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- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 5 junio 2026
- Tiempo de lectura: 9 min
"¡No se justifica el cinismo! ¡Basta, que lo que está haciendo es una ridiculez! ¡Estamos hablando de una niña de 14 años asesinada en un femicidio, ¿podría ser un poco menos cínico?!".
La periodista Laura Vilches expresó su creciente molestia el 30 de mayo durante la rueda de prensa en la que el fiscal argentino Raúl Garzón daba información sobre el homicidio de Agostina Vega.
Ese mismo día, la policía halló el cuerpo desmembrado de la adolescente en un terreno baldío en las afueras de la ciudad argentina de Córdoba.
Agostina había desaparecido el sábado 23 de mayo, pero las fuerzas de seguridad no iniciaron la búsqueda hasta el miércoles 27. Hasta entonces, a pesar de las súplicas de su familia, se asumía que la joven se había ido "con un noviecito".
La paciencia de Vilches tocó fondo cuando el fiscal, tras afirmar que no tenía autocrítica alguna, elogió la labor del perro policía que localizó los restos.
La periodista reaccionó indignada, confrontó al fiscal y el video con su reacción se viralizó en las redes sociales.
"Considero que reflejaba la rabia que sentía mucha gente, muchísima gente alrededor", relata a BBC Mundo Vilches, que escribe para "La Izquierda Diario".
Explica que esa ira "la comparten muchos debido a una justicia que sistemáticamente opera de esta manera".
El asesinato de Agostina Vega ha provocado una gran conmoción en Argentina, a pesar de no ser un caso aislado.

Fuente de la imagen, Getty Images
Otros casos
Dos días antes del hallazgo, el cuerpo de Dulce María Beatriz Candia, de 17 años y desaparecida durante dos semanas en la provincia de Misiones, fue descubierto en un tanque séptico de un edificio abandonado. Al igual que Agostina, fue víctima de asfixia.
El mismo sábado en que se encontró a Agostina, Noelia Romero, de 30 años, llamó a la policía con terror: "Mi novio me tiene secuestrada". Los agentes esperaron horas fuera de la vivienda a la espera de una orden judicial y, cuando entraron, Noelia ya había sido asesinada.
Hace 11 años, otro femicidio, el de Chiara Páez, también de 14 años, dio lugar al movimiento feminista "Ni Una Menos", que desde entonces se moviliza cada 3 de junio contra la violencia machista, y que esta semana llevó nuevamente la rabia y la indignación de muchos argentinos a las calles.
Desde su creación, esta organización ha registrado más de 3.200 casos de víctimas mortales de violencia de género.
La violencia hacia las mujeres no es un fenómeno reciente en Argentina, pero en el contexto actual, los casos de Agostina, Dulce y Noelia han puesto en evidencia las críticas ante los recortes que el gobierno de Javier Milei ha implementado en programas e instituciones destinadas a la protección femenina y la lucha contra la violencia de género.
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También en lo que muchos definen en Argentina como un "clima de época", es decir, la "batalla cultural" que lidera el presidente Milei y sus seguidores con una retórica antifeminista que ha ido ganando terreno en ciertos sectores.
Esto se evidenció, por ejemplo, en el tratamiento dado al caso de Agostina en redes sociales y medios, donde se cuestionó a la propia víctima —en función de su vestimenta o comportamiento— o a su familia. En una rueda de prensa, un periodista llegó a preguntar al padre por qué creía que habían matado a su hija.
"¿De verdad me preguntas eso? No puedo meterme en la cabeza de un psicópata", respondió el hombre indignado.
Sin embargo, los casos de Agostina, Dulce y Noelia han motivado que muchos argentinos sigan defendiendo la lucha contra la violencia de género, preocupados por la posible pérdida de los avances logrados en estos años.

Fuente de la imagen, Catriel Gallucci Bordoni/NurPhoto via Getty Images
Pérdida de recursos
"Hoy existen cada vez menos instituciones para denunciar, acompañar y brindar apoyo a las personas que son víctimas de violencia de género o que acompañan a quienes la sufren", critica en entrevista con BBC Mundo la periodista y escritora Ingrid Beck, una de las organizadoras de la primera marcha Ni Una Menos en 2015.
Hace exactamente dos años, Milei clausuró el Ministerio de las Mujeres tras haberlo reducido a una subsecretaría nada más asumir en diciembre de 2023, lo que fue una de sus promesas de campaña. Sus funciones pasaron al Ministerio de Justicia, aunque, según opositores, se han diluido considerablemente.
La línea 144, destinada a atender llamadas de mujeres en situación de violencia de género, se transformó en 2024 en un servicio para atender a cualquier persona "en situación de violencia y riesgo", pese a que en esa fecha se registraba un femicidio en Argentina cada 29 horas, según la Defensoría del Pueblo de la Nación.

