas del campeonato.

El conjunto iraní está programado para disputar encuentros en EE.UU., uno de los países anfitriones, cuyo gobierno, junto con Israel, emprendió una ofensiva militar a principios de año que resultó en la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei y desencadenó un conflicto que continúa en curso.

En medio del conflicto bélico, el equipo tuvo que lidiar con diversas incertidumbres, desde la elección de su base hasta la garantía de que jugadores, entrenadores y directivos obtendrían los visados necesarios para entrar a territorio estadounidense.

Los jugadores de Irán a su llegada a México.

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La saga de los visados

Irán fue uno de los primeros equipos en confirmar su pase al Mundial.

No obstante, las visas para los jugadores iraníes fueron aprobadas solo el pasado viernes.

Algunos miembros de la delegación, incluyendo al presidente de la Federación de Fútbol de Irán, Mehdi Taj, vieron rechazadas sus solicitudes de visado, a diferencia de los futbolistas.

El Departamento de Estado de EE.UU. comunicó a la BBC que otorgó las visas requeridas para que la selección participe en el torneo, incluyendo los documentos para jugadores y personal considerado esencial.

Sin embargo, advirtió que no toleraría que el equipo utilizara este sistema para introducir terroristas con pretextos falsos en EE.UU.

Según declaró el embajador iraní en México, Abolfazl Pasandideh, las autoridades estadounidenses notificaron que las condiciones de los visados obligan a que los jugadores entren y salgan del país el mismo día de cada encuentro.

Ante esta situación, Irán trasladó su base para el Mundial a Tijuana, México, tras la aprobación de la FIFA.

Originalmente, la selección tenía pensado instalarse en Tucson, Arizona.

Disputará sus tres partidos de la fase de grupos en EE.UU.: frente a Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles, y contra Egipto en Seattle.

El capitán de la selección iraní, Ehsan Hajisafi, junto con un funcionario de la federación.

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Más de 40 años de tensiones

Las relaciones entre Irán y EE.UU. han estado marcadas por la enemistad durante más de cuarenta años.

Desde la toma de la embajada americana en Teherán y la crisis de rehenes de 1979, ambos países carecen de vínculos diplomáticos oficiales.

En este escenario, el fútbol representó algunas de las pocas oportunidades para el contacto directo entre ambas naciones.

El hecho más destacado se produjo durante el Mundial de 1998 en Francia, cuando Irán derrotó a EE.UU. por 2-1 en un partido con gran carga política.

Considerado por muchos como la “madre de todos los partidos”, el encuentro captó la atención global y quedó en la memoria histórica de los Mundiales.

Antes del partido, los futbolistas iraníes regalaron rosas blancas a sus rivales americanos como muestra de paz, un gesto que varios interpretaron como un momento capaz de superar las tensiones políticas.

Ambos equipos se volvieron a enfrentar en el Mundial de 2022 en Qatar, donde EE.UU. ganó 1-0 y avanzó a la fase eliminatoria.

La posibilidad de que se vean las caras nuevamente en el Mundial de 2026 añade un interés adicional. En el formato ampliado, ambos podrían cruzarse en las rondas finales.

Si esto sucede, el partido tendría un simbolismo que trascendería el fútbol, en medio de un conflicto persistente entre ambos países.

De izquierda a derecha: Frankie Hejduk, Tab Ramos, Joe Max Moore, David Regis, Kasey Keller y Thomas Dooley, de Estados Unidos, intercambian flores con el equipo iraní antes del partido de la primera ronda de la Copa Mundial entre Estados Unidos (1) e Irán (2) en el Stade de Garland el 21 de junio de 1998 en Lyon, Francia.

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El fútbol ya no une a todo el país

Más allá de las complicaciones logísticas, la relación entre la selección iraní y una parte de la opinión pública local es ahora más compleja que en torneos previos.

Hasta hace poco, el equipo nacional solía ser una de las pocas instituciones que lograba generar apoyo por encima de las divisiones políticas y sociales del país.

En los Mundiales de 2014 y 2018, la selección contó con un respaldo considerable entre iraníes de diversos ámbitos políticos.

No obstante, esta dinámica cambió semanas antes del Mundial de 2022 en Qatar, desarrollado en medio de protestas masivas ocasionadas por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial y la posterior represión gubernamental.

En ese momento, la selección quedó inmersa en un fuerte debate político: mientras algunos esperaban que los jugadores manifestaran apoyo público a los manifestantes, otros sostenían que el fútbol debía mantenerse desligado de la política.

El Mundial de 2026 se producirá apenas seis meses después de una ola de represión contra protestas antigubernamentales en Irán, durante la cual, según informes de derechos humanos, murieron miles de personas.

En este contexto, las opiniones sobre la selección permanecen divididas. Para muchos, el equipo sigue siendo un símbolo de orgullo nacional, independiente de la política.

Sin embargo, otros argumentan que está íntimamente ligado a las instituciones estatales y no puede desligarse del establishment gobernante.

Esto no significa que el apoyo a la selección iraní haya desaparecido por completo.

El fútbol continúa siendo el deporte más seguido en el país, y se calcula que millones de personas observarán el desempeño del equipo durante el Mundial en Norteamérica.

Jugadores iraníes durante un entrenamiento en el complejo deportivo Mardan, Antalya, Turquía - 19 de mayo de 2026.

Fuente de la imagen, REUTERS/Dilara Senkaya

Así y todo, mientras Irán se alista para otro Mundial, el consenso nacional que antiguamente acompañaba estos torneos luce más debilitado.

En términos deportivos, la selección aspira a alcanzar un hito no logrado hasta ahora: a pesar de haber clasificado en siete ocasiones, nunca superó la fase de grupos.

El nuevo formato, que incluye 48 equipos, ofrece más oportunidades, y desde Teherán confían en que avanzar a las rondas eliminatorias es una meta alcanzable.

Sin embargo, queda por ver si el fútbol seguirá siendo la narrativa principal.

Los Mundiales a menudo reflejan las tensiones políticas de su época, pero parece complicado encontrar otra selección que llegue a un torneo bajo un contexto tan marcado por el aislamiento diplomático, conflictos bélicos, incertidumbre en torno a las visas y divisiones internas.

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