Fuente de la imagen, Luis ROBAYO / AFP via Getty Images
Desde el Ministerio de Justicia explicaron a BBC Mundo que se eliminaron políticas que "solo tenían nombres llamativos pero que en la práctica no resolvían problemas concretos, funcionaban mal o eran cajas políticas".
Frente a las críticas que afirman que los recortes en instituciones, programas y normativas previstas para proteger a las mujeres han dejado a personas como Agostina Vega expuestas al riesgo, el Ministerio aseguró que el gobierno nunca hará "un uso político de situaciones tan dolorosas y vulnerables. Priorizamos la verdad y el correcto funcionamiento institucional sobre cualquier especulación discursiva".
Leyes que han dejado de funcionar
Las leyes diseñadas para proteger a las mujeres y sus derechos continúan vigentes, pero existe temor de que, al recortar los fondos para las instituciones que las respaldan, su aplicación se complique.
Según Ingrid Beck, el femicidio de Agostina evidenció que "mecanismos que estaban comenzando a funcionar, pues estos cambios llevan muchos años, han dejado de operar".
"Ninguna de las leyes relacionadas con la violencia contra las mujeres se está cumpliendo y no existe apoyo para quienes son víctimas de esta violencia", señala la escritora.
Beck menciona la Ley de Protección Integral a las Mujeres, la ley de patrocinio jurídico gratuito para víctimas de violencia de género y el programa "Acompañar" del gobierno anterior, que otorgaba un salario mínimo durante seis meses para que las víctimas pudieran salir del ciclo de violencia. Este programa también fue eliminado.
Además, el gobierno intenta aprobar un proyecto de ley sobre "falsas denuncias" que propone modificar el Código Penal para aumentar las penas por falso testimonio en casos de violencia de género, delitos sexuales y contra niños y adolescentes. Beck advierte que esto "desalienta a las mujeres a denunciar porque pone en duda su palabra".
De acuerdo con cifras oficiales, las denuncias falsas representan solo el 0,9% de los casos en Argentina.
Los fallos en el caso de Agostina
En el caso particular de Agostina Vega, los opositores señalan errores y decisiones polémicas por parte de las fuerzas de seguridad y del sistema judicial que contribuyeron al desenlace trágico.
Ary Garbovetzky, editor jefe de la sección de Ciudadanos y Sucesos del diario cordobés La Voz del Interior, ha realizado un seguimiento del caso desde el principio.
Para Garbovetzky, hubo negligencia en la forma en que la policía y la justicia trataron inicialmente el caso: "Faltó adoptar una perspectiva de género para reconocer la alerta. Este no era un caso común, no se trataba simplemente de buscar a una chica que se había ido con un noviecito, como expresó luego el fiscal".

Fuente de la imagen, Redes Sociales
Garbovetzky afirma que "residuos patriarcales en la justicia" contribuyeron a "minimizar la denuncia o el testimonio" durante los primeros días y a "no tomar con la seriedad necesaria un caso de esta naturaleza".
El periodista sostiene que una fiscalía especializada debería haberse encargado del caso: "Seguramente habría actuado diferente. Detectaría las señales de alerta que señalan los expertos, ya que la gran mayoría de los femicidios son cometidos por personas cercanas a la víctima. Además, al tratarse de una menor en contacto con un adulto, las alarmas deberían haberse encendido muy temprano".
Laura Vilches, quien tiene conexiones con personas cercanas a Agostina, asegura que fue la familia quien "tomó la iniciativa desde el inicio".
"La familia la buscó, creó flyers con su información de contacto para difundir en redes. Tenían su foto, su rostro".
Gracias a esas imágenes, Ariel, el conductor del remís que llevó a Agostina la noche en que fue asesinada, se dio cuenta de que estaba desaparecida y contactó a su madre.
Desde el miércoles 27 de mayo, la investigación se aceleró. Cámaras de seguridad captaron un vehículo conducido por Barrelier dirigiéndose al sitio donde luego se halló el cuerpo, lo que lo incriminó. Finalmente, perros adiestrados encontraron los restos enterrados de Agostina.
Claudio Barrelier es el único detenido e imputado por el asesinato de la adolescente.

Fuente de la imagen, EPA
La adolescente de Córdoba sufrió una suerte similar a la de Micaela García en 2017, de 21 años, cuyo asesinato impulsó la Ley Micaela, que establece la formación con perspectiva de género para todos los funcionarios de los tres poderes del Estado. Ambas mujeres fueron asesinadas por hombres con antecedentes previos.
"Son fallas del sistema judicial, pero no son nuevas", señala Beck. "Si desde el poder se niega la existencia de los femicidios y de la desigualdad, ¿cómo esperar que los funcionarios públicos reconozcan que hay personas en riesgo?", se cuestiona.
La justicia, concuerda Laura Vilches, "siempre ha actuado de este modo".
"En estos 11 años desde el comienzo de las marchas Ni Una Menos, nada ha cambiado. Lo que sí ha evolucionado es la reacción de la gente ante la gravedad de estas situaciones", añade.
Casos como los de Agostina, Dulce, Noelia, Chiara, Sofía o Micaela han provocado gran conmoción en Argentina. Según Ary Garbovetzky, esta ola de indignación refleja que hay un sector de la sociedad "que no quiere retroceder y se resiste a la regresión".